¿Puede ser la creatividad el cimiento de una sociedad tecnológica?

#Tech bay

01.03.2023

Equipo editorial BizkaiaTech

Ilustración: Kaikoo Studio

Se habla mucho de cómo somos, pero ¿qué nos hace ser tan auténticos? Ser tan… pues eso, nosotros.

Podríamos decir que, ese “no sé qué, qué sé yo”, viene en gran parte por nuestra posición en el mapa: somos el norte del sur y el sur del norte.

Es innegable que tenemos una forma de vivir que no nos la quita nadie. Entendemos la gastronomía como un verdadero arte; nos gustan los txokos, las sidrerías y salir a potear. La naturaleza como una vía de autodescubrimiento, de escape y de disfrute; subimos al monte, bajamos a la playa y si queremos, en el mismo día. Y la cultura, ¡qué decir de la cultura! Somos referente mundial en arquitectura, teatro y diseño.

Esta mezcla ecléctica hace que todas las personas de Bizkaia nos sintamos orgullosas de vivir aquí. Pero si algo nos caracteriza aún más, y sacamos a relucir con cada persona que aterriza a nuestro alrededor, es que este orgullo se transforma en hospitalidad, en una consciencia sostenible y ganas de crear, enseñar, compartir y acoger a quien quiera descubrir nuestra tierra.

Son muchas las personas que todos los años llegan a Bizkaia con mil proyectos en la maleta. Y otras tantas que se fueron y volvieron con más ganas que nunca de quedarse. A todas aquellas que llegan (vengan de donde vengan) decididas a aprender, construir y crear, las abrazamos como nuestra clase creativa.

Espera un momento, ¿clase creativa? Es acaso… ¿otra cosa de esta gente moderna? No, la clase creativa hace años que vino para quedarse. El término o palabro (como prefiráis) lo acuñó Richard Florida en 2002 (ya ha llovido, pero sigue en boga), elevando a la categoría de clase a los grupos de personas que llevan a cabo actividades económicas que giran alrededor del conocimiento y la creatividad, ayudando a impulsar la economía y el desarrollo de las ciudades. ¿Quién se ha visto reflejado? Quizá sois de este grupo y andáis por la vida sin saberlo.

Si bien hablar de clase creativa sigue revolucionando el panorama sociológico, podemos decir que son personas que comparten una identidad que se refleja en su apertura mental, inclusión de las minorías, sensibilidad por la sostenibilidad y la diversidad cultural.

Vamos, que lo que nos va ahora es encontrar un sitio en el que crecer personal y profesionalmente en armonía con la naturaleza.

Y, con la misma visión que Platón entendía la política “El político es el tejedor, pero en vez de lana teje a humanos de distinto carácter urdiendo así la ciudad feliz” en Bizkaia nos mueve la idea de apostar por el talento en todos los hogares y sectores. Sabemos que produce un beneficio social y nos motiva a seguir construyendo un tejido empresarial, social y humano que nos convierta en un referente mundial del territorio creativo.

Para conseguir este boom debemos construir sobre lo que se llaman las tres T:

TALENTO, TECNOLOGÍA Y TOLERANCIA

Investigando sobre el tema nos hemos dado cuenta de que ¡Oh vaya, pero si Bizkaia es el paraíso de la clase creativa! No sabíamos bien si salir a la calle con un megáfono a gritar a los cuatro vientos todos los beneficios que tiene venir a vivir aquí, o callarnos para que sea nuestro secreto mejor guardado. Pero no podemos dejar de ser como somos, y hemos tirado por la opción de contarlo: alto y claro.

BIZKAIA ES CLARE CREATIVA ¡SÍ, ES UN HECHO!

Nos lo demuestra con sus esfuerzos por atraer talento cualificado profesional y universitario gracias a sus ayudas y programas. Mejorar la calidad de vida gracias a la tecnología e innovación y fomentar siempre una cultura tolerante y abierta.

Empezando por Bizkaia Talent: para todas las personas que quieren seguir formándose y conociendo mentes inspiradoras con las que compartir experiencias. Se ha creado una red abierta, que gira en torno al talento, para profesionales, empresas y estudiantes.

Con la Tecnología impregnándolo todo, es la base de una sociedad avanzada y aporta una capa de facilidad que nos da felicidad.

La Torre Bizkaia (Bilbao) reunirá bajo el mismo techo a la crème de la crème en cuanto a innovación se refiere. Esta aventura, en concreto, ha nacido bautizada como Biscay Startup Bay y será un centro de emprendimiento, diseñado por la Diputación Foral de Bizkaia para convertirse en uno de los focos de innovación más importantes del mundo. El Guggenheim del emprendimiento. ¡Aúpa ahí!

Y la última T, la que corresponde a esta pacífica palabra: Tolerancia. Es la que más tiene que ver con nuestro ADN y manera de entender la vida que hablábamos al principio. Seguimos siendo una sociedad abierta, que valora lo de aquí pero que no duda ni un solo segundo en compartir todas sus iniciativas y beneficios (económicos, culturales, gastronómicos y sociales) con el mundo entero.

Hay muchas (muchísimas) empresas y personas que descubrieron este paraíso creativo hace tiempo y se montaron su “chiringuito” aquí.

Sin ir más lejos en 2011, dos jóvenes emprendedores llegaron a Getxo para comenzar su andadura como estudio de diseño. Así nació Muka Design Lab, un espacio donde las ideas se convierten en productos útiles de diseño fabricados bajo la filosofía Slow Design. Esta filosofía pone en valor la artesanía y el buen hacer local utilizando materiales como la madera de Haya o la pizarra, que nos trasladan a rincones de nuestra tierra.

Muka es uno de los muchos protagonistas de Beaz, asociación pública de la Diputación Foral de Bizkaia, cuya misión es apoyar a las empresas y personas emprendedoras para que consigan hacer realidad sus ideas y nuevos proyectos, innovaciones o incluso saltar al espacio internacional.

En definitiva, ayuda a tejer esta tela creativa en la que las mentes curiosas se retroalimentan e inspiran para plantearse nuevos retos y avanzan en los que ya tienen.

Igual que en la poesía se habla de musas, nosotros cambiamos la perspectiva. Quizá menos poética, pero mucho más práctica para nuestra clase creativa. Nuestras musas vienen a decirnos que lo realmente importante para que una sociedad florezca son las personas, todas.

Y para sacar su mejor versión y sus ganas de reinventar el mundo hay que cuidarlas; ofrecerles una mano, todo el apoyo, las redes y herramientas necesarias para que logren hacer realidad las ideas que traían en esa maleta.

Sin olvidar un estilo de vida cargado de naturaleza, arte, ciencia y buen comer para encontrar su momento de inspiración (ni Da Vinci estaba mejor rodeado).

Con esto logramos que Bizkaia siga creciendo creativa, y su gente viva y trabaje más feliz. Y cualquier persona del globo aprecie lo diversa, y a la vez homogénea que es nuestra tierra y quienes la habitamos.

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