Ciencia ¿ficción?

#Pure tech

09.12.2024 Tiempo de lectura: 10 minutos

Equipo editorial BizkaiaTech

Ilustración: Naizu

No hay duda de que desconectar del mundo mirando una peli o una serie es uno de los mayores placeres de la vida. Pero hay que estar en el mood. Si vas a ir a ver una comedia romántica, sabes que vas a reír y a llorar por partes iguales. Si vas a ver una peli de miedo, sabes que algún que otro saltito… pegarás. Si vas a ver un drama, la sala del cine estará repleta de ojos llorosos en cuanto enciendan las luces. Pero si vas a ver una peli de ciencia ficción, nunca sabes lo que va a pasar. Y eso es porque, a veces, aunque te gusta la parte de “ficción”, la parte de “ciencia” puede parecerte enrevesada, una “fantasmada” o puede trasladarte a tu clase de física de cuarto de la ESO.

Pero una cosa no quita la otra. Hay algunas pelis que, aunque sean una fantasmada (a quién no le van a gustar) y sean completamente de ficción, las bases científicas las respetan. Que tiene sentido lo que dicen, vaya. Otras, sin embargo, ni se acercan a aquello que quieren representar y hacen que los y las expertas del público se lleven las manos a la cabeza. Por eso, hablaremos de tres pelis que han dado mucho que hablar en el mundo de la ciencia. ¿Cuánto de verdad tendrán?

Aviso: este artículo contiene unos spoilers tremendos, si no has visto estas películas y no tienes ganas de enterarte de todo lo que pasa, ve a verlas y vuelve cuando las hayas disfrutado, que sabemos que te encantarán.

Marte (2015)

Dir. Ridley Scott

A Ridley Scott le encanta una buena película de ciencia ficción. Y eso es lo que nos ofreció en el 2015, una buena peli de ciencia ficción: Marte, la historia de un astronauta de la NASA llamado Mark Whatney (Matt Damon) que viaja a Marte con su tripulación para una exploración y es dado por muerto a causa de una tormenta de arena que hace que la tripulación aborte misión y se larguen de allí sin él. En consecuencia, Mark se queda atrapado en este mismo planeta con suministros para 300 soles (1 sol es un día en Marte, equivale a unas 24 horas y 40 minutos, lo que serían 309 de nuestros días, más o menos), completamente solo.

Por suerte no se trata de una persona cualquiera que se moriría al cabo de 3 días con una crisis existencial del copón, es un astronauta entrenado, ingeniero y botánico que se las arregla perfectamente (con unos cuantos contratiempos) para sobrevivir todo el tiempo necesario para volver al cráter Schiaparelli, donde la llegada de la misión Ares IV le salvará la vida. Pero ahora, la pregunta del millón: ¿cómo consigue sobrevivir en esas circunstancias? ¿Es algo que se podría conseguir en la vida real o es esto, definitivamente, una fantasmada?

La historia de esta película está sacada del libro con el mismo nombre escrito por Andy Weir, un escritor de ciencia ficción e ingeniero informático que se autodenominó como un “friki del espacio” ante Forbes. Dicho esto, se podría decir que su admiración por el espacio hizo que escribiese un libro científicamente bien dotado, informado y lógico. Con sus cositas, pero bien. Y la adaptación a la gran pantalla de Ridley Scott le hizo justicia. Te contamos por qué.

Primero hablaremos de la manera en la que Whatney consigue comida. Sí, las famosas patatas mandadas a Marte para la cena de Acción de Gracias de la tripulación. Menos mal que era botánico. A través de las heces preservadas de la tripulación, consigue hacer un abono para plantar esas 12 patatas y conseguir más, cosa que, a priori, parece posible que suceda. La NASA incluso ha hecho simulacros de lo que sería plantar alimentos en Marte, con éxito. A lo mejor nos están queriendo decir algo con eso.

Después de hacer todo eso, nuestro botánico favorito se da cuenta de que, aunque tenga un montón de patatas plantadas, necesita agua para regarlas. Bien pensado. Además, conoce la receta. Específicamente, dice que cada metro cúbico de tierra requiere 40 litros de agua, así que se pone manos a la obra. Primero coge la hidracina (combustible para cohetes) que le sobra a la nave y la pasa por un catalizador de iridio (cosas que se consiguen siendo astronauta) para separarlo en n2 y h2. Así, será capaz de aislar y soltar el hidrógeno en un área cerrada y pequeña para que se junte con el oxígeno y quemarlo, así, extrayendo agua. El experimento explota, él se pega un golpe bien duro. Pero lo importante es que lo que se narra es verdad, realmente es posible sacar agua en esa situación, por muy peligroso que sea. Whatney hasta lo dice en la película: “A la NASA no le gusta el fuego por eso de que el fuego hace que todo el mundo se muera en el espacio”. Si lo dice la NASA, mejor hacerles caso. Aunque tampoco creemos que conseguir hidracina sea tan fácil…

Pero no todo iba a ser bueno… ¿Os acordáis de la tormenta que hemos mencionado al principio? ¿El que deja K.O. a Whatney? Tanto en el libro como en la película se presenta como una tormenta loquísima, cosa que sería raro que ocurriese en Marte. Aunque las tormentas de arena sean muy comunes en el planeta rojo (¡a veces levantan tanta arena que se puede ver con un telescopio desde la tierra!), la NASA dice que no fue un acierto enfocarse en el viento, ya que este tipo de tormentas suelen ocurrir muy pocas veces (cada 5 años y medio de la Tierra, más o menos) y porque al tener una atmósfera diferente, se necesitarían unos vientos muuuucho más fuertes para poder arrastrar a una tripulación entera y su equipación. Andy Weir tenía estos datos e, igualmente, decidió dejarlo así en su relato… di que sí, Andy, que estas cosas nos encantan.

Tenet (2020)

Dir. Christopher Nolan

Si no saliste de ver esta película sin entender absolutamente nada es que eres una persona con un IQ superior al resto. Menuda montaña rusa científica es Tenet (2020), una película de Christopher Nolan que no deja indiferente a absolutamente nadie. Este largometraje de dos horas y media trata de “El Protagonista” (John David Washington), un personaje que se ve envuelto en una trama de espionaje internacional con tecnología llegada del futuro para poder parar el inicio de una Tercera Guerra Mundial. Y sí, toda la película es así de intensa. En el camino, se encuentra con Neil (Robert Pattinson), que parece que está más al tanto de todo que el mismo protagonista. ¿Qué será, será…?

Esta peli se mete en muchos berenjenales científicos, pero, la que más nos interesa es la entropía, aka la segunda ley de la termodinámica. Hay cuatro principios de la termodinámica (tradicionalmente, había tres - 1,2 y 3 -, pero más tarde añadieron una cuarta – 0 - para que fuese la base de todas las demás), y todas y cada una son importantes porque nos ayudan a entender cómo se comporta, fluye y se transforma la energía. Saber cómo se comporta la energía, a su vez, nos hace entender un poco mejor cómo funciona nuestro universo, una de las mayores incógnitas que rodean a la humanidad.

Sin embargo, como hemos dicho, la ley que nos interesa es la segunda, la entropía: todo sistema siempre tiende al desorden, al caos. Y, ¿qué quiere decir eso? Pues, que la energía, siempre tiende a dispersarse con el tiempo, así aumentando el grado de entropía o el caos proporcionado por la misma. National Geographic (2024) lo explica con un ejemplo: “En la vida cotidiana, podemos pensar en una taza de café caliente colocada en una habitación que se encuentra a baja temperatura. Inicialmente el calor se concentra en la taza, pero con el tiempo, ese calor terminará por dispersarse por la habitación. Es un ejemplo en el cual la entropía aumenta como consecuencia de la extensión y distribución caótica que adopta la energía térmica”.

Este fenómeno tiene una estrecha relación con la irreversibilidad de los sistemas, que dice que es imposible ejecutar una misma acción en sentido contrario sin que sea diferente. Estaría genial que pudieses dejar el jarrón favorito de tu familia exactamente igual que estaba una vez habiéndolo roto (un control + Z de toda la vida), pero, por desgracia, no es el caso. Ningún sistema se puede revertir.

Pero ¿qué pasaría si pudiésemos revertir la entropía? Eso es exactamente lo que Christopher Nolan intenta enseñarnos en Tenet, de una manera total y completamente ficticia, cabe recalcar.

En una de las escenas de la primera parte de la película, vemos cómo un cúmulo de sucesos lleva al protagonista hasta una organización llamada Tenet, donde se encuentra con Laura (Clémence Poésy), una científica que trabaja con tecnología llegada del futuro. Es el deber de esta científica explicarle al protagonista cómo funciona toda esta tecnología, y ahí es cuando vemos el primer artefacto fantástico de toda la película: una pared llena de agujeros de bala. Como lees, una simple pared agujereada. Laura proporciona una pistola al protagonista, y le dice que dispare el arma a dicha pared. El protagonista, sin embargo, está confuso, ya que ve que la pistola no está cargada. Aun así, apunta a la pared y dispara el arma. Todo el mundo sabe lo que pasaría si Tenet fuese una peli cualquiera: el arma, al no llevar balas, no haría absolutamente nada. En esta escena, sin embargo, cuando dispara, el protagonista se ve confuso: se encuentra con que el arma ha hecho algo raro, hay un agujero menos en la pared y el cargador de la pistola contiene una bala, cuando antes de dispararla estaba vacía.

Ahí es cuando Laura le explica al protagonista (y a todo el público) que esta tecnología está basada en la entropía, y que, en el futuro, alguien ha sido capaz de revertirla. Le enseña dos balas, una es la bala que acaba de disparar y otra, idéntica, que es completamente normal. Le cuenta que una bala es como ellos dos, que viaja en el tiempo hacia delante. La otra, sin embargo, tiene la entropía revertida, lo que significa que, para nuestros ojos, el movimiento está revertido. Si volvemos al ejemplo de antes, sería como recomponer el jarrón de tu familia a su estado original revirtiendo su entropía, pero en un contexto bastante más violento.

Para hacer entender esto mejor, imaginémonos un cubo lleno de partículas. Si esas partículas estuviesen quietas y contenidas dentro de ese cubo, la entropía sería igual a 0. Si el cubo se destruyese, sin embargo, todas esas partículas se disiparían, esparciendo la energía y haciendo que la entropía fuese mayor que cero, es decir, positiva. La entropía es mayor de cero en todo lo que conocemos en la vida real, siempre tiende a aumentar, y es por ello por lo que el espacio está en constante expansión. La ficción, sin embargo, nos lleva a un camino diferente. Si la entropía fuese negativa, es decir, menor que cero, que es el caso de Tenet, ese cubo que ya se había destruido, volvería atrás en el tiempo y las partículas volverían a estar dentro de él.

Y de esta manera tan enrevesada, Tenet (la película, no la organización) es capaz de explicar el público la segunda ley de la termodinámica de una manera muy entretenida. Después de la escena del arma, vienen muchas más escenas con unos visuales impresionantes y tecnología a rabiar que merecen la pena ver, pero para eso, tendrás que dejar de leer y darle al play.

Ant-Man and The Wasp 3: Quantumania (2023)

Dir. Peyton reed

Ay… ¿en qué se habrá metido nuestro superhéroe favorito esta vez? Como esta es la tercera película de la trilogía (por ahora) de Ant-Man (Paul Rudd), vamos a recapitular desde el principio para poner un poco de contexto a esta peli… En la primera peli lo flipa cuando el Doctor Pym (Michael Douglas) le da un traje que le hace ultra pequeño y visita por primera vez (y sin querer) el mundo cuántico. Esta peli no tiene pérdida. La segunda, sin embargo, es un poco más difícil, ya que, esta vez, entran a propósito en el mundo cuántico para rescatar a Janet, la mujer del Doctor Pym (Michelle Pfeiffer) y la madre de Hope Van Dyne (Evangeline Lily), que después de volverse subatómica se quedó atrapada permanentemente en ese mundo cuántico. No os preocupéis, logran sacarla de ahí. Sin embargo, después viene lo que conoce todo el mundo, lo de Thanos y el puñetero chasquido. ¿Y qué tiene que ver con nuestro estimado Ant-Man Pues, que, haciendo experimentos se había adentrado en el mundo cuántico y el chasquido ocurrió justo cuando estaba dentro? A él no le afectó, pero, por casualidad, dentro del 50% de la población del universo que se desvaneció, estaban las tres personas que debían de sacar a Scott del nano-mundo. Faena total.

Y ahí ya llegamos a la tercera peli, que ocurre después de Los Vengadores: Endgame, donde Scott Lang ha vuelto del mundo subatómico y tiene muchísimo que contar a su familia y a su equipo científico. Esta vez, Janet ya está de vuelta con la familia, y Cassie (Kathryn Newton), la hija de Scott, se ha obsesionado con el mundo cuántico. Por ello, construye un aparatito para observar el mundo cuántico sin tener que entrar en él, pero las cosas no salen como esperaban y el aparato acaba atrapándoles y encerrando a toda la familia en el mundo diminuto.

Aunque la película se llame, literalmente, Quantumania, la verdad es que la física cuántica brilla por su ausencia. Aun así, hay dos cositas que mencionan en las que nos podemos fijar para comparar esta película con la realidad. La primera es el mismísimo mundo cuántico. Palabras mayores. Es donde ocurre toda la trama de la película, donde Kang El Conquistador (Jonathan Majors), el villano de esta película, tiene a todo un mundo de seres microscópicos a su merced. Sí, has leído bien, es un mundo subatómico donde existen seres subatómicos que viven en una civilización inteligente con paisajes surrealistas liderado por un villano que está exiliado allí porque ha sido muy malo con los seres humanos y sus universos. Pero vayamos al grano… El Dr. Michael Kolodrubetz de la Universidad de Texas nos lo dice claramente: “el mundo cuántico no es real”. Como él dice, la física cuántica se centra en partículas subatómicas, y como los cimientos de cualquier materia que exista en la tierra son estas mismas partículas, ya viviríamos en un mundo cuántico. Aun así, como es cuestión de tamaño, las personas somos demasiado grandes como para seguir las normas de la física cuántica, por tanto, nos regimos por las leyes de la física clásica.

Sin embargo, si existiese tal “mundo”, nunca seríamos capaces de adentrarnos en él, ya que, como dice Medium, tendríamos que alcanzar un tamaño menor que una partícula subatómica como, por ejemplo, un protón, que tiene un diámetro de 1,7/10¹5 metros, que sería alrededor de 10 millones de veces más pequeño que el virus más pequeño que conocemos. Así que… o alguien es capaz de crear las partículas Pym de verdad, o nos tememos que esta parte de la película queda metida dentro de la categoría de 100% ficción.

La segunda cosa a tener en cuenta es la escena donde Scott entra en una “tormenta de probabilidades”, donde tiene que intentar robar una cosa para que Kang pueda salir del mundo cuántico y para que le devuelva a Cassie, que la tiene secuestrada, sana y salva. Cuando entra, se empieza a multiplicar como persona, dando como resultado un lugar donde hay miles de millones de Scott Langs paseando por el lugar. Como es normal, el prota se abruma muchísimo. El dialogo de la escena trascurre de esta manera (Hay mucho diálogo entre todos los Scott Langs de esta situación así que hemos decidido dejar solo la parte explicatoria):

SCOTT LANG

¿Por qué estoy viendo a otro yo?

M.O.D.O.K.

Estás viendo la posibilidad de otro tú, estás en una tormenta de probabilidades.

SCOTT LANG

¿Y qué significa todo eso?

M.O.D.O.K.

Todas las decisiones que podrías tomar ahí existen a la vez. Estás dentro de la caja de Schrödinger, y eres el gato.

Esta escena representa la superposición cuántica, y es que, en la mecánica cuántica, las partículas pueden representar varios estados a la vez hasta que son observados, haciendo que se colapsen en un único estado. En el caso del gato de Schrödinger, el gato que está dentro de la caja puede estar vivo y muerto a la vez hasta que es observado. Puede estar vivo y muerto porque no tenemos la capacidad suficiente para ver cómo está dentro de la caja sin abrirla, pero, una vez que abrimos la caja, el gato es observado por nosotros y ya vemos de forma determinista si el gato está vivo o muerto. En la película se hace una metáfora visual de este fenómeno, haciendo que el protagonista y todas sus variaciones caóticas tengan que tener un solo objetivo para alinearse y trabajar juntos para, en este caso, colapsar y convertirse en un único estado, es decir, que Scott sea el único Scott de la situación. Es un poco enrevesado, pero la metáfora visual es increíble de ver.

Esperemos que Scott Lang deje de meterse en tantos berenjenales… Que seguro que hasta un superhéroe de su calibre aprecia una vida tranquilita.

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