¿De verdad nos están quitando el trabajo los Robots?

#Soul tech

17.03.2023 Tiempo de lectura: 7 minutos

Juan de la Herrán y Crespo

Ilustración: Hopper Studio

Cuando la ola de la robotización de los años 80’ empezó a tener un grupo de detractores en contra de la informática, IBM sacó un anuncio que fue una verdadera reflexión sobre el problema de la automatización y el concepto del trabajo. En el cartel se decía que

“En una obra había dos personas viendo como una excavadora estaba haciendo su trabajo. Uno de ellos comenta que por culpa de esa máquina ahora mismo se están perdiendo 12 puestos de trabajo que podían estar con palas haciéndolo todo, a lo cual el otro le responde que realmente ese trabajo lo pueden hacer más de doscientas si en lugar de palas les damos cucharillas de café”.

En tiempos de crisis siempre nos apetece hacer esta reflexión sobre si la tecnología y la automatización son en cierto sentido negativos. Los Robots son la cara visible, pero la cara invisible de todo esto es la Inteligencia Artificial. Dos tecnologías que han venido a quedarse y a revolucionar la economía actual.

No tenemos que ser políticos que basamos nuestro lema en dar más y más puestos de trabajo, tenemos que preguntarnos cómo todo este tipo de tecnologías están cambiando las actuales normas de la economía, reflexionar sobre las jornadas de trabajo y desde dónde se trabaja y cómo podemos transformar nuestra sociedad.

REFLEXIONEMOS

La primera reflexión es lo que se llama “Job Crafting”, los nuevos modelos de trabajo que están implantando algunas empresas para poder atraer y mantener el talento. Hace años que el sueño de trabajar en una gran compañía ha desaparecido. Las grandes consultoras perdieron el atractivo desde la crisis de Lehman Brothers del 2008 y todo el foco de los universitarios fue hacia las grandes tecnológicas. Todo el mundo quería trabajar en Google, Facebook, Amazon o Microsoft, por citar algunas de las compañías que todavía parecen ser referencia por su capitalización en el sector bursátil. Pero ahora mismo las personas buscan otro tipo compañías en las que realizar sus sueños.

La pandemia ha demostrado que se puede trabajar y tener un alto rendimiento desde casa. La flexibilidad de horarios o incluso las jornadas de trabajo de 4 días a la semana son el debate en el que nos tenemos que centrar. ¿Por qué estamos hablando cada día de sostenibilidad y de huella de carbono al mismo tiempo que decimos que vuelvan todos a sus oficinas, vuelvan a coger sus coches y llenen de CO2 las ciudades de nuevo?

La segunda reflexión puede venir por plantear la formación de las personas con un nivel acorde a la demanda existente. Si estamos pensando en cambiar las ciudades para que no entren los vehículos, si hablamos de que los taxis serán sustituidos por sistemas sin conductor, si la inteligencia artificial será capaz de jugar en bolsa mejor que cualquier bróker, ¿por qué seguimos pensando y formando a las nuevas generaciones para ese tipo de puestos de trabajo que van a desaparecer?

RECICLAJE LABORAL

La universidad está empezando a cambiar las titulaciones clásicas por titulaciones más especializadas en la demanda que las nuevas empresas están pidiendo. Big Data, Computación Cuántica, Inteligencia Artificial, Robótica y Realidad Aumentada son los pilares de la nueva economía. Los Robots no nos van a quitar los puestos de trabajo, quizás no podamos ponerlos a trabajar porque no hay suficientes programadores o expertos que lleven a las profesiones más duras y desagradables a ser sustituidas por ellos. La labor de reciclaje de las profesiones puede crear miles de puestos de trabajos en los formadores que hagan cambiar la forma de pensar de aquellas personas que creen que no están preparadas para estudiar.

CALIDAD LABORAL

Pero, cuidado con la nueva economía y los pasos hacia atrás. Lo que habíamos llamado “Gig Economy”, la economía del trabajo compartido se ha ido convirtiendo en la nueva forma de explotación y esclavitud para muchas personas.

La idea parecía perfecta, “sé tu propio jefe, trabaja las horas que quieras y de la forma que quieras”, “tu solo tienes que convertirte en autónomo y gracias a nuestra App, vas a poder repartir comida a domicilio, hacer deporte mientras conduces la bicicleta y hasta tomarás el sol”.

La realidad ha sido otra y el poder legislar este tipo de servicios ha puesto los pies sobre la tierra a la tecnología. Jornadas maratonianas, sin vacaciones, salarios que cambian de un día a otro en función de los algoritmos que la propia aplicación fijaba para que el beneficio recaiga únicamente en la empresa de reparto.

Como ocurre con todo, la solución ha sido legislar con suficiente flexibilidad y poner a las nuevas formas de trabajo con Apps una hoja de ruta que seguir, para que al final la calidad de vida de los trabajadores prime sobre una forma casi abusiva de obtener beneficios.

La nueva economía no es que tres fundadores creen una Startup que les reporte 1000 millones de beneficios a costa de dar trabajos por un euro la hora. Todo esto tiene que servir para que la desigualdad desaparezca a niveles salariales, y por ende a nivel social.

NUEVOS ESQUEMAS DE FUTURO

Debemos ayudar a desarrollar atractivos ecosistemas para el emprendimiento, pero con nuevas normas. Los Robots tienen que hacer esos trabajos repetitivos y tediosos que dentro de unos años reflexionaremos y diremos, “cómo éramos capaces de hacer que una persona hiciera las funciones que es capaz de hacer un Robot”.

Las jornadas de trabajo no se tienen que plantear bajo los esquemas clásicos sino bajo el esquema de la productividad y un objetivo claro de beneficios. Si hemos planteado un proyecto a 3 meses con un beneficio X, si nuestro equipo es capaz de hacerlo en dos meses, los mandamos ese mes de vacaciones, no los ponemos de nuevo en otro proyecto para ganar X+100 y que ese remanente de beneficios vaya solo para la cúpula directiva.

Las ciudades pueden ser más sostenibles sin coches y las zonas rurales pueden resurgir si las dotamos de una infraestructura de red 5G y de servicios que haga atractivo trabajar desde esos entornos.

NO, los robots no nos están quitando puestos de trabajo, son las reglas del juego las que están cambiando y cuanto antes nos leamos las nuevas instrucciones o colaboremos en crearlas, mejor. La forma de vivir será muy diferente a la que conocemos. Mira cómo se vivía y trabajaba en el Imperio Romano, cómo se hace en la actualidad y sueña en cómo va a ser el trabajo y las ciudades del futuro gracias a la tecnología.

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