Beñat Gaztelurrutia y el placer de vernos en la Durangoko Azoka

#Tech bay

03.12.2024 Tiempo de lectura: 7 minutos

Beñat Gaztelurrutia

Ilustración: Alberto Muriel

Durango se convierte en núcleo de la cultura vasca durante todo el puente de diciembre. Este evento que dura varios días y une a gente de todas las edades abrió sus puertas en 1965 en un pórtico de Durango, con el objetivo de acercar la cultura vasca castigada por la dictadura a sus vecinos y vecinas. Hoy en día, a raíz de todos los cambios sociales y tecnológicos, la feria ha cambiado mucho, pero las ganas de mantener la cultura vasca viva y próspera, no han decaído.

Hemos hablado de todos estos cambios con Beñat Gaztelurrutia; él es el coordinador de Gerediaga Elkartea, la asociación encargada de la organización de Durangoko Azoka, y nos ha prestado su tiempo para que pudiésemos conocer este evento tan querido e importante por dentro. Hemos hablado de los comienzos del mercado, de los cambios que ha sufrido, de las nuevas tecnologías y del futuro, y aquí os dejamos todo lo que ha querido decir Beñat. ¿Te gustaría conocerle mejor?

BizkaiaTech Magazine: La primera edición de Durangoko Azoka tuvo lugar en 1965 y hoy en día sigue siendo un evento muy famoso e importante. Algo que se hace durante tantos años tiene que saber interiorizar y asimilar los acontecimientos y cambios que se producen en la sociedad (tecnología, legislación, Internet, cambios de formato). ¿Cómo se afrontan estos cambios? ¿Cómo ha sido el recorrido hasta llegar a la actual feria?

Beñat Gaztelurrutia: Durangoko Azoka cumplirá en 2025 su 60 aniversario, y los cambios que ha experimentado a lo largo de seis décadas han sido inmensos. En cuanto a la digitalización, sólo hemos podido ver la revolución que ha traído en las dos últimas décadas, pero antes de eso, la feria ya contaba con una trayectoria de 4 décadas, por lo tanto, solo con la digitalización no se puede explicar la evolución de la feria, aunque es la que más ha marcado en los últimos años.

La primera feria se hizo juntando unas mesas bajo la iglesia. En ese momento, en 1965, el sector de la cultura vasca (editoriales, compañías discográficas, creadores y creadoras etc.) estaba totalmente desestructurado. En consecuencia, para organizar la primera feria, tuvieron que coger el coche y cruzar todo el País Vasco para conseguir convencer a la gente de que viniese. Ahí empieza el viaje de Durangoko Azoka.

Aunque no podamos mencionar todos los años, diría que hay dos hitos importantes en todo el camino de la feria. El primero, es el punto cero, lo que acabamos de comentar: este proyecto se crea en un momento muy desestructurado. Era un esfuerzo para unir el sector de la cultura, una reivindicación. Después llega un momento donde el sector se organiza, las organizaciones hacen políticas públicas, se abren librerías… y es entonces, cuando la cultura vasca pasa a estar en manos de la gente. El segundo gran cambio, viene probablemente de la mano de la digitalización. Esto trae consigo otro hito, no solo en cuanto a la organización de la feria, sino que también en cuanto al sector de la cultura. Esto, además, ha obligado a cambiar la caracterización de la feria. Aunque la organización tiene que estar cambiando cosas todo el rato, creo que esos dos serían los cambios más drásticos. Al fin y al cabo, la feria, es un reflejo del momento en que estemos, y la organización tiene que estar acorde con ello.

BTM: Hablando de estos cambios… ¿Cómo comprobáis si algo que habéis hecho ha funcionado o no? ¿Es un trabajo de todo el año o son decisiones que se toman una vez comprobáis la respuesta de la gente? ¿Qué metodología utilizáis?

BG: La feria no empieza y termina en ningún momento, es una rueda que gira sin parar. Estamos en contacto con todas las personas y organizaciones que participan en la feria todo el rato. Esas personas y organizaciones son a los que llamamos participantes: aquellos que montan la feria, productores culturales, las personas que nos ayudan a montar las presentaciones, las organizaciones, los que patrocinan el evento con dinero… estamos en constante contacto con todo el mundo y hacemos valoraciones con cada una de las partes para ver qué puede ofrecer la feria. Vamos adaptando la feria en base a eso.

Para mí es importante mencionar que a Gerediaga Elkartea le tocó poner en marcha el proyecto en un momento histórico muy significativo, ya que había una necesidad histórica en la enseñanza, en las escuelas nocturnas, en el euskera unificado, en la canción vasca… A pesar de que en ese momento nos tocó gestionar la organización y un proyecto nacional, eso no quiere decir que Gerediaga decida cómo debe ser la feria. Hasta ahora, hemos creado todo y llevado a cabo esto conjuntamente, y tenemos que cruzar el camino de la misma manera. A la asociación nos corresponde recoger todos los inputs y, en ocasiones, tomar decisiones, pero, sobre todo, nuestro principal trabajo es tener los oídos abiertos. De las propuestas que recibimos y de las valoraciones que realizamos, la feria va desarrollándose año tras año.

BTM: ¿Recuerdas un año en especial en el que la feria sufriese un cambio muy drástico?

BG: Si, la feria que mejor conozco yo es la de los últimos años, y el cambio que más recuerdo es el de que la feria pasase de ser un mercado a un sitio donde se puede tener una experiencia cultural completa. Probablemente, este cambio fue proporcionado por la digitalización de la que hemos hablado antes. Hoy en día, se ha convertido en un sitio para conocer la cultura, explorarla, ver presentaciones… En estos momentos no es solamente un plan de ir un día, da ganas de ir en todos. Creo que ese es el cambio más importante que hemos tenido hasta ahora.

BTM: Has comentado que la digitalización ha supuesto un gran cambio en la feria, no solo a la hora de organizarla, pero también a la hora de disfrutarla desde fuera. ¿De qué manera ha cambiado la feria desde que entramos en esta era digital?

BG: La organización es lo primero que ha cambiado: en los principios, solo se ocupaban de organizar la feria; en los siguientes años, se creaba y publicaba un catálogo entero para quien quisiera tenerlo y, ahora, en la Durangoko Azoka de hoy en día, ese es un proceso que se hace completamente en digital. Todo el proceso con los agentes participantes en la feria, es decir, el registro de nombre, creación de catálogo, revisiones… también es todo digital. La organización ha creado una herramienta para agilizar los procesos de la digitalización, donde quien quiera poner un mostrador puede hacer la petición desde ella. Una vez se hayan registrado, por esa misma vía, les pedimos lo necesario para proseguir, como, por ejemplo, aquello que vayan a vender y su foto. De ese modo, podemos enseñar a aquellas personas que vayan a acudir lo que se van a encontrar. La digitalización nos acompaña desde el punto cero, desde el contacto con los agentes que nos acompañarán hasta las relaciones con quienes nos visitarán en la feria. Ha cambiado mucho nuestra forma de trabajar.

La digitalización también ha tenido un gran impacto en el sector, por supuesto. Cuando el fenómeno de la digitalización vino por primera vez, el miedo inicial era lo que iba a pasar con los libros en papel o impresos, el material didáctico (que también abundan en la feria), la música, los audiovisuales o los videojuegos. Ante esto, cada sector ha respondido de una manera u otra, han tenido que adaptarse. Por ejemplo, parece que la literatura se ha librado y que el formato en papel se ha mantenido, es decir, que los lectores prefieren leer en papel que en una pantalla. A pesar de que este sector ha resistido, la música, por ejemplo, no puede reinventarse a sí misma. Hoy en día, toda la música es gratis, y creo que ningún grupo ha dudado en poner sus trabajos online (aunque luego los hayan vendido físicamente).

La feria no tiene una respuesta fija, todo el mundo está haciendo lo que puede. Además, en el sector no hay un esfuerzo colectivo para hacer frente a esto, ya que se piensa que es un fenómeno internacional y que nos acostumbraremos a ello.

Antes, se tenía que ir a la feria sí o sí, no había otra forma de acceder al gran catálogo que ofrecíamos. Solo así se veían las novedades que había. Hoy en día, sin embargo, mostramos digitalmente todas las novedades que llegan. Entonces, ¿para qué venir físicamente a la feria? Pues, porque además de conocer los títulos y las novedades, sirve para descubrir a las personas detrás de tu libro o disco favorito, conocerlos y escuchar lo que tienen que decir. Para que esta experiencia sea redonda, solo puede ser presencial. Lo digital puede ayudar sin duda a la feria, y aunque nos esforzamos por utilizar lo mejor que puede ofrecernos, es más necesario que nunca estar ahí físicamente. Queremos tejer una comunidad de personas aficionadas a la cultura vasca.

BTM: Cuando hablamos de digitalización no nos podemos olvidar de un factor que ha repercutido en el mundo entero los últimos años: la globalización. Estamos viendo cómo la cultura tiende a globalizarse cada vez más, y, hoy en día, la cultura vasca no es solo algo nuestro. Para la feria, ¿Dirías que esto es una ventaja o todo lo contrario? ¿Cómo crees que afecta esto a la cultura vasca?

BG: Diría que la globalización no le afecta nada a Durangoko Azoka, ya que somos una feria en un sitio muy concreto. A la cultura vasca, sin embargo, le afecta. Yo, personalmente soy bastante negativo con este tema. Es verdad que la globalización abre la puerta de salida hacia otros países, pero también abre la puerta a que otra gente entre a tu casa. Lo de que se abran las puertas debería ser algo bueno, pero en ese viaje, las lenguas minoritarias tienen las de perder. Esto no es nada nuevo, por ejemplo, cuando se crearon los mercados nacionales (hace 2-3 siglos), era imprescindible entenderse entre las personas que rondaban por allí, y, en consecuencia, era necesario tener una sola lengua.

Yo no sé lo que pasará en el futuro, pero esta globalización también deberá tener sus límites. En los últimos años estamos viendo que el planeta tiene límites. Solo el tiempo nos podrá decir si con el agotamiento o no de los combustibles fósiles se recurrirá a economías más locales. Aunque no hay nada seguro, en ese contexto, pienso que las lenguas más pequeñas pueden tener oportunidades. En un mundo globalizado, yo veo más problemas que oportunidades, aunque veo que la cultura vasca también tiene que estar abierta a todo el mundo. Creo que eso no hace más que enriquecernos, pero lo malo es que puede traer la desaparición del lenguaje.

BTM: Para terminar, nos gustaría hablar sobre el futuro de la Durangoko Azoka. Si la tecnología continúa con la tendencia de avanzar tan rápido como ahora, los cambios en nuestra sociedad parecen cada vez más evidentes. La inteligencia artificial, por ejemplo, ha pasado de ser algo que hasta ahora no estaba en boca de la gente a utilizarse diariamente. Teniendo en cuenta esta transformación, ¿cómo ves la Durangoko Azoka dentro de 10 años?

BG: La verdad es que no es fácil imaginarlo. Has mencionado la inteligencia artificial, y creo que tendremos que tener mucho cuidado con eso. El año pasado, desde la organización también utilizamos la inteligencia artificial para hacer nuestra campaña, pero la utilizamos como herramienta, de forma inocua. Es cierto, sin embargo, que esa herramienta amenaza a la propia creación. Ha habido una polémica con ella recientemente, dónde un autor confesaba que había creado imágenes y textos utilizando la inteligencia artificial, aunque luego él mismo había hecho las correcciones. Yo creo que la autoría tiene que estar atenta a eso y hacer una reivindicación en favor a la creación de seres humanos.

No sé cuánto cambiará el mundo en una década, pero de momento, Durangoko Azoka es una feria de autores y editoriales, y todas las personas que participan en ella lo tienen muy claro. No creo que en muy poco tiempo la feria sea devorada por estas nuevas tecnologías.

BTM: Muchas gracias por tu tiempo, Beñat. Si te parece bien, nos gustaría terminar la entrevista con tus palabras.

BG: Solo me gustaría recordar una cosa: la feria, antes de que abra sus puertas, la ponemos a disposición de la gente aprovechando todas las herramientas y posibilidades que nos ofrece la digitalización. Sin embargo, esta feria digital nunca podrá cambiar la experiencia de vivir la feria en persona. Y por eso… ¡Nos vemos en la feria!

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