11 DE junio DE 2026 12:04

Bizkaia defiende en el Parlamento Europeo un Fondo Social Europeo Plus fuerte, independiente y con mayor peso de los territorios en su gobernanza

Departamento de Acción Social

Amaia Antxustegi, diputada foral de Acción Social, reclama en Bruselas que el próximo presupuesto de la Unión Europea proteja la inversión social, refuerce la inclusión y garantice la participación real de las administraciones regionales y locales en el diseño y seguimiento de los fondos europeos

Leixuri Arrizabalaga

La diputada foral de Acción Social, Amaia Antxustegi, ha defendido hoy en el Parlamento Europeo la necesidad de mantener un Fondo Social Europeo Plus (FSE+) fuerte, independiente y con financiación suficiente como herramienta clave para sostener la inclusión social, modernizar los servicios sociales y dar respuesta a los grandes retos demográficos y sociales que afrontan los territorios europeos. Durante su intervención en una mesa redonda sobre el futuro del próximo Marco Financiero Plurianual (MFP), celebrada en Bruselas, Antxustegi ha trasladado la posición de la Diputación Foral de Bizkaia en un momento decisivo para la definición del presupuesto europeo para el periodo 2028-2034.

El encuentro, impulsado junto a miembros de la Eurocámara y con la participación de la European Social Network (Red Europea de Servicios Sociales), ha reunido a representantes de instituciones europeas, administraciones regionales y locales y responsables de servicios sociales públicos para debatir el futuro del próximo presupuesto comunitario y, en particular, el papel del FSE+ en la inclusión social y en el fortalecimiento de los servicios sociales en Europa. La finalidad del acto ha sido influir en la definición del próximo Marco Financiero Plurianual para evitar que la dimensión social quede diluida y para defender una gobernanza que escuche a los territorios y a las administraciones más cercanas a la ciudadanía.

El debate resulta especialmente relevante porque el Marco Financiero Plurianual fija las grandes prioridades del presupuesto de la Unión Europea a varios años vista y determina qué capacidad tendrán las instituciones para responder a desafíos como el envejecimiento, la pobreza, la exclusión o la necesidad de reforzar los cuidados de larga duración. En este contexto, Antxustegi ha subrayado la importancia del FSE+, principal instrumento financiero de la Unión Europea para promover el empleo, la inclusión social, la igualdad de oportunidades y el fortalecimiento de los sistemas de protección y atención a las personas.

Para Bizkaia, este debate no es abstracto. Afecta de forma directa a la capacidad de seguir fortaleciendo un modelo de servicios sociales públicos basado en la proximidad, la prevención, la atención comunitaria y el acompañamiento a las personas en situación de mayor vulnerabilidad. “La inversión en servicios sociales no es gasto: es inversión”, ha subrayado la diputada foral.

Desde esa convicción, Bizkaia ha advertido de los riesgos que supondría diluir el FSE+ dentro de instrumentos presupuestarios más amplios. Según la posición defendida por Antxustegi y recogida también por la European Social Network, si la financiación social pierde identidad propia, existe un riesgo real de que las prioridades vinculadas a la inclusión, la lucha contra la pobreza o el apoyo a las personas más vulnerables queden relegadas frente a otras políticas con mayor capacidad de tracción presupuestaria.

La declaración oficial de la European Social Network recuerda, además, que en el actual periodo 2021-2027 el FSE+ reserva al menos un 25 % de sus recursos a inclusión social, un 5 % a la lucha contra la pobreza infantil y un 3 % a ayuda material, salvaguardas que no aparecen con la misma claridad en la nueva propuesta de la Comisión Europea.

Europa social con voz territorial

Para la Diputación Foral de Bizkaia, preservar un fondo social específico es importante no solo por una cuestión financiera, sino también política y de modelo institucional. “Para las regiones y ciudades, contar con un fondo específico para la inclusión social garantiza que estas prioridades sean visibles, estén protegidas y se implementen de manera efectiva”, ha defendido Amaia Antxustegi.

La diputada foral ha insistido también en que las necesidades sociales son, por naturaleza, próximas y territoriales, y que por ello las administraciones regionales y locales deben tener un papel real en la definición, implementación y seguimiento de los programas europeos. “Somos las administraciones más cercanas a la ciudadanía y quienes diseñamos e implementamos los servicios sobre el terreno”, ha señalado, para añadir que esa participación “no es solo deseable: es imprescindible para la eficacia de las políticas europeas”.

En su intervención, Antxustegi ha respaldado expresamente la posición de la European Social Network y ha sintetizado la postura de Bizkaia en tres demandas: garantizar un FSE+ sólido e independiente, con financiación suficiente y una asignación clara para inclusión social; restablecer las condiciones habilitadoras vinculadas al Pilar Europeo de Derechos Sociales; y reforzar el papel de las autoridades regionales y locales en la gobernanza de los fondos europeos.

“Si queremos una Europa más fuerte, más resiliente y más inclusiva, necesitamos un presupuesto que refleje esas ambiciones”, ha afirmado Amaia Antxustegi, quien ha reclamado situar “a los servicios sociales y a las personas a las que sirven en el centro” de la construcción europea. Para la Diputación Foral de Bizkaia, defender una dimensión social fuerte en el próximo presupuesto europeo es una prioridad política coherente con el modelo de cohesión social, inclusión, innovación y fortalecimiento de los cuidados y los servicios de proximidad que viene impulsando.


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