Enrique Solano, vanguardista cuántico.

#Soul tech

05.11.2021

Equipo Editorial con ayuda de Enrique Solano

Ilustración: Gorka Olmo

Lo de Enrique Solano (Lima, 1964) a partir de ahora, Kike, es un auténtico don. Rozando el límite de las leyes cuánticas, Kike parece que puede estar en más de un estado y sitio a la vez.

Doctorado en Brasil, Profesor Ikerbasque y director del grupo de investigación ‘Tecnologías Cuánticas para las Ciencias de la Información’ (QUITS) en la UPV/EHU (Bilbao) y emprendedor, CEO de Quanvia (Bilbao) y Kipu Quantum (Múnich). Pero, más que entrelazamiento cuántico, es trabajo constante, pasión y creatividad en estado puro.

¿Próximo destino? Soñar, y hacerlo realidad para irradiar hacia el mundo. Fiel creyente de la capacidad humana para crear lo que parece imposible. Para él no hay retos ni problemas irresolubles, sino falta de tiempo para poder desarrollarlos.

Con una mentalidad más cercana a las del artista multidisciplinar del Renacimiento que a la de un científico o tecnólogo, Kike, es un enamorado del presente, de los aviones, de los retos y de los caracoles de Pablo Urzay, su pintxo favorito al lado de su antigua casa en Getxo.

Con la capacidad absoluta del que tiene un mundo entero por descubrir y mil hazañas que lograr, Kike, nos muestra su faceta más artística. Nos enseña el poder del crear, aunque tenga que ser a contracorriente. Un vanguardista cuántico.

Estamos hablando con el CEO de Quanvia, pero para conocernos mejor ¿Quién es Kike Solano, y de dónde viene su interés por la tecnología y en concreto por la física cuántica?

Soy un friki del mundo artístico, intelectual, científico, tecnológico y del emprendimiento. Me considero un artista, antes que nada. Me gusta crear cosas que no existen con criterio estético, científico, tecnológico… Y, de pronto, he hecho una carrera muy larga en física cuántica, en óptica cuántica, en información cuántica, en computación cuántica…

En esta búsqueda creativa de lo que no existe, he descubierto que las artes, la ciencia, la tecnología y el emprendimiento van de la mano. Sigo con mis puestos de profesor, de director de centros, pero, de alguna manera, he encontrado que toca dar el salto hacia el emprendimiento y estoy metido en eso a fondo.

He sido el creativo desde el punto de vista académico y ahora es el momento de dar el paso al mundo del emprendimiento porque, yo creo, que Quanvia y Kipu Quantum tienen un nuevo mensaje, un nuevo modelo de negocio, un nuevo concepto y una nueva tecnología. Y estoy trabajando fuertemente para hacerla realidad.

Después de todos los destinos en donde has vivido y toda tu experiencia ¿Por qué elegiste Bizkaia? ¿Qué crees que puede ofrecerte que otros sitios no?

La respuesta correcta es imposible de dar porque es medio visceral. Digamos que yo me siento en casa en todos los lugares donde he vivido. Estuve trabajando en el instituto Max Planck (Múnich) y luego en la universidad de Múnich, y me llamaron por teléfono y me dijeron que necesitaban gente como yo en Bilbao. Yo nunca había estado, así que, cogí un avión; y me trataron de forma maravillosa, me encantó el lugar. Llegué y encontré una ciudad hermosa, el mar, la cultura, la historia, el Guggenheim…

Me gustan mucho los lugares donde uno hace la diferencia. Me gustan los desafíos. Bilbao para mí era un desafío. No había cultura en computación cuántica, había tradición en física cuántica, pero había un mundo por hacer y por descubrir. Y gente maravillosa que me decía: “Kike, haz lo que te dé la gana, exprésate.”

Para mí, Bilbao, es mi vida, no es solo por lo que me han dado sino lo que yo he puesto allí. Hemos trabajado a fondo en el campus de Leioa, con una pasión creativa increíble, y hemos hecho historia. Hemos creado líneas de investigación, influenciado a las grandes empresas, marcado un poco la línea de la computación cuántica a nivel mundial.

El factor más crucial es que está todo por hacer, y allí hay todo un ecosistema que te dice: “Apóyanos, nosotros te vamos a apoyar y aquí podrás marcar la diferencia”. Bizkaia te dice: “Las ideas que hagas aquí las vamos a hacer y las vamos a vender por el mundo entero”. En Alemania mover un tornillo es casi imposible, a mí me gusta contribuir cuando las cosas empiezan a funcionar y donde tú puedes marcar una diferencia creativa.

Quanvia es un spin off de la UPV/EHU y nos has comentado que estás también con Kipu Quantum. Cuéntanos un poco más ¿Qué es Quanvia (para que lo entienda todo el mundo) y en qué está marcando la diferencia?

Es una startup, una spin-off nacida de la UPV/EHU, porque las ideas centrales de Quanvia, en términos de negocio, surgen de un trabajo de investigación amplio que hicimos en la Universidad durante 13 años, y no estoy yo solo. Soy el CEO, pero hay un grupo grande de gente investigadora, estudiantes y profesorado, que, por su cuenta, o con nosotros, han desarrollado ideas de base.

La computación cuántica está muy unida, la parte científica, con la tecnológica, con la empresarial. Es imposible enajenarse de esa trilogía.

Por otro lado, está la apuesta Quanvia, de alguna manera, la he lanzado como una rebelión intelectual, tecnológica y empresarial. Yo no creo, en los modelos científicos, tecnológicos y empresariales de computación cuántica a nivel mundial. Creo que existe un “Hype”, una exageración de la utilidad de la computación cuántica real. Quanvia ha sido creada bajo el concepto “Anti-hype”. Otra particularidad es que nunca usamos la palabra ‘futuro’. Nunca he conocido el futuro y no sé a qué se refiere la gente.

En términos empresariales surge como una propuesta de soluciones de computación cuántica, donde no se le engaña ni al cliente ni a la sociedad, sino que ofrecemos productos y servicios que resuelven necesidades concretas de nuestros clientes sin que tengas que esperar 100 años para ver su utilidad.

La computación cuántica está viviendo un momento muy especial en la historia, donde todas las variables están alineadas. Creo que faltan empresas más responsables que acerquen la computación cuántica a las necesidades reales de la sociedad y de los clientes.

Tenemos una forma de hacer y de ver la computación cuántica más práctica, más cercana a la utilidad y como la hemos desarrollado nosotros, y algunos de nuestros competidores están escogiendo el camino largo de la exageración y hype, hemos decidido crear Quanvia para decir: “No, esto puede ser útil ya” (cuando digo ya me refiero en 3-4 años).

Tenemos propuestas de soluciones algorítmicas, tanto de modelos como de arquitecturas, de consultoría que son mucho más reales. Y también adaptadas a lo que puede dar Bizkaia. Es decir, hemos creado Quanvia con una estrategia donde no nos arrodillemos ante los que tienen el poder tecnológico y les estamos diciendo a la cara: “Sabemos hacerlo mejor que ustedes, y lo vamos a hacer desde casa y vamos a competir y a ganar los mercados.”

En Bizkaia es donde nos han dicho: “Nos interesa todo, la consultoría, los algoritmos, incluso la parte más tecnológica porque hay ya conversaciones con empresas tecnológicas para que nos abran puertas y están considerando el desarrollo de la tecnología.”

Si bien esta es la propuesta de Quanvia ¿Cómo difiere Kipu Quantum?

A pesar de que los socios son diferentes, Kipu Quantum pretende ser el ala tecnológica. Kipu es traer el momento iPhone a la computación cuántica. Es decir, es la primera empresa a nivel mundial que diseña y fabrica ordenadores cuánticos en términos de productos.

La oferta en la computación cuántica a nivel tecnológico está dividida como que se hacen X qubits, pero luego se necesitan 100 millones, y de eso estamos lejísimos. Mientras que Kipu Quantum pregunta, ¿qué aplicación necesitas?

Kipu Quantum entiende la necesidad: modelos financieros, inteligencia artificial, diseñar moléculas, mecánica de fluidos… para cada necesidad resolvemos el problema tecnológico de forma compacta, el término técnico se llama Full Stack. Atacamos el problema concreto. En vez de ir a la generalidad y fabricar y diseñar ordenadores cuánticos, como si pasar de 100 qubits a 100 millones, que es cuando se verá la utilidad, fuera una cosa simple.

Es la primera empresa a nivel mundial que no hace ni algoritmos ni qubits sino un producto. El iPhone de la computación cuántica. Dicho en una frase, Kipu Quantum es la primera empresa que diseña y fabrica productos, que contienen ordenadores cuánticos como un componente.

“No hacemos cosas para el futuro, con la tecnología que existe hoy hemos diseñado y vamos a fabricar productos.”

¿Qué cosas tenéis en el horno?

Kipu es una empresa Full Stack product, cosas tangibles. Mientras que Quanvia es el ala de consultoría, formación, ventas e imagen. Cualquier cosa que Quanvia logre, siempre va a estar apoyada en Kipu, a modo de partner estratégico tecnológico.

Para ponerte un ejemplo: vamos a hablar con la facultad de arte de la Universidad del País Vasco y les vamos a decir: “¿Por qué no sois los pioneros en crear una especialidad de arte cuántico?” Resulta que hemos sido capaces de fabricar 5 qubits, que no es difícil, o comprar un pequeño chip y diseñar esto. Y, de pronto, nos convertimos en exportadores de tecnología de computación cuántica aplicada al arte. Este tipo de inversiones luego generan ganancias porque te conviertes en un exportador.

Queremos también hacer un programa piloto para educación sobre computación cuántica en las escuelas, con niños de 5 a 10 años, y ahí os digo que cuando he ido a escuelas de Bilbao los niños lo entienden perfectamente. En Quanvia vamos a acercarnos con estos programas piloto para democratizar la cuántica.

“Queremos democratizar la computación cuántica, a mí me parece que el elitismo en manos de tres multinacionales no es que no sea correcto, es que no es necesario. La física cuántica nos pertenece a todos los seres humanos. Y a los jóvenes y a los niños en particular.”

¿Cuáles son los principales retos a los que os enfrentáis?

Uso la palabra rebelión con frecuencia porque el desafío es terrible. Las grandes multinacionales están generando dependencia en los clientes, y nosotros llegamos con la mentalidad de rebelión artística. Sabiendo que tenemos ideas que funcionan, que se han verificado y que se están usando como un modelo de negocio nuevo. Apostamos por ello, pero tenemos la resistencia de los competidores.

Prácticamente toda mi carrera ha sido así. Cuando me han dicho que una de mis ideas no funciona, hemos trabajado para demostrar que estaban equivocados.

La dificultad hay que usarla como una ventaja. En este caso la apuesta Quanvia y Kipu Quantum son ortogonales al mainstream pero no están basadas en sueños, sino en trabajo muy influyente a nivel mundial y muy consolidado. Y como nadie lo sigue, toca dar el paso al frente.

“Los desafíos son durísimos, pero Bizkaia nos está abriendo las puertas, todo el ecosistema que están creando lo podemos aprovechar”.

¿Qué le dirías a una persona de 15 a 18 años que no sabe bien lo que quiere?

Cuando alguien os diga que son el futuro de la sociedad, rebélense, eso es un insulto. Sois el presente, todo ser humano merece respeto por su presente. Todos tenemos un presente que es maravilloso, que no se crean ese juego de palabras. Su presente vale, son importantes para el presente.

Nos ha parecido una charla interesantísima, Kike. No sé si quieres comentarnos o añadir alguna reflexión más a la entrevista.

Quiero recalcar que todo lo que se está haciendo tiene un propósito. Nadie sabe lo que saldrá de todo lo que se pueda calcular y computar con un ordenador cuántico.

Hay un mundo infinito de conocimiento humano que nos elude solamente por la complejidad tecnológica. Para mí, es un reto maravilloso empujar un poco más esa puerta de esa libraría infinita de conocimiento, a la cual aún no tenemos acceso. Esta biblioteca sale del mundo microscópico, de los átomos, de lo pequeñito. No se hace esto porque sí, sino que hay un mundo de conocimiento inaccesible esperando a ser descubierto.

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