¡Recirculemos!

#Tech bay

17.04.2023

Jose Antonio del Moral

Ilustración: iStock

No es muy conocido que Bizkaia sea una potencia tecnológica en lo que a reciclaje se refiere. Fundamentalmente del más industrial, que básicamente consiste en aprovechar residuos de fabricación para generar materiales que de otra forma habría que extraer de explotaciones mineras.

LARGA VIDA A LA CHATARRA ELECTRÓNICA

Al margen de la chatarra que aprovechan gran parte de las acerías vizcaínas, hoy todas ellas eléctricas, entorno a Bilbao hay empresas que obtienen zinc, azufre o aluminio de polvos que se generan en procesos de fabricación y que de otra forma se deberían depositar en vertederos. Además, Indumetal Recycling es la principal compañía del Estado en reciclaje de electrodomésticos y otros aparatos para evitar su destrucción.

Curiosamente, todas estas compañías, incluida la hoy líder europea Befesa, nacieron de la iniciativa de una serie de emprendedores, varios de ellos de origen alemán, que se instalaron en Euskadi para explotar sus recursos mineros. Y cuando estos se estaban agotando tuvieron la visión de reconvertir sus plantas en centros de reciclaje con tecnología punta que, además, han ido mejorando.

Ese espíritu innovador se mantiene gracias a los nuevos emprendedores de lo que hoy se denomina “economía circular”. Aprovechan la creciente conciencia social hacia la protección del medio ambiente, y la cada día más estricta regulación europea que obliga a reutilizar, reciclar y reducir.

TECNOLOGÍA PUNTA PARA REAPROVECHAR LOS (NO)RESIDUOS

Una parte significativa de estos emprendedores proviene de Ceit, el centro de investigación de la Universidad de Navarra en San Sebastián, que está desarrollando tecnología punta para poder reaprovechar metales, que hasta ahora terminaban en vertederos. Desde las tierras raras de los imanes de los motores de los coches hasta el paladio del catalizador.

Bizkaia no se ha quedado atrás, Teknan y Spouted Bed Solutions son dos startups que están desarrollando, en paralelo, tecnología para reutilizar plásticos para elaborar biocombustibles. De la mano de un ingeniero y un químico, Karlos Uraga y Aitor Pablos, las dos empresas están ya en la fase de industrialización, que les permitirá abrir plantas que hagan realidad eso que ahora parece magia y que al mismo tiempo permite eliminar un tipo de residuo que está inundando incluso los mares.

RECIRCULAR, UN PLOT TWIST INDUSTRIAL HACIA LO SOCIAL Y MEDIOAMBIENTAL

Una iniciativa menos tecnológica pero no menos interesante es la que protagoniza Patricia Astrain, una ingeniera química de Getxo que ha creado una de las startups más laureadas del momento, Recircular. Y su caso es interesante tanto por su actividad, que básicamente consiste en digitalizar todo el proceso de reutilización en las empresas, como por su historia personal.

Como si de una aparición milagrosa se tratara, Astrain descubrió un buen día en medio de China que su verdadera vocación no era el refino del petróleo o la calidad de la producción sino la salvación del planeta. Quizás le hizo falta darse cuenta de la enorme capacidad de destrucción que el ser humano puede tener cuando no se toman en cuenta los valores éticos a la hora de hacer empresa.

Esa revelación le llevó en primer lugar a emprender y en segundo lugar a aportar su granito de arena para que el medio ambiente y la sociedad puedan mejorar. Y lo hizo en entornos industriales, en los que habitualmente apenas se toman en cuenta objetivos financieros y todo lo demás queda en un segundo plano.

HAGAMOS DE LOS RESIDUOS EL MEJOR ACTIVO

Con la ayuda de una plataforma que permite identificar en Internet qué materiales o excedentes de producción se pueden reutilizar y con qué socio es posible hacerlo, Recircular está transformando digitalmente esta labor. Empresas que hasta ahora no aprovechaban sus residuos pueden así ponerlos en activo para que un tercero les saque valor.

La plataforma, que Astrain ha sido capaz de construir a pulmón sin financiación externa, es un caso de libro de innovación social aplicada a la industria. Recircular permite no solo encontrar cómo se pueden aprovechar residuos o excesos de producción sino también calcular automáticamente de qué manera se mejora el medio ambiente con medidas de este tipo.

Aunque la plataforma tiene inicialmente un lógico enfoque local, su tecnología y modelo son fácilmente extensibles a otros entornos geográficos. De hecho, Astrain gestó su proyecto entre China, Bélgica y Reino Unido y lo instaló en Euskadi para estar cerca de casa. Y su primer cliente fue una firma británica, Johnson & Johnson.

En el lado tecnológico, la plataforma de Recircular emplea inteligencia artificial para analizar la información y está introduciendo blockchain para poder certificar las transacciones que se realicen entre sus usuarios. Todo ello en la nube y con datos que provienen tanto de las empresas que reutilizan como de la propia investigación del equipo que dirige Astrain.

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