Cierre del espacio cívico y democrático (El Salvador)

Desarrollo

A lo largo del mes de noviembre hemos tenido distintos encuentros para analizar la situación que se vive la región centroamericana y más concretamente El Salvador. Impulsadas por la Fundación Paz y Solidaridad, Asamblea de Cooperación por la Paz e Ingeniería sin Fronteras, hemos tenido distintas visitas de entidades y activistas que nos han trasladado su preocupación por el recorte de derechos y libertades que vive el país, la criminalización de la sociedad civil, así como la persecución contra defensoras y defensores como parte de un debilitamiento sistemático y continuado de la democracia y el estado de derecho.

En El Salvador, desde marzo de 2022, está vigente un régimen de excepción decretado por el presidente Nayib Bukele; se han suspendido derechos constitucionales como parte de una estrategia de seguridad del gobierno. De esta manera, se ha producido la detención masiva de más de 85.000 personas, lo que representa alrededor del 2,5% de la población adulta del país. Durante estos tres años de régimen de excepción, se han documentado alrededor de 7.000 violaciones a los derechos humanos, la mayoría relacionadas con detenciones arbitrarias y violaciones al derecho a la libertad de expresión, de asociación y de prensa. El gobierno ha continuado su política de concentración de poder, debilitando instituciones independientes y cerrando el espacio para la participación ciudadana.

En el ámbito de la cooperación, en mayo se aprobó la Ley de Agentes Extranjeros (LAEX), agravando la situación de indefensión de las entidades sociales. Incluye, entre otras cuestiones, un impuesto del 30% sobre todas las donaciones, transferencias, importaciones en especie o bienes materiales procedentes del exterior. Igualmente, prohíbe que las entidades registradas puedan participar en actividades políticas sin autorización previa, y obliga a que toda persona natural o jurídica que reciba fondos del extranjero deba inscribirse en el Registro de Agentes Extranjeros (RAEX), gestionado directamente por el Ministerio de la Gobernación. Ante cualquier incumplimiento las organizaciones deberán hacer frente a responsabilidades penales y administrativas.