Todo al 31: Cómo jugar al mus

#Reflections

05.12.2024 Tiempo de lectura: 6 minutos

Equipo editorial BizkaiaTech

Ilustración: Leire Llano

¿Nos echamos un mus? ¿Eh? ¿Cómo que no sabes jugar? Habrá que solucionarlo, ¿no?

Más adelante, tendrás un artículo que te enseñe cuáles son las posibilidades y probablididades de ganar una partida de mus, pero, para poder ganar… tendrás que saber jugar, ¿no? No te preocupes, no es tan dificil como parece.*

*Explicaremos cómo se juega al mus con ocho reyes. Si quieres jugar con cuatro, solo cambiará el valor de las cartas.

REUNIÓN FAMILIAR

Para jugar una partida de mus necesitas cuatro personas, siempre se juega en parejas. Una vez reunas a otras tres personas, es hora de repartir las cartas. Pero, cuidado, quien reparta tiene que tener en cuenta que la baraja tiene que cortarla por la mitad la persona que se sienta a su izquierda, no vaya a ser que se hayan guardado los reyes (los mejores, acordaos) como para repartírselos. Una vez la baraja esté cortada, se le reparten cuatro cadas a cada persona.

Cuando estén repartidas, cada cual ve sus cartas. Si tienes una buena mano (te explicaremos más adelante), puedes empezar a jugar. A través de las señas, le puedes comunicar a tu compi que tienes una mano ganadora (pero que no te pillen, cuidado). Si no te gustan las cartas que te han tocado, puedes decir mus, que indica que te gustaría cambiarlas. Aun así, todas las personas que están sentadas en la mesa tienen que decir mus para volver a tirar, si una sola persona quiere empezar, todas las demás se tienen que aguantar y jugar con lo que tienen.

LO QUE TRAIGO ENTRE MANOS

Reyes, reyes y más reyes, eso es lo que hay que esperar de una buena mano. El valor de las cartas es la siguiente: las que más valen, como hemos dicho, son los reyes, pero como jugamos con ocho reyes y solo hay cuatro en la baraja, las cuatro cartas de 3 también se convertirán en reyes. Después de los reyes, los que más valor tienen son los caballos, después las sotas y así, descendiendo, hasta llegar a las de 2, que valdrán igual que los de 1, que es el valor mínimo (hay que igualar el número de reyes y de 1, por eso hay ocho de cada uno).

¿POR QUÉ JUEGO VAMOS?

Empecemos a jugar. El mus se divide en cuatro juegos individuales: grande, pequeña, pares y juego, siempre en ese orden. Así que, démosle al grande primero:

Empieza a jugar la persona de la derecha del que ha repartido las cartas. Cuando alguien corta el juego, empezamos a jugar al grande. Aquí, lo más importante es tener muchos reyes, cuantos más mejor. Un solo rey gana a cuatro caballos o a cualquier otra mano que no tenga reyes, ya que las cartas cuentan individualmente, no como conjunto. La mejor mano para este juego, como hemos dicho, es tener cuatro reyes, seguido por tres reyes y un caballo, tres reyes y una sota etc. Lo entendéis, ¿verdad?

Una vez hayamos terminado con el grande, empezamos con el pequeño. Es totalmente lo contrario, ya que en este juego, la mejor mano sería tener cuatro unos. Después de eso, tres unos y un cuatro (recordemos que los de 2 valen como si fuesen de uno y los de 3 son reyes), tres unos y un cinco y, así, progresivamente.

En estos dos primeros juegos, participan las cuatro personas que están sentadas en la mesa. No, aunque tengas unas cartas malísimas no te puedes librar. Pero en las dos siguientes, las cosas cambian. El siguiente juego se llama pares, y solo juegan aquellas personas que contengan dos cartas iguales o más entre sus manos. Si no tienes pares, no participas, así de simple. Hay tres tipos de pares: si tienes dos cartas iguales, es el peor par que puedes tener. Si tienes tres cartas iguales se les llama medias, y están bastante bien. Si entre las cartas que tienes entre las manos contienes dos pares, significa que tienes duples, la mejor mano que puedes tener en este juego. Siempre ganará la persona que mejores pares tenga, por ejemplo, aunque una persona tenga dos reyes, si una persona del equipo contrario tiene medias de cuatro (tres cartas de 4), ganará, aunque sean cartas con menos valor.

Por último, para terminar con una ronda, nos quedaría el juego. En esta parte de la partida, como en la anterior, solo juegan aquellas personas que tengan juego en la mano. Pero ¿qué es un juego? En el juego, hay que sumar el valor de cada carta. Todas las figuras (y los 3, no olvidemos que son reyes) valen diez puntos, mientras que del 4 hasta el 7 mantienen su propio valor y los de 1 y 2 (que tampoco nos podemos olvidar de que son iguales), valen un punto. Nuestro objetivo siempre será tener un 31 en mano. Tres reyes y un 1; sota, caballo, rey y un 1; dos sotas, un 7 y un 4… da igual la combinación que sea, pero un 31. Después del 31, el mejor juego es el 32, y de ahí saltamos a 40 para ir descendiendo hacia el peor juego, que sería un 33. En caso de que nadie tenga juego, como no podemos desperdiciar esos buenos puntos, nos lo jugaremos al punto, cuyo objetivo es llegar al 30. El mejor punto es, efectivamente el 30, luego 29, 28, 27… y descendiendo sin parar.

LEVANTA UN TANTO

Ya sabemos técnicamente como empezar nuestra primera partida de este juego tan divertido, pero, ¿cuál es su objetivo? ¿Cómo sabemos si ganamos o perdemos? ¿Cómo se puntúa? Ve a la cocina y agarra un puñado de garbanzos, que te lo enseñamos rápidamente.

Un juego de mus, habitualmente, se juega a 40 tantos. Pero, no te preocupes, no vas a necesitar 80 garbanzos para contabilizarlos todos. Cuando levantas un tanto, los recoge una de las dos personas del equipo. Cuando esa persona ya tiene 5 tantos, los devuelve al centro del tapiz y la otra persona se hace con un “amarraco”, que vale cinco puntos. Al llegar a 35 (siete amarracos), se meten todos los tantos al centro, como para advertir al otro equipo de que ya te faltan 5 tantos para ganar la partida.

Ahora, ¿cuándo hay que levantar los tantos? El mus es un juego de apuestas, donde apuestas por tus cartas y las de tu compi para ganar. Puedes apostar porque te ha tocado una buena mano o, simplemente, para despistar a tus contrarios. Puedes apostar lo que quieras, un envido, que serían dos tantos (nunca se apuesta un tanto, por lo que os comentaremos a continuación), tres, cuatro o hasta el juego entero, 40 puntos, que sería un órdago.

Si estamos empezando la partida y alguien envida al grande, tenemos tres opciones. La primera sería negarnos; ¿tenemos una mano sin reyes? Pues, no quiero participar, pasamos. En ese caso, la persona que ha lanzado el envido levantaría un tanto, ya que ha sido quien ha apostado y nadie le ha seguido la jugada. La segunda sería aceptar la apuesta; tenemos un par de reyes, nos renta, está hecho. Esos dos tantos que hemos jugado, se contarán al final, cuando veamos las cartas de todo el mundo. Por último, está la opción de añadir tantos a la apuesta; tenemos tres reyes y un caballo, está ganado. Como tenemos una mano buenísima, vamos a elevar la apuesta: apostamos cinco más. Si la persona que ha lanzado el envido está convencida de que puede ganar, aceptará, haciendo que estos tantos (siete) se queden para contar al final de la partida. Sin embargo, si no le convence y dice que no acepta, nuestro equipo se llevará la cantidad de la apuesta inicial, que, en este caso, eran dos tantos.

Si nos toca empezar la partida pero no tenemos una buena mano para apostar nada, podemos pasar, haciendo que los demás empiecen el juego. Si todo el mundo pasa, cuando se descubren las cartas al final se verá quién ha ganado esa ronda, llevándose un punto.

CUESTIÓN DE PRACTICAR

Sí, es verdad que todo esto suena bastante complicado de entender y empezar a jugar, pero en cuanto le cojas el truco, sabemos que se convertirá en tu manera favorita de pasar el tiempo en kuadrilla o con tu familia. Sino, siempre te quedarán las apps de jugar al mus en el móvil… ¡por algo hay que empezar!

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