30 DE junio DE 2026 13:29

Bizkaia crea un Observatorio para preparar mejor los cuidados del futuro a una población cada vez más envejecida

Departamento de Acción Social

La nueva herramienta permitirá a la Diputación transformar datos y conocimiento en políticas públicas más preventivas, rigurosas y adaptadas a una realidad social en transformación y marcada por una mayor diversidad de necesidades

El NIC ha acogido la presentación del Observatorio de Longevidad y Cuidados de Bizkaia.

Amaia Antxustegi: "La mirada que nos dará el Observatorio nos servirá para aterrizar mejor: para diseñar mejor, priorizar mejor y ajustar mejor las políticas públicas a la vida real de la ciudadanía"

La Diputación Foral de Bizkaia ha presentado hoy en el Nagusi Intelligence Center (NIC) el Observatorio de Longevidad y Cuidados, una nueva herramienta estratégica para comprender, analizar y anticipar los cambios asociados a la longevidad, el envejecimiento de la población y las necesidades de cuidados en el territorio. El Observatorio tiene como objetivos principales analizar las dinámicas demográficas, anticipar tendencias mediante la prospectiva y la transferencia de conocimiento, y favorecer el desarrollo de políticas y prácticas públicas basadas en evidencia. Para ello, articulará su actividad en torno a cinco ejes de trabajo: vigilancia de indicadores, análisis, prospectiva, evaluación y transferencia de conocimiento.

El Observatorio “nos permitirá disponer de una mirada amplia, rigurosa y panorámica” para entender cómo evolucionan las necesidades, dónde surgen nuevas fragilidades, qué desigualdades persisten y hacia dónde deben orientarse los recursos públicos. “Esa mirada desde arriba nos servirá para aterrizar mejor: para diseñar mejor, priorizar mejor y ajustar mejor las políticas públicas a la vida real de la ciudadanía”, ha destacado la diputada foral de Acción Social, Amaia Antxustegi. En este sentido, ha subrayado que esta iniciativa representa “una forma de entender la acción pública: no esperar a que los problemas sean más grandes para reaccionar, sino adelantarse, escuchar a tiempo, comprender bien lo que está pasando y actuar con responsabilidad”.

El Observatorio nace adscrito a la dirección general de Longevidad y Reto Demográfico del departamento de Acción Social y se configura como un órgano colegiado de carácter consultivo, con funciones de asesoramiento no preceptivo. Su propia composición refleja una clara voluntad de colaboración institucional y social: además de la representación del Departamento foral, que asume la presidencia y la vicepresidencia, así como varias vocalías vinculadas a sus direcciones generales, cuenta con representación del Gobierno Vasco, de municipios y mancomunidades a propuesta de EUDEL, y de asociaciones y organizaciones de Bizkaia. Esta estructura plural responde a la vocación participativa del Observatorio y refuerza su capacidad para incorporar distintas miradas, compartir conocimiento experto y conectar la toma de decisiones públicas con la realidad de las personas, las entidades y los territorios.

Con su puesta en marcha, la Diputación Foral de Bizkaia refuerza su compromiso con una acción pública anticipatoria, rigurosa y centrada en las personas, y avanza en una herramienta pensada para conocer mejor, decidir mejor y seguir construyendo una Bizkaia que cuide mejor, que planifique mejor y que permita vivir más años con mayor autonomía, participación y calidad de vida.

Radiografía población +50

La jornada ha incluido también la presentación del informe Las características y situación de las personas de 50 y más años en Bizkaia, que ofrece una radiografía cuantitativa y descriptiva sobre población, salud, calidad de vida, actividad, renta, usos del tiempo, vivienda, convivencia y relación con las tecnologías. El documento, elaborado a partir de fuentes estadísticas oficiales, no plantea un diagnóstico exhaustivo, pero sí una base sólida para contextualizar mejor las condiciones de vida de este grupo de población, anticipar necesidades y orientar políticas públicas.

El informe sitúa la creación del Observatorio en un contexto de profunda transformación demográfica: en 2021, Bizkaia contaba con 530.603 personas de 50 o más años, el 46,2% de la población, y las proyecciones indican que este grupo alcanzará el 51,6% en 2031 y el 52,3% en 2036. Se trata, por tanto, de un cambio estructural que no puede leerse solo en términos cuantitativos, sino como una transformación social de gran alcance.

El informe constata, además, que esta evolución no es homogénea. Entre 2021 y 2031, la población de 65 a 79 años crecerá en más de 35.800 personas y la de 80 y más años en casi 21.500. Este último grupo presenta un perfil especialmente feminizado: el 64,7% son mujeres y el 25,9% son mujeres que viven solas. Esa feminización de la vejez tiene implicaciones directas en ámbitos como la salud, la viudedad, la soledad, las necesidades de apoyo y la organización de los cuidados. En este contexto, Antxustegi ha subrayado que “vivir más años es una expresión de progreso social, pero el reto no es únicamente vivir más: el reto es vivir mejor, con autonomía el mayor tiempo posible, con apoyos adecuados cuando hacen falta y con cuidados dignos, personalizados y de calidad”.

El informe constata que no existe una única realidad asociada a la edad. Las situaciones vitales, la salud, la autonomía, el género, la renta, la red familiar, el territorio o el acceso a la tecnología configuran necesidades muy diferentes. También apunta a un cambio progresivo en el perfil de las nuevas generaciones de personas mayores, con trayectorias educativas, laborales y tecnológicas distintas a las de generaciones anteriores, lo que anticipa una población más formada, más autónoma y también más exigente en relación con los servicios, la participación social y la calidad de vida. Al mismo tiempo, el documento advierte de que esta mejora general no debe invisibilizar desigualdades persistentes: indicadores de salud que empeoran con la edad, brechas de género en los cuidados y el trabajo doméstico, situaciones de vulnerabilidad económica, retos de accesibilidad en la vivienda y una brecha digital que se reduce, pero sigue condicionando el acceso a determinados recursos y servicios.

Por ello, el Observatorio nace con vocación de seguimiento estable, para que el conocimiento no se limite a informes puntuales, sino que sirva para orientar decisiones públicas de forma continuada. Su puesta en marcha responde, precisamente, a la necesidad de contar con información actualizada y útil para diseñar políticas más segmentadas, preventivas y adaptadas a trayectorias vitales diversas. “Este Observatorio nace con voluntad de colaboración. Quiere conectar administración, conocimiento experto, ámbito académico, profesionales, entidades sociales y comunidad. Porque en un reto como este nadie tiene por sí solo todas las respuestas, y precisamente por eso necesitamos sumar miradas, experiencia y conocimiento”, ha concluido Antxustegi.


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