El arte, ¿para qué? Conversación sobre procesos creativos entre Ingebørg y Kike Solano

#Soul tech

06.06.2023 Tiempo de lectura: 8 minutos

Equipo Editorial con ayuda de Inge Conde y Enrique Solano

Ilustración: Ingebørg

Empezamos la entrevista confesando:

«Egun on Inge y Kike, esto no es una entrevista, os hemos engañado, queremos que sea una conversación, que nos contéis vuestros procesos creativos, qué relación tiene la tecnología y el arte y hasta qué punto el arte mejora nuestra calidad de vida, en definitiva, que hablemos sobre creación».

Entre risas aceptaron.

Rebobinemos un poco… ¿Quiénes son Inge y Kike? Y ¿por qué los hemos juntado para hablar sobre procesos creativos?

PERO ¿QUIÉN ES QUIÉN?

Inge es artista, compositora, ilustradora freelance (feliz colaboradora de BizkaiaTech Magazine) y directora de coro. Sin saberse tecnóloga nos acerca la ciencia a través de sus ilustraciones, y es capaz de plasmar en un poster gráfico una composición musical (Kandinsky, échate a temblar) creada por ella a través de un software.

Además, Inge lo tenía claro.

«Desde pequeña sabía que quería estudiar conservatorio y bellas artes. En los últimos años de conservatorio decidí que quería ir por teoría pura y me fui por composición».

Kike nos recuerda a la metamorfosis de Ovidio. Siempre tan poético, nos hizo cambiar la perspectiva al preguntarle por SUS procesos creativos como si no fuese uno solo, y lo que sucede es que se entrelaza y se amplifican las posibilidades. Él no vislumbra ninguna dicotomía entre el arte y la ciencia

«Lo mío es bastante ortogonal, — nos revela con sensatez—. No quiere decir que sea mejor o peor sino formas de ver la creatividad, simplemente mi razón de vivir es la necesidad de expresión creativa. No tiene contemplación con ninguna actividad concreta».

Tiene más que ver con la forma de ver el mundo, a través de la observación permanente, ahí nadie tiene duda.

No quiere decir que sea mejor o peor sino formas de ver la creatividad, simplemente mi razón de vivir es la necesidad de expresión creativa. No tiene contemplación con ninguna actividad concreta».

Dice Inge que ella hace callo gracias a sus proyectos personales y esto le permite abordar el proceso creativo de los encargos y

“los proyectos salvavidas”

, como ella los llama.

«Tengo la suerte de que últimamente, en los encargos me piden el estilo que han visto en Instagram, el que me identifica (refiriéndose su trabajo como ilustradora). Esto ya me facilita el proceso creativo».

Lo que Inge ilustra nos lleva a una narración, te cuenta historias a través de dibujos en vez de con palabras. Compone no solo con notas sino con elementos gráficos sacados de su amplio conocimiento de códices, bestiarios y simbología. Es una auténtica pasada.

«Primero dibujo analógicamente muy en pequeño y lo que hago es estructurar las diferentes viñetas, las palabras, si tengo que incluir un mensaje más largo lo voy estructurando, y al mismo tiempo pienso las paletas de colores».

Cualquier pequeño elemento puede detonar su inspiración. A veces una palabra le basta para crear un mundo repleto de intrahistorias interconectadas.

«¿En qué imágenes me puedo basar que no se queden estáticas, sino que uno de los elementos de la ilustración conduzca a otro, que esto lo hile, que todo tenga que ver con el tema del encargo, pero no con el elemento principal y que todo quede en una atmósfera envolvente y tenga sentido?»

—Son preguntas que se plantea a la hora de empezar su investigación, después de haber leído toda la documentación que recibe—.

«A veces uso pequeños seres inventados, simbología».

EL PROCESO CREATIVO, ENTRE LA INVESTIGACIÓN Y EL ARTE

Nos asombra que los dos se nutren de elementos provenientes del arte. Kike escribe poesía y usa la hipérbole para darle énfasis a su discurso:

«Por complementar lo de Inge el proceso creativo es una necesidad vital, yo me dedico a hacer eso 367 días al año, para exagerar un poco y hacer la hipérbole».

Inge recurre a metáforas visuales para expresarse

«Los miedos los represento como seres horribles, este bicho (refiriéndose a su ilustración para la editorial del issue 5 de BizkaiaTech Magazine) viene de un códice, se supone que está dando vueltas sacando las inseguridades, la infravaloración y los miedos, eso significa cada una de las tres cabezas. Los ojos también es un elemento recurrente, sientes que están ahí, aunque estén en tu cabeza».

Sus mentes funcionan diferente, sus procesos son diferentes, pero ambos nos demuestran que el proceso creativo es un continuum: observar, reflexionar, leer, asistir a congresos, a exposiciones, es su vida.

«Muy tarde me di cuenta de que no importaba la actividad sino la creatividad, responder siempre con algo nuevo. Para mí la unión entre la actividad científica, artística, tecnológica y emprendedora no tiene ningún borde».

Todo lo que nos rodea contiene algo mágico que nos sirve para nutrir nuestra imaginación y generar nuevas ideas. Decía Graham Wallas que el famoso momento eureka era solo un punto de inflexión en un proceso creativo de 4 fases donde primero hay que investigar y observar, y este momento de iluminación es cuando todo se conecta y empieza a tener sentido.

Kike es un apasionado de la vida, un nerd creativo en continua búsqueda de su expresión artística y estética. A contracorriente cambió la ingeniería por la física. Y todos los diciembres solía sentir una crisis existencial, hasta hace 15 años.

«Soy un admirador de los grandes artistas y en mi caso, cada fin de año entraba en crisis existencial total, daba igual si me iba mal o bien en el ámbito científico yo avisaba a mi entorno de que Kike se iba: “me mudo a Berlín, dejo mi trabajo y me dedico a la poesía y al arte”

– se ríe mientras nos confiesa esta anécdota tan personal –.

«Muy tarde me di cuenta de que no importaba la actividad sino la creatividad, responder siempre con algo nuevo. Para mí la unión entre la actividad científica, artística, tecnológica y emprendedora no tiene ningún borde».

EL PROCESO DE IDEACIÓN Y SU APLICABILIDAD (O NO)

Con esta reflexión nos dimos cuenta de que las ideas son ideas, y lo importante es tenerlas. Crear algo nuevo, ya sea a través de la expresión artística o acercando el arte a la ciencia a través de una ilustración como hace Inge, o mostrando al mundo cómo unos átomos pueden ser mejores actores que los de Hamlet al negar sus leyes fundamentales en el teatro cuántico de Kike.

El ser humano busca la autoexpresión todo el rato, desde el lenguaje oral hasta la escultura más refinada de Rodin. Kike, desde la física cuántica encontró que los átomos, los fotones, la luz y la computación cuántica era la materia que mejor sabía moldear para expresarse artística y estéticamente, y luego llegó su aplicación práctica.

«En lugar de revelarme le dimos un valor útil, luego vinieron otros artículos científicos y demostraban que eso que habíamos inventado por expresión estética tenía aplicación tecnológica».

Inge nos cuenta que ella entrelazó arte y ciencia desde una oficina, llena de ingenieros a los que percibía como gente listísima, pero que no lograba comprender qué hacían.

«Ahí di el salto, en una oficina gris, fuera de mi entorno natural. Me empezaron a pedir cosas que yo no entendía mucho, sobre molinos de viento, paneles solares… y yo tenía que hacer portadas para manuales, ilustrar… ponerme en contacto con un entorno muy frío con personas frías, no eran como Kike – menos mal que los hemos juntado, tenían que conocerse –. Poco a poco descubrí el gusto de acercar la ciencia hacia mí, y espero haber acercado el arte a la ciencia. Para mí se entrelazan muy bien».

POR AMOR AL ARTE

Parece que sufrir es sinónimo de profesionalidad, demasiado anticuado, ¿no? Pues depende de para quién y en qué sectores. En el arte se hacen muchas cosas gratis como dice Inge:

«para el curriculum».

Pero el mundo funciona con esta moneda de cambio, el dinero. Kike nos comenta que no sabe bien por qué le pagan si hace lo que quiere. Nosotras pensamos que, si haces lo que quieres, con el cariño con el que trabajan las y los artistas, es por lo que deberías cobrar más.

Inge nos anima a valorar económicamente el arte y liberarnos de la culpabilidad al pedir ciertas cantidades de dinero.

«A mí me cambió el chip cuando hice un cómputo de las horas, del volumen del proyecto y de lo que aporta, pero lo que me acabó enfureciendo fueron esos comentarios de “no te llevará mucho” o “no te cuesta nada”. Yo el proceso creativo me lo tomo muy en serio, son muchos años de investigar, de leer y de acudir a eventos para seguir nutriéndome. Es toda mi vida, esa incomprensión no la toleré, y me sirvió para valorarme a mí misma».

ENTONCES EL ARTE, ¿PARA QUÉ?

El momento eureka nos llega, a priori, de manera aleatoria para darnos respuestas creativas a problemas de nuestro día a día, a través de ideas innovadoras, que surgen del pensamiento lateral y creativo. El arte, a priori, no se ve, pero siempre está ahí. Nos acompaña en un hilo musical, un movimiento cautivador o un cuadro de fondo. Parece invisible a causa de la rutina, pero es fundamental.

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