Pero qué es esto del STEAM

#Pure tech

01.03.2023

Juan de la Herrán y Crespo

Ilustración: Raisa Alava

Si es la primera vez que escuchas este acrónimo o piensas que estamos hablando de la plataforma de distribución digital de videojuegos de Valve Corporation, vas a descubrir un término que es fundamental para entender lo que es la tecnología.

NI DE CIENCIAS NI DE LETRAS, DE LAS DOS

Hace años se empezó a hablar de STEM (Science, Technology, Engineering y Mathematics) para unificar las disciplinas académicas de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas y aplicarlo a temas relacionados con la ciencia, la educación, la fuerza de trabajo, la seguridad nacional o la inmigración. Pero el aprendizaje de disciplinas científico-tecnológicas es importante para ser un profesional competitivo, pero no sirve de nada si no se integra con disciplinas que fomenten la resolución de problemas, la imaginación y la curiosidad. Por eso en la actualidad hablamos de STEAM, incorporando A de Arte. No hablamos de carreras o estudios concretos, no está cerrado a la universidad, podemos hablar de STEAM en la formación profesional, en la educación infantil, en cursos de todo tipo y en cualquier formato, presencial, online o una mezcla de todos ellos. Lo importante es saber que este tipo de estudios tienen cada día menos estudiantes cuando la lógica de la razón nos hace indicar que deberían ser los más seleccionados y demandados.

Cada vez menos jóvenes optan por estudios STEAM y tenemos que saber cómo estimular el pensamiento científico y creativo o podemos caer en un vacío de talento de aquí a pocos años.

LA GENERACIÓN DE LA BRICO-TECNOLOGÍA

Europa necesita ahora mismo un millón de profesionales en este área que no ha sido cubierto. Al mismo tiempo que hablamos de la lacra del desempleo en USA hay una previsión de 1,2 millones de puestos de trabajo en el ámbito científico-tecnológico. Lo extraño es que cada vez hay un interés mayor por parte de los jóvenes por estos sectores, pero desde un punto de vista alternativo a la formación clásica. La denominada educación no formal o cultura maker está basada en las ideas del hágalo usted mismo, compártalo y emprenda. Un ejemplo de todo esto está en las impresoras 3D, el uso de placas Raspberry Pi o Arduino que permiten desarrollar cualquier proyecto tecnológico que se nos ocurra desde nuestra casa (la brico-tecnología).

Las nuevas generaciones se han basado siempre en los referentes. No sé hasta que punto es real pero siempre se ha dicho que, si una serie de televisión sobre abogados se pone de moda entre los jóvenes, al cabo de unos años vamos a tener las facultades de derecho con largas colas para apuntarse a estudiar en ellas. Si nos fijamos en la televisión o en los canales que utilizan actualmente los estudiantes, sobre todo las redes sociales, Youtube y Twitch, dentro de unos años veremos colas para participar en un Talent Show, un Reality o emular a los Youtuber, pero no en las escuelas de Ingeniería o de BioTecnología.

CONSUMIDORES DIGITALES SIN VOCACIÓN PARA LA TECNOLOGÍA

Un término que nunca uso es el de nativos digitales. Vemos a los jóvenes como crean un canal de Youtube, como suben partidas de videojuegos y ya creemos que en nuestra casa tenemos un experto en ordenadores. Eso no es así, lo que tenemos es un consumidor digital, que conoce algunas herramientas, pero desconoce cómo funcionan, cómo sacarles el máximo partido y cómo superar los retos del futuro. Su único interés está en seguir subiendo en número de seguidores y seguramente en número de ingresos económicos.

Otro problema de esta falta de vocaciones está en que no hay demasiadas mujeres que opten por este tipo de estudios. El problema sigue arraigado desde muy jóvenes, no a la hora de decidir qué estudiar al terminar el bachillerato. El que denomino efecto bicicleta; empieza desde los primeros años de nuestra vida, la mountain bike es para el niño y la bicicleta con cestita es para la niña. Poco a poco vamos rompiendo estas cadenas, pero todavía nos falta mucho camino, y todo esto lo tiene que ayudar a resolver la familia. Cuántas veces, hoy en día, me he encontrado con familias que me dicen que difícilmente imaginan a sus hijos en la universidad o siendo ingenieros porque ellos no han estudiado. Esa falta de confianza la trasladamos y al final muchas niñas y niños acaban dejando de esforzarse en los estudios porque en su misma casa se justifica el fracaso escolar.

STEAM, ESA CAPA DE TECNOLOGÍA PARA LA VIDA

Con esto no estoy diciendo que no hay que estudiar Bellas Artes, Filosofía o Periodismo. Voy a tratar de explicarlo con un ejemplo. Cuando en Apple se decidió crear Siri, un asistente personal completo, que pudiera realizar diversas tareas dependiendo de lo que quisieras, mediante el habla, el equipo de ingenieros se lanzó a diseñar y desarrollar ese macro software. Llegaron a un punto en el que se dieron cuenta que les faltaba conocimientos en el tema de la lingüística, el lenguaje natural o la sintaxis. La solución a todos esos problemas iba a estar en las facultades de filología y allí fueron a buscar ayuda. La mayoría de los catedráticos les respondía que ellos no eran ingenieros y que no les podían ayudar. Otros les contaban que eran de letras y que precisamente para no tener que hacer más matemáticas habían optado por esas carreras y que no entendían nada de programación ni de ordenadores. Al final parte de los miembros del equipo de desarrollo tuvo que empezar a formarse en los temas de lingüística. La moraleja de todo esto es que, si logramos que en edades tempranas se formen nuestros jóvenes en las disciplinas STEAM, cuando tengan que elegir qué carrera estudiar, puedan seleccionar cualquier cosa, pero serán capaces de incorporar sus conocimientos tecnológicos, lo que permitirá crecer todavía más a este tipo de estudios.

DEBERES PENDIENTES

Pero siempre volvemos a las cifras y a la evidencia. La lista de demanda de empleo de programadores es enorme. La Unión Europea va a necesitar 900.000 programadores para este año. Ni la Formación Profesional ni la Universidad han sabido preparar sus modelos y asignaturas para poder cubrir esta enorme demanda, a pesar de llevar desde hace más de 5 años recordando esta problemática que se nos venía encima. Tenemos pendiente una reforma especialmente en la Formación Profesional, para acercarla a las empresas. El compromiso tiene que ser tanto por los profesores como por los alumnos, que no suelen querer trabajar como programadores por la mala fama que han provocado los recortes económicos, y es que el precio hora de estos recursos se ha devaluado enormemente. El actual modelo de negocio tiene que cambiar porque no vamos a tener manos para resolver los retos que la tecnología nos propone.

¿Quién va a programar los ordenadores cuánticos?

Etiquetas

  • #tech
  • #emprendimiento
  • #ciencia
  • #tecnología
  • #estrategia
  • #futuro
  • #arte
  • #educación

Haznos caso, échale un ojo

Desliza para mostrar más