Proyecto experimental catastro

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17.03.2023 Tiempo de lectura: 6 minutos

Equipo editorial BizkaiaTech

Ilustración: Figma Community

Si de algo sabe el ser humano es de evolucionar, seguir esas locas ideas hasta que den algún fruto en forma de progreso. Eso es lo que se denomina innovación, un término que la Real Academia Española define como

“creación o modificación de un producto, y su introducción en un mercado”.

Así pues, el término alberga progresos como el descubrimiento de la penicilina o la creación de Internet, hechos que ayudaron a que la sociedad avanzase y estemos donde estamos ahora mismo.

Aunque estemos hablando de inventos y descubrimientos gigantescos que han cambiado el rumbo y la historia de la humanidad, la innovación puede manifestarse en frascos de múltiples tamaños. ¿Le vas a decir al que creyó oportuno unir telas con un trozo de metal llamada aguja, que su creación es pequeña? ¿Y al primero que decidió que una persona con muchos seguidores en redes sociales podría ser capaz de publicitar un yogur?

En uno de estos proyectos, no muy grandes pero muy cañeros, está trabajando el equipo de innovación de Bizkaia Lantik en colaboración con Accenture: el Proyecto Catastro. Como suena, ¿eh?

UN PROYECTO QUE PERMITIRÁ (O NO) EVALUAR EL PRECIO DE UN INMUEBLE

El Proyecto Catastro se está llevando a cabo para predecir el valor catastral de un inmueble cualquiera, o, dicho de otra manera, el valor monetario de una vivienda, un local o cualquier edificio en el que puedas pensar. El equipo que trabaja en este proyecto tiene el objetivo de utilizar la computación cuántica para crear algo especial y mejorar lo que había anteriormente, este equipo tiene el objetivo de innovar.

Agárrate, que estamos a punto de ponernos técnicos.

La computación cuántica es el tipo de computación que utiliza como unidad el cúbit en vez del tan conocido bit, y eso hace que pueda operar con problemas mucho más complejos que la computación clásica. Es lo que le da tanta vidilla a este proyecto.

Aún así, el equipo no solo está utilizando la rama de computación cuántica para generar un modelo 100% cuántico, sino que están mezclando esta, con otra que es trending en la computación: la ciencia de datos (data science, la disciplina que se centra en una gran cantidad de datos para aprender, descubrir patrones y extraer información). Esta mezcla permite crear redes neuronales híbridas, un tipo de red neuronal que combina capas clásicas y capas cuánticas para obtener lo mejor de ambos mundos. Es parecido a lo que le pasó a Peter Parker en Spider-Man 3, donde consiguió (accidentalmente) juntar lo clásico (el traje de Spider-Man), con lo innovador (el simbionte) creando así a Venom: un superhéroe-villano que sacaba todo el potencial que tenía el chaval.

El siguiente objetivo del Proyecto Catastro es que a la larga se pueda utilizar solamente la parte cuántica del experimento. A eso lo llamaríamos red neuronal cuántica y actualmente, ya están probando este tipo de tecnología para ver hasta dónde llegan los resultados de la rama cuántica.

Y dirás, vale, pero ¿cómo es el día a día de la gente que trabaja en este proyecto? ¿Qué hacen al ponerse frente al ordenador cada mañana?

Lo primero que tuvieron que hacer fue empezar a leer sobre quantum machine learning, porque claro, había que concluir qué modelo era el mejor para este caso, cuál de ellos podía realizar la mejor performance. Después de decidir qué modelo se adaptaba mejor al proyecto, el equipo empezó a tratar y a procesar los datos, ya que estos estaban en bruto.

Después de analizar y tratar a fondo los datos, el equipo empezó a preprocesarlos, es decir, empezaron a reducir las dimensiones del dataset (que es una palabra chula para referirse a un conjunto de datos en cualquier sistema de almacenamiento de datos estructurados) y a transformarlos para que estos pudiesen entrar adecuadamente en el modelo de quantum machine learning.

Cuando tuvieron todos los datos en orden, empezaron a construir e implementar la red neuronal cuántica del que tanto hemos hablado. Tuvieron que elegir qué partes de esta serían las mejores para realizar el entrenamiento del modelo.

Por último, y esto es lo que están haciendo ahora en su día a día (ya que avanzaron con lo de arriba en su momento), viene la ejecución y el análisis de los resultados. Teniendo el problema de los datos y del modelo resueltos, se ejecutan los resultados y se hace un análisis de estos. Una vez tienen los resultados, el equipo modifica distintos parámetros que ayudan a que el rendimiento de la máquina sea el mejor posible.

Así dan ganas de ir a trabajar, ¿no?

UN PROYECTO CREADO POR PERSONAS QUE DEJA FUERA A LAS PERSONAS

Como hemos dicho anteriormente, este experimento pretende que el precio estimado del catastro sea totalmente objetivo, sin nada que ver con opiniones o especulaciones. Para conseguir esto, el algoritmo tiene en cuenta varios factores. Esos factores a tener en cuenta son la zona en la que se ubica la vivienda o el local, la planta, la superficie que ocupa y el código de uso, el código de clase y la modalidad (estos tres últimos determinan de qué manera se utiliza el inmueble, si es una farmacia, un garaje, un bar…).

Esto hace que nos estemos metiendo de lleno en otro tema del que se habla mucho cuando charlamos entre amigos sobre las nuevas tecnologías: el miedo general a que las máquinas no tengan sentimientos ni corazón. Que no tengan empatía ni simpatía hacia la sociedad hace que personajes como Terminator tengan claro su objetivo y no se dejen embaucar por sus opiniones y prejuicios. Pero ¿y si para algunas cosas fuese bueno que no tuviesen nada que ver con lo que sentimos los humanos?

Pensémoslo, todo el mundo está condicionado por alguna variable. A la hora de buscar piso, por ejemplo, siempre nos decantamos más por unas zonas que por otras. Para una persona, Leioa es preferible porque solía vivir allí cuando iba a la universidad, para otra Zeanuri, porque su pareja vive allí desde hace años, y al vecino del tercero Balmaseda le atrae más porque queda mucho más cerca de su trabajo. Seguro que Terminator no se decantaría por un piso u otro por el arraigo personal que siente.

Por eso, en temas como el catastro, es importante que quien prediga los precios sea alguien totalmente objetivo, sin prejuicios y sin discriminación. ¿Podría haber alguien más perfecto que un algoritmo o una máquina que ni siente ni padece?

LA INNOVACIÓN: UNA CUESTIÓN DE PRUEBA Y ERROR

Aunque el equipo esté trabajando muy duro para conseguir su objetivo, no es certero que el Proyecto Catastro dé los frutos que se espera. Pero es normal, ya que no todos los proyectos de innovación tienen que cumplir los objetivos funcionales, un resultado técnico también es completamente válido.

En la innovación, aunque el primer resultado no sea funcional, no significa que no valga para nada. Al contrario, los avances técnicos nos sirven para allanar el camino en un mundo donde los experimentos con redes neuronales cuánticas están todavía muy poco vistos. Podríamos decir que los avances técnicos son como una calculadora. Imaginad que hacemos una ecuación a papel y boli y después la volvemos a hacer con la calculadora. Si de las dos maneras nos sale el mismo resultado, es que la herramienta que hemos puesto a prueba (la calculadora) funciona y podemos utilizarla para otros ámbitos.

Si se consigue lo que se proponen, vamos a poder calcular el valor catastral de un inmueble de una manera mucho más objetiva y rápida, lo cual significa un avance considerable respecto a lo que teníamos antes, aparte de permitirnos testar los límites de la tecnología cuántica y ver la evolución que ha tenido esta. Y, ¿si no se consigue? Pues no pasa nada, al fin y al cabo, Max Verstappen tampoco tenía el carné de conducir cuando empezó a manejar un coche de Fórmula 1. Todo llegará a su tiempo, nosotros solo tenemos que intentar sacar oro de donde sabemos que hay.

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