Bizkaia y su footprint en el espacio – Entrevista a Satlantis

#Tech bay

23.02.2024 Tiempo de lectura: 8 minutos

Equipo editorial con la ayuda de Satlantis

Ilustración: Paula Estévez

Houston, tenemos un problema… Satlantis es increíble. La empresa ubicada en Leioa, ofrece soluciones relacionadas con la observación de la Tierra mediante satélites y mediante la venta de cámaras de alta resolución a quien las solicite. Has leído bien, sí, tecnología espacial aquí mismo, en Bizkaia. Casi nada, vamos. De la mano de Juan Tomás Hernani (CEO) y Eider Ocerin (Directora de Customer Delivery), hemos ido descubriendo los entresijos de una empresa con unos proyectos apasionantes, ambiciosos e internacionales. Os dejamos con sus palabras:

BizkaiaTech (BT): Nos gustaría conoceros mejor, ¿podríais presentarnos a Satlantis así como su propósito y objetivos?

Eider Ocerin (EO): Satlantis es una pyme vasca que se dedica al desarrollo y venta de cámaras ópticas y misiones de observación de la Tierra. Ofrece soluciones disruptivas para observar la Tierra y el universo. Nuestra tecnología de instrumentos iSIM (integrated Standard Imager for Microsatellites) se embarca en satélites pequeños de menos de 100kg. Desde 2020, hemos lanzado 5 misiones y la empresa ha evolucionado desde las cámaras a la venta de misiones completas de observación de la Tierra, que operamos nosotros mismos desde nuestras instalaciones de Leioa.

Juan Tomás Hernani (JTH): Para mí, es un ejemplo de que en Bizkaia no deben pasar solo las cosas que se inventan aquí, sino que debe ser un polo de atracción de ideas que pueden suceder en otros sitios.

Satlantis es un spin-off de la Universidad de Florida que nació con un profesor de astrofísica, Rafa Guzmán, que inventó unos telescopios para la observación de la noche (las estrellas). Cuando se estaba enfrentando a una serie de retos, le propusimos que se mudase a Bilbao. Entonces, en 2013 montó la empresa dentro del campus de la Universidad de Florida (que, por cierto, sigue allí), y le convencimos para que pusiese una sede aquí. Y ahí es donde empezó nuestra aventura.

Nuestro objetivo es entender el lenguaje de la luz. Esto implica mirar muchas veces al mismo objeto, grabar el mismo punto muchas veces con ángulos muy poco diferentes, y luego, tener un sistema de procesado que termina fabricando una imagen final, un resultado de toda una campaña de observación de una o varias noches. Esto es lo que está trasladando Satlantis a un contexto totalmente distinto en el mundo de la observación. Por eso, nuestra disrupción es muy grande.

BT: En esta edición de BizkaiaTech estamos hablando de aquella tecnología que mueve y moverá el mundo en un futuro. ¿Dónde creéis que estamos en términos de tecnología espacial? ¿Es esta tecnología el presente o el futuro? ¿Hasta dónde podemos llegar?

JTH: Yo diría que hay tres grandes bloques comerciales alrededor del espacio: El primero es el mundo GSS, es decir, el mundo del posicionamiento, el segundo el de las telecomunicaciones y el tercero el de la observación, es decir, cartografía, detección del territorio… cada vez más en tiempo real. Y es aquí donde estamos nosotros.

Satlantis es una compañía que se dedica a entender el lenguaje de la luz, a descifrar la información que contienen esas fotos en distintas bandas del espectro electromagnético. Los rojos, por ejemplo, nos cuentan muchas cosas sobre la vegetación. Los azules, sin embargo, nos cuentan cosas del gas, mientras que el infrarrojo nos está hablando de temperatura… Dependiendo de dónde vayamos a colocarnos, descubrimos información muy relevante para determinadas cuestiones.

El sector de la observación es muy pequeñito y todavía no ha llegado un player gigantesco, lo cual es una buena noticia para Satlantis porque podemos seguir subiendo la escalera e ir ganando posicionamiento.

¿Qué es lo que esperamos? una transformación digital. Lo que estamos aportando son datos, información. Esperamos que esta información sea de utilidad para el sector de los seguros, que el mundo del automovilismo pueda estar interesado en observar, por ejemplo, en cuantos coches fábrica la competencia, que el sector del retail pueda tener información para correlacionar las ventas del Black Friday con la ocupación del parking de Artea o que, en la agricultura cómo se puede estar propagando la mancha del pino marrón, donde están las zonas o qué es preocupante en el último mes y medio y, por supuesto, las instituciones públicas, puedan observar incendios, gestionar bosques, seguridad…

En resumen, convertir la observación del espacio en hardware, software y servicios como cualquier otro sector para distintos clientes. Creo que es lo que tiene que pasar.

BT: A veces vemos que los temas como el espacio se nos quedan un poco lejos, algo que se hace en Estados Unidos, donde necesitas mucho dinero para poder conseguir algo. ¿Por qué tenéis los headquarters en Bizkaia? ¿qué tiene que la haga tan especial?

JTH: Tampoco nos tenemos que creer los reyes del mambo… esto está aquí porque nos hemos empeñado en que esté aquí. Para mí, era una condición necesaria.

Estamos en un buen sitio para desarrollar nuestro proyecto, si no, nos moveríamos a otro lugar. Tenemos partners que nos proporcionan la cadena de valor a muy pocos kilómetros, todo el conjunto de mecánica (la óptica es lo único que viene de EE. UU.), electrónica, talento etc. está cerca y es muy importante para que trabajemos bien. También tenemos la Satlantis School en la Universidad del País Vasco, que nos aporta mucho valor.

Hay otro apunte que quiero añadir: ¿quiénes son las personas que lo hacen y lo pueden hacer? Hay un poco de demonización del empresario, no tanto del emprendedor. Está el mundo de “Mira a estas personas, que idea tan buena han tenido” y la otra gente, la que entra en el conflicto entre el empresario y el trabajador. En una mirada de construcción, siempre que lo que queremos sea construir, esta gente es la clave. Yo creo que falta esa percepción social, así como EE. UU. tiene un respeto gigantesco por sus promotores, yo creo que aquí falta algo así.

EO: Somos una empresa ubicada en Bizkaia y nuestra base fundamental es la alta capacitación tecnológica en torno a óptica, mecánica, electrónica, software y procesado de imagen. En el País Vasco tenemos una alta cualificación para todas estas disciplinas, pero también incorporamos talento de fuera.

Sin duda, estar cerca de la universidad nos abre las puertas al talento más joven a quien damos oportunidades de incorporarse pronto en la empresa.

Tenemos un equipo joven, dinámico y multidisciplinar que crece exponencialmente cada año.

BT: También es muy común pensar que necesitas estudiar en universidades de prestigio internacionales para poder trabajar en la industria espacial y que además es casi inalcanzable para la mayoría. Sin embargo, Satlantis está demostrando lo contrario. ¿Qué se estudia para poder trabajar en la industria? ¿Qué le diríais a alguien que sueña con trabajar en proyectos espaciales?

EO: La formación es fundamental, pero existen muchas disciplinas que llevan al espacio. Es importante creer en uno mismo y perseguir las ilusiones y los sueños. Dejar a un lado los complejos y el pensar que trabajar en espacio es cosa de la NASA. En este país hay una industria espacial puntera y consolidada.

JTH: Tenemos una gente increíble, y toda esta gente está en las Escuelas de Ingeniería de Bilbao, en las Facultades de Física… es gente que está por aquí. No solamente tenemos a gente con capacidad tecnológica e intelectual, sino que también hay gente con unas ganas de tirar hacia delante gigantescas.

La Satlantis School, por ejemplo, nació con la empresa el primer día. Cuando estábamos solo Rafa y yo, cogimos unas becas del Gobierno Vasco, mandamos a 4 jóvenes a Florida y después, esas mismas personas se incorporaron a Satlantis.

De nuestras 120 personas, tenemos 20 estudiantes en Cambridge, Bilbao, Estia y en Florida… Es gente que ha hecho prácticas en verano, gente que está haciendo su TFG, gente que está haciendo el máster y trabajando, doctores y doctoras… tenemos todo el abanico.

Protegemos el sistema de la entrada de formación de la gente joven. Si tienes talento puedes estar en electrónica, tenemos muchas necesidades en software, gente que maneje Python, C++, gente que trabaje en diseño de placas electrónicas, mecánica, en óptica, por supuesto, y también en física, astrofísica, ingeniería espacial de análisis de omisión, mecánica de vuelo… hacemos ingeniería con mayúsculas, son cosas que no pueden fallar.

Hasta ahora todo el mundo que teníamos tenía un título superior, pero ahora necesitamos tener una plantilla de fabricación que vaya más allá. Al final, la alta tecnología es muy manual y aunque ha sido muy importante que haya estado manejado por personas que hayan estudiado ingeniería, ahora hemos abierto un capítulo donde entran las FP.

BT: Si tenéis algo más que contarnos, nos gustaría pasaros el micro para que podáis cerrar la entrevista con vuestras palabras.

JTH: Pues quiero terminar con una mezcla de orgullo: orgullo de equipo, orgullo de dónde estamos, no solo a nivel del estado. Tenemos más o menos 40 países donde hay ofertas vivas, y sentimos un orgullo importante de tener esta capacidad de competencia internacional.

Y, por otro lado, está la humildad, porque esto se ha hecho con un esfuerzo colectivo en el que hemos tenido entendimiento con nuestras Instituciones, donde creemos que la Diputación Foral de Bizkaia ha jugado un papel esencial en momentos débiles del proyecto. Quiero remarcar con rotulador amarillo que la importancia de la Diputación Foral de Bizkaia, junto a Orza, que es el otro socio inversor, ha sido clave. El Gobierno Vasco también se ha incorporado al proyecto y está a tope con él.

También somos públicos en un 24%, lo cual es un ejemplo práctico de la colaboración público-privada. Debemos continuar desarrollando este modelo para decirles a nuestras Instituciones que tienen que aprovechar que Satlantis tiene la información de lo que pasa aquí, es una tarea obligatoria aprovechar que haya una empresa vasca haciendo esto.

Tenemos que ser exigentes con nosotros y nosotras mismas porque la competencia internacional es inmensa, la gente trabaja con muchísimos millones y recursos, y la única manera es ser un David contra Goliat: tenemos que hacerlo todo muy bien todo el rato.

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