¿Ordenadores cuánticos en nuestras casas?

#Pure tech

11.09.2024 Tiempo de lectura: 6 minutos

Juan de la Herrán y Crespo

Ilustración: Alex Orbe

Si bien aún estamos lejos de un uso generalizado, estos dispositivos representan un paso importante hacia la democratización de la computación cuántica.

La introducción de la informática personal en los hogares fue un proceso gradual que se extendió a lo largo de varias décadas, marcado por hitos importantes y avances tecnológicos. Quizás recuerdes o llegaste a poseer (un ordenador personal en aquella época no se compraba, se poseía o se alcanzaba) en 1982 el Spectrum, un ordenador británico de 8 bits que se convierte en uno de los más populares empezando a impulsar la afición por la informática doméstica. En 1983 se lanzó MSX, un estándar de ordenadores desarrollado por Microsoft y varias empresas japonesas que ganó popularidad por su mayor potencia y versatilidad, aunque su mayor uso fue el de los videojuegos. El primer IBM PC se presentó el 12 de agosto de 1981, un ordenador personal que revolucionó el mercado por su arquitectura abierta y su capacidad de expansión. Aunque inicialmente era costoso, sentó las bases para la popularización de los PCs en el futuro, lo que podemos considerar la informática actual. Su éxito de ventas llegó cuando otros fabricantes rápidamente hicieron ingeniería inversa de la BIOS y produjeron sus propias versiones sin pagar derechos de uso a IBM, los llamados PC compatibles. Hay una serie de televisión, Halt and Catch Fire (2017) que detalla esta evolución y que puede dar una idea a las generaciones que no lo vivieron de qué modo se desarrollaron todos esos acontecimientos.

HASTA EL INFINITO Y MUCHO MÁS ALLÁ…

En ese momento, la potencia de cálculo se democratizó, permitiendo que las personas tuvieran acceso a una herramienta que antes solo estaba disponible para grandes empresas y universidades. Nadie pensaba que iba a tener un ordenador en su propia casa, y resulta que hoy en día todo el mundo lleva uno en su bolsillo y hasta sirve para hacer llamadas de teléfono. Cuando parecía que la última revolución iba a ser la del smartphone, los avances tecnológicos nos demuestran que siempre hay que esperar algo nuevo. Da la impresión de que la inteligencia artificial es ese nuevo salto tecnológico que acaba de aparecer en nuestras vidas. En 1985, en la universidad, ya trabajamos con un lenguaje de programación llamado LISP con el que desarrollamos los primeros motores de IA, aunque es verdad que es ahora cuando estamos viviendo una verdadera explosión. Esto, sin embargo, es el presente, y a mí me gustaría adentrarme en el futuro. Creo que la nueva revolución tiene que venir de la mano de los ordenadores cuánticos.

Los ordenadores cuánticos representan un nuevo paradigma en la computación, con un enorme potencial para resolver problemas complejos que son imposibles para los ordenadores clásicos. Si bien aún se encuentran en una fase temprana de desarrollo, los avances realizados hasta ahora son prometedores y auguran un futuro brillante para esta tecnología. Es muy importante, primero de todo, diferenciar bien la computación cuántica de los ordenadores cuánticos, ya que son dos conceptos estrechamente relacionados pero diferentes. El primer término se refiere a la teoría y los principios que sustentan el funcionamiento de los ordenadores cuánticos. Los ordenadores cuánticos son dispositivos físicos que implementan la computación cuántica. Ambos términos se utilizan con frecuencia de forma indistinta, pero es importante comprender la diferencia. Un ordenador cuántico es un dispositivo que aprovecha los principios de la mecánica cuántica para realizar cálculos. A diferencia de los ordenadores clásicos, que utilizan bits (0 o 1), los ordenadores cuánticos emplean cúbits, que pueden ser 0, 1 o ambos a la vez (superposición cuántica). Esto, junto a otros fenómenos cuánticos como el entrelazamiento, les permite resolver problemas que son imposibles para los ordenadores clásicos. Este tipo de ordenadores está reservado para universidades y grandes corporaciones, aunque la cosa va a cambiar.

¿CÚBITS EN MI CASA?

La informática personal transformó radicalmente la forma en que vivimos, trabajamos y nos comunicamos. Desde los primeros ordenadores domésticos hasta los smartphones y dispositivos inteligentes actuales, la evolución de la informática personal ha sido un viaje apasionante que ha moldeado la sociedad actual. La tecnología de los ordenadores cuánticos personales ha experimentado un avance significativo en los últimos años con la llegada de los primeros modelos comerciales de sobremesa. Gemini Mini y Triangulum son dos ejemplos de computación cuántica personal de sobremesa desarrollados por la empresa china SpinQ Technology. Ofrecen 2 y 3 cúbits respectivamente, con precios que rondan los 8.000€ y 56.000€. En la actualidad están dirigidos principalmente a educación, investigación y desarrollo, y su potencia de cálculo es limitada en comparación con los súper ordenadores cuánticos.

Es difícil predecir con exactitud cómo se desarrollará la computación cuántica personal en el futuro. Sin embargo, hay varios paralelismos con la revolución del PC que sugieren que estamos ante un cambio. Los primeros PC eran costosos y complejos, pero con el tiempo se volvieron más accesibles y fáciles de usar. Lo mismo podría suceder con los ordenadores cuánticos, empezando por nichos específicos y luego expandiéndose al mercado general. El PC abrió un mundo de nuevas posibilidades en áreas como la productividad, el entretenimiento y la educación. La computación cuántica tiene el potencial de hacer lo mismo en campos como la medicina, la química, la inteligencia artificial y la seguridad informática. En definitiva, si el PC fue capaz de transformar la forma en que trabajamos, aprendemos y nos comunicamos, la computación cuántica podría tener un impacto aún mayor, revolucionando industrias enteras y creando nuevas oportunidades de empleo.

Superar los desafíos actuales es clave para que esta tecnología pueda llegar a nuestras casas y oficinas, y así dar inicio a una nueva era en la historia de la informática. Los ordenadores cuánticos actuales son caros y se necesitaría una reducción significativa de costes para que pudiesen ser accesibles al público general. La programación es compleja y requiere conocimientos especializados. Se necesita desarrollar herramientas y lenguajes de programación más intuitivos para facilitar su uso. Los cúbits, la unidad básica de información en un ordenador cuántico, son muy sensibles a las interferencias ambientales. Se necesitan avances en la tecnología de refrigeración y aislamiento para lograr una mayor estabilidad. La formación en esta área todavía es muy escasa por lo que no hay personas desarrolladoras, programadoras o empresas que tengan en su objetivo lanzar aplicaciones para este tipo de sistemas. Lotus 1-2-3 fue la primera “killer application” o aplicación estrella para el PC. Solo era una hoja de cálculo, pero contribuyó significativamente a afianzar el éxito del PC dentro del ambiente corporativo y de oficina. Necesitamos eso mismo para los computadores cuánticos personales, aplicaciones que tengan un uso dentro de la oficina o el hogar. Para ello necesitamos ideas y empresas para llevarlo a cabo. Pero esas empresas necesitan a personas que programen y esas personas necesitan formarse y aprender sobre computación cuántica. Pero ahora mismo acceder a este tipo de ordenadores no es sencillo ya que ninguna empresa está acometiendo esta inversión. Todo un mundo de oportunidades que nos ha tocado vivir, si te sumerges en el mundo de la computación cuántica.

Etiquetas

  • #ciencia
  • #computación
  • #democratización

Haznos caso, échale un ojo

Desliza para mostrar más