El pasado y el presente son el futuro

#Reflections

21.02.2024 Tiempo de lectura: 4 minutos

Equipo editorial BizkaiaTech

Ilustración: Jaime Hayde

El cinematógrafo fue una invención increíble. Fue patentado por primera vez en el año 1895 por Auguste y Louis Lumière, y las primeras películas tenían una longitud de entre 15 o 20 metros. Un trasto enorme y aparatoso, vaya. El revolucionario invento se hizo su hueco en el entretenimiento global y todo el mundo se puso patas arriba. Después de muchos cambios y alteraciones, el cinematógrafo fue hallándose un camino para entrar en las casas de las personitas del mundo a través del aparato de vídeo que funcionaba con cintas VHS, y éste, poco a poco se convirtió en un aparato mucho menos voluminoso llamado DVD. Hoy en día, todo el contenido audiovisual que necesitamos en nuestras vidas no está ni en un cine antiguo ni en un videoclub: está a un botón de distancia en nuestra querida Smart TV.

¿Te imaginas que siguiésemos asustándonos, mirando a la gran pantalla como cuando se asustaban las personas que vieron por primera vez la película “Llegada de un tren a la estación” y que pensaba que el tren iba a traspasar la cuarta pared? Ahora solo necesitamos que una muñeca diabólica entre en escena justo cuando la música tenebrosa pare, para que hagamos una mueca mínima a la gran pantalla. En casa, ni eso.

CONOCER EL PASADO PARA DESCUBRIR EL FUTURO

Hoy en día, el mundo científico-tecnológico ha avanzado tanto y tan rápido que los avances de hace 20, 30 y 40 años (no hablemos de los anteriores avances) nos parecen prehistoria. Sin embargo, la realidad es que la evolución solo es posible si miramos al pasado y aprendemos de él. Es ahí donde nos cruzamos con la cadena de conocimiento, esa cadena que se va alimentando de todo lo que vamos aprendiendo como humanidad a lo largo de los años.

Cada día, miles de millones de personas están avanzando en su campo gracias a aquellas que trabajaron mucho antes de que estas existiesen. Ciencia y tecnología, que en el momento en el que se ideó, pensó o descubrió, era impensable. Nunca soñaríamos con tener las vacunas que tenemos hoy en día si, en su momento, el médico Edward Jenner no se hubiese puesto a investigar las pústulas de la viruela de las vacas. Tampoco podríamos programar sin que Grace Murray Hopper inventase el primer compilador que traducía los símbolos matemáticos a un código binario, y tenemos muchísimo que agradecer a aquellas personas que inventaron la rueda o consiguieron crear fuego por primera vez.

Si quisiésemos, podríamos seguir dando ejemplos hasta las campanadas del año que viene, pero esto es una realidad: todo lo que hemos avanzado estos últimos años y todo lo que tenemos al alcance de nuestras manos, ha sido gracias a lo que la gente del pasado ha metido dentro de nuestra mochila de conocimientos.

REDOBLE DE TAMBORES…

En esta edición de BizkaiaTech Magazine vamos a hablar de tecnología que mueve o moverá el mundo, tecnología que, para que ahora sea posible, ha pasado por miles de millones de manos que han contribuido a crearla. Hablaremos de algunos proyectos chulos que se están moviendo por aquí, de tecnología global que, de alguna manera u otra, están en nuestro día a día y conoceremos las opiniones y palabras de muchas personas importantes de nuestro alrededor.

Es importante poner en valor lo que se ha hecho hasta ahora para poder seguir, y también para que las generaciones futuras miren al trabajo que estamos haciendo ahora, en estos momentos, y piensen exactamente lo mismo, ya que el futuro, está en nuestras manos.

Así que, ya sabes: cuando llegue el viernes por la noche, te pongas tu pijama calentito favorito, saques las palomitas del microondas y te metas en Netflix, acuérdate de los hermanos Lumière y agradece al cielo que no hubiesen puesto todo su empeño y ganas en la agricultura.

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