Zientzia Kaiera, el diario digital en euskera de “cosas” sobre ciencia

#Tech bay

03.02.2026 Tiempo de lectura: 8 minutos

Uxune Martinez

Ilustración: Dom Campistron

Vivimos en los tiempos de la brevedad digital. Atrapados en las pantallas, nos informamos gracias al movimiento de nuestros dedos pulgares, viendo pasar reels, shorts o skeets. La tecnología e internet han propiciado la aparición de una nueva especie moderna: el homo cabizbassus, que va con la cabeza inclinada mirando la pantalla que sujeta una de sus manos.

La era de quienes transitan con la cabeza inclinada hacia abajo es reciente. Hace apenas 25 años mirábamos las pantallas de las televisiones con devoción. En 2001 la televisión era la principal fuente de información y entretenimiento, pero hace tiempo que su influencia ha decaído para otorgarle el relevo a Internet. La llegada de Internet nos sorprendió, pero no tardamos en hacer nuestras sus posibilidades e incorporar su uso a nuestro día a día.

En la actualidad dos tercios de la población mundial se conecta a Internet, es decir, alrededor de 5.400 millones de personas navegan en la red. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) a finales de 2025 el 95,5% de la población de 16 a 74 años del País Vasco se conectó a Internet con asiduidad y un 90,6% lo hizo al menos 5 veces a la semana.

Pero, ¿para qué nos conectamos? Los datos indican que hay tres grandes bloques de actividad: la comunicación, la información y las gestiones bancarias. Así, el 96% de internautas usa la red para comunicarse, un 88% lo hace para buscar información y un 75% para acceder a la banca online.

DE LO PRESENCIAL A LO DIGITAL

La comunicación ha sido el eje sobre el que se ha sustentado Internet desde su nacimiento. La red no se gestó como un cúmulo de consumidores, entidades, empresas…, sino como una multitud de conversaciones entre gente con intereses comunes, que compartían información de manera diferente a la tradicional: enviando e-mails, mensajes, compartiendo imágenes, vídeos o publicando contenido, por ejemplo, en un blog.

Los blogs han hecho posible que traspasemos las barreras geográficas sin salir de casa. Estas publicaciones digitales han abierto las fronteras a actividades como la divulgación científica, permitiéndoles viajar al universo digital en el que millones de personas transitan diariamente desde los auditorios donde se dan charlas, las bibliotecas que albergan publicaciones científicas o desde las aulas donde se explican el porqué de las cosas.

En septiembre de 2013 nació el blog Zientzia Kaiera (https://zientziakaiera.eus). Fue el tercer blog que puso en marcha la Cátedra de Cultura Científica de la EHU, un medio que se publica íntegramente en euskera y que, desde sus inicios, saca a la luz diariamente una pieza de divulgación científica. Zientzia Kaiera edita contenido los 365 días del año y a principios de 2026 ha superado ya los 4.400 artículos publicados.

UN CUADERNO DIGITAL SOBRE "COSAS" SOBRE CIENCIA

Los datos de los estudios de percepción social de la ciencia realizados a partir de 2010 mostraban que en Euskal Herria la población tenía una opinión positiva de la ciencia y que el interés en torno a los temas científico-tecnológicos iba en aumento. Por otro lado, si bien el deporte, la salud, el ocio y la economía copaban la atención de quienes navegaban en Internet, las cuestiones relacionadas con la biología, la astronomía o la genética despertaban un interés creciente. Y la atención no provenía solo de las personas adultas, la juventud también prestaba atención a los temas científicos, bien por cuestiones relacionadas con sus estudios o por estar al día de los avances tecnológicos.

Zientzia Kaiera comenzó su andadura fijando como público objetivo a quienes cursaban estudios de educación secundaria, al profesorado de ese ámbito y a todo aquel que tuviera interés por temas científicos clásicos (historia de la ciencia) como de actualidad. Así, desde septiembre de 2013, cada día a las 9 en punto de la mañana, una publicación estrena la portada del blog. Los temas y el formato varían de un día para otro.

El blog edita desde artículos divulgativos breves, de entre 600-800 palabras, de mayor o menor dificultad y escritos por periodistas, personal investigador o divulgador; a vídeos animados sobre la historia de la ciencia; infografías que nos explican cómo funcionan las cosas o pasatiempos estivales para ejercitar la mente en vacaciones. Es un blog de “cosas” sobre ciencia, variado en temas y formatos, con publicaciones de tinte más serio y otras más ligeras. En Zientzia Kaiera se pueden encontrar desde reseñas de libros infantiles de ciencia, glosarios sobre meteorología, noticias sobre los últimos descubrimientos o hasta series de artículos sobre las bases de la física cuántica.

SUSTENTANDO NUESTRO PEQUEÑO MUNDO

Zientzia Kaiera tiene una media de 35.000 visitantes anuales, que consumen cerca de 210.000 páginas y realizan, aproximadamente, 178.000 lecturas. Si comparamos estos datos con el tráfico de los grandes sitios webs, queda claro que las cifras no suponen un chaparrón de números, pero aunque sean un leve chispeo, las gotas también calan.

Zientzia Kaiera es un ejemplo de que proyectos basados en la actividad constante y sostenida en el tiempo, con contenido diverso y variado sobreviven a las modas pasajeras de Internet. Y sobreviven gracias a una gran pequeña comunidad que la sustenta. Una comunidad que comparte un interés común: el conocimiento científico.

Dentro de esta comunidad, conviven quienes comunican y escriben sobre temas de cualquier ámbito del conocimiento y quienes consumen su contenido porque les interesa o quieren hacerlo. El blog aúna a quienes han tomado el compromiso de acercar la ciencia a su entorno más cercano de manera natural, dando a conocer el conocimiento en euskera y a quienes se informan en una lengua que, desde su pequeñez, abarca todo lo que nos concierne.

Divulgar en euskera supone integrar a la ciencia en lo cotidiano, hacerla accesible al contexto y a la realidad linguistíca de su entorno y presentarse ante la comunidad de tú a tú. Como señala Juan Carlos Moreno Cabrera, catedrático de Linguística en la Universidad Autónoma de Madrid, en La dignidad e igualdad de las lenguas. Crítica de la discriminación lingüística (Editorial Alianza, 2016), comunicar en las lenguas propias del lugar es un ejercicio de “intercambio horizontal” que fomenta la accesibilidad a un contenido, el entendimiento entre hablantes y la igualdad lingüística. Porque comunicar ciencia es facilitar información para fomentar el conocimiento. Un conocimiento que no ocupa lugar y cuya lengua es universal.

Etiquetas

  • #tech
  • #cultura
  • #ciencia
  • #tecnología
  • #educación

Haznos caso, échale un ojo

Desliza para mostrar más