Fenómenos karsticos

Muestra la imagen pop-geologiakarsticos-foto1.jpg ampliadaLa considerable potencia y extensión de los afloramientos de caliza en el Gorbeia dota al paisaje de la zona de una personalidad propia. A diferencia del resto de las rocas que integran el macizo, las calizas pueden ser disueltas por el agua en contacto con el aire, lo que hace posible la aparición de un conjunto de fenómenos erosivos característicos y exclusivos. Los roquedos de Itxina, Arroriano o San Pedro presentan un catálogo completo de los mismos.

El agua circulante por la superficie de la caliza, procedente de precipitaciones o infiltraciones en el subsuelo, se combina con el dióxido de carbono del aire y genera ácido carbónico que disuelve la roca, transformando el carbonato cálcico en bicarbonato, una sal soluble que resulta así fácilmente evacuable por el agua.

Gracias a esta reacción química la superficie de la roca es lamida, erosionada paulatinamente apareciendo grietas, aristas, rugosidades, allá donde la reacción incide con mayor intensidad. Se forman así campos de lapiaces sobre las fachadas desnudas de los roquedos.

Con el paso de miles de años el agua logra abrir fisuras, grietas, chimeneas verticales o simas y galerías o cuevas en las que las corrientes de agua discurren por el subsuelo. En los macizos kársticos cantábricos alcanzan gran desarrollo las dolinas, depresiones en el seno del roquedo, formadas por hundimiento de la bóveda de una galería, o también por erosión y disolución de las rocas en derredor de la boca de una sima o cueva.

Muestra la imagen pop-geologiakarsticos-foto2.jpg ampliada En el interior del karst, el equilibrio químico del bicarbonato se puede llegar a invertir. La ausencia de vegetación y de intercambio de aire con el exterior hace que la concentración de dióxido de carbono disminuya, lo que facilita que el bicarbonato precipite formando una película calcárea sobre la superficie de las galerías. Capa a capa se llegan a modelar formaciones calcáreas que cuando crecen en vertical a favor de la gravedad se denominan estalactitas, o estalagmitas cuando lo hacen en contra, creciendo hacia arriba. Su volumen y diámetro es muy diverso.

Este conjunto de fenómenos, propios de cualquier afloramiento calcáreo, conforma el paisaje kárstico. Un karst es un volumen concreto de roca, generalmente calcáreo, que en algún momento de la historia geológica se ha visto afectado por la erosión proliferando en su seno cuevas, simas o lapiaces. El Gorbeia posee excelentes representaciones de este tipo de paisaje.

Como hábitat peculiar que es, el karst alberga en su interior condiciones de vida muy exigentes y restrictivas para la supervivencia de los seres vivos. En su superficie exterior son raros los rincones estancos y abrigados donde logra acumularse suelo orgánico. Cuando esto ocurre resulta llamativa la proliferación de flora e invertebrados.

Muestra la imagen pop-geologiakarsticos-foto3.jpg ampliada Pero el lavado de la roca por las precipitaciones y su exposición al sol y al viento en áreas montanas como Gorbeia, dificulta seriamente la formación de suelo. Las condiciones de vida al aire libre en el seno de un karst resultan muy duras. En las galerías y simas la carencia de luz impone un régimen ambiental aún más restrictivo. Las corrientes de aire, la alta humedad de la atmósfera interior o la existencia de cursos de agua de nivel fluctuante, son algunas de las características de este ambiente.

El aislamiento milenario hace que la flora y la fauna que han logrado sobrevivir adaptándose a la vida en el interior de un karst sean por lo general exclusivas del mismo. Por otro lado, se trata de un medio delicado, fácilmente alterable por su propia dinámica de erosión, por pequeñas catástrofes o bien por agentes externos, como la contaminación o el tránsito humano.

La mayor parte de las zonas kársticas de Gorbeia se han originado sobre los arrecifes que crecieron en la región en el ambiente urgoniano del periodo Aptiense. El ejemplo de mayores dimensiones es Itxina, gran mole calcárea que aflora a una altitud media de 1000 m.s.m., con 12 km de perímetro y paredes en su contorno de varios cientos de metros de caída vertical.