Humedales de Gorbeia

 
 

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Ampliación de la imagen ReptilEn las lomas y dorsales que se descuelgan hacia el sur desde la cumbre del Gorbeia, la existencia de suelos impermeables con cierta horizontalidad permite un encharcamiento persistente. Se forman en ellos pequeñas turberas donde proliferan musgos y otras plantas especialmente adaptadas al encharcamiento y las bajas temperaturas. Entre los musgos predomina el esfagno, una especie que crece lentamente en vertical.

Sus partes inferiores se apelmazan debajo formando una capa de materia orgánica en la que el agua y el frío limitan la vida de invertebrados y microorganismos descomponedores. Una vez compactada en profundidad se transforma en turba, un tipo de carbón vegetal de baja capacidad calorífica que se utiliza preferentemente en jardinería.

Entre los esfagnos aparecen plantas exclusivas de estos ambientes, tales como la grasilla y la drosera. Para compensar la ausencia de nitrógeno en el suelo encharcado, las hojas de estas plantas poseen un mucílago en el que quedan atrapados los mosquitos e insectos de pequeño tamaño, y producen enzimas que digieren los cuerpos de sus presas para extraer de ellos compuestos nitrogenados que les sirven de alimento. La grasilla no sólo crece en áreas turbosas, también en las paredes húmedas de todo el territorio. Sus hojas en roseta de color verde intenso destacan aferradas a las grietas de la roca.

Ampliación de la imagen Mariposa Alrededor de los esfagnales crece un matorral rastrero en el que predominan los brezos de turbera y ciliado. Allá donde el encharcamiento no es tan acusado aparecen abedules dispersos y abunda el gamón, una planta indicadora de suelos ácidos y lavados.

En estos humedales montanos habitan la rana bermeja, el sapo común y el tritón palmeado.

La mayor concentración de turberas de Gorbeia se da en las zonas altas de la dorsal que forma la cabecera del barranco Larreakorta, desde el cordal de Menoyo al Berretin, así como al sur del Oderiaga y en el barranco Sintxita.

Pero las turberas tuvieron su mejor y más extensa representación en el área de Saldropo, junto a Barazar. Además de Saldropo, en el Parque de Gorbeia se pueden encontrar otros esfagnales y zonas húmedas (brezales húmedos y otras zonas encharcadas), como son: Martintxua, Beraso, Sakutu-Sekelekularre, Legortxiker, Algorta y Austigarmin. También cabe señalar que en el área de Larreder existen alrededor de media docena de pequeñas áreas cenagosas o trampales.

Humedal de Saldropo

 

Ampliación de la imagen Humedal Se encuentra en el término municipal de Zeanuri (Bizkaia), a piedemonte de las peñas de Atxuri, en el macizo del Gorbeia.

No hace demasiado tiempo existía en este lugar un ecosistema muy singular, conocido como la turbera de Saldropo. Las turberas son zonas pantanosas de alto valor ecológico de las que se extrae, tras un proceso de desecación previo, la turba.

El método de explotación de turba imposibilitó la regeneración de este lugar como turbera.

Conscientes, sin embargo, de la potencialidad biológica que alberga el lugar, se inician en 1990 las primeras medidas dirigidas a la renaturalización de la antigua turbera como humedal, respetando como primera medida todas las charcas que ya habían sido colonizadas por multitud de insectos, anfibios y vegetación acuática.

Ampliación de la imagen Anfibio Volvieron a cerrarse los drenajes para aumentar la lámina de agua, se allanaron los montículos de estériles no colonizados por la vegetación, se cercó el recinto para protegerlo del ganado y se plantó un seto vivo de arbustos para proteger el humedal de influencias externas y, a la vez, para que sirva de atracción, cobijo y alimento a las más variadas especies faunísticas, especialmente las aves.

Para acelerar el proceso de recuperación se han plantado multitud de abedules, especie arbórea antiguamente abundante en este lugar, como lo demuestran los restos antiquísimos de troncos todavía bien conservados y visibles entre los restos de la turba que aún se pueden observar en un extremo del humedal.

Aunque en toda la planicie de Saldropo predominan los prados húmedos y zonas encharcadas, el humedal propiamente dicho ocupa unas 3 hectáreas. Se alimenta esencialmente del agua de lluvia y del aporte de pequeños manantiales que hace que la presencia del agua, aunque con grandes diferencias entre estaciones, sea constante. Su aspecto se caracteriza por la existencia de charcas y montículos, de la antigua zanja de drenaje y de una reducida superficie testigo de turba.

Ampliación de la imagen Vegetación

Vegetación:

Plantas carnívoras, trébol de agua, brezo de pantano, determinadas especies de musgos, junto con muchas otras plantas características de la antigua turbera, no existen prácticamente en el actual humedal, al haberse extraído el sustrato que posibilitaba su existencia. Alguna de estas plantas, aunque han desaparecido del recinto de Saldropo, todavía viven en las zonas turbosas de los alrededores.

 

La colonización de los montículos sin vegetación por plantas pioneras avanza de manera vertiginosa. La vegetación ligada al agua aumenta constantemente en número de especies. Destacan los juncos, la espadaña, la platanaria, la hierba centella, el Potamogetum poligonifolius, Gliceria fluitans y Groenlandia densa. Dentro del recinto existen también acebos, escasos ejemplares de roble y de peral silvestre, espino blanco, sauces y una reciente repoblación de abedules.

Otras especies que se pueden observar en Saldropo son los brezos (Daboecia cantabrica, Erica vagans, Calluna vulgaris y la escasísima Erica tetralix), el azafrán loco, la genciana de turbera y el arándano. Alguna de ellas representa vestigios de la antigua vegetación de la turbera.

Ampliación de la imagen Salamandra

Fauna:

La fauna es, sin embargo, la que imprime mayor carácter al Humedal de Saldropo. Destacan las numerosas especies de vistosas mariposas (Papilio machaon, Inachis io) y de otros insectos, en mayor o menor medida ligados al agua, como las libélulas y los caballitos del diablo de llamativos colores. Nadando dentro de las charcas es fácil observar a insectos acuáticos como el nadador de espaldas, el barquero y el escarabajo buceador.

 

Las charcas y la vegetación acuática del recinto forman un biotopo excepcional para la cría de anfibios. Hasta el momento han sido catalogadas diez especies, algunas de ellas con importantes poblaciones como la rana verde y la rana bermeja. Otras son menos abundantes pero también factibles de observar como la ranita de San Antón, la rana ágil, el tritón alpino, etc.

Ampliación de la imagen Tritón palmeado Las especies de aves de Saldropo son, en general, de amplia distribución, tanto las que nidifican en los setos del humedal (alcaudón dorsirrojo, tarabilla común, escribano cerillo), como los visitantes ocasionales y los que habitan en las repoblaciones del entorno (avefría, becada, chotacabras, milano negro, ratonero común, aguilucho pálido, cuco, etc.).

El humedal alberga, sin embargo, una gran potencialidad de acogida ornitológica, por ser un lugar de paso migratorio y sobre todo porque debido a su carácter de estación biológica, toda la planicie de Saldropo ha sido declarada como Reserva de Caza.

 

Senderismo:

El Parque Natural de Gorbeia constituye un magnífico entorno para la práctica del senderismo. El sendero que da la vuelta al Humedal de Saldropo está señalizado con flechas amarillas y permite descubrir este valioso ecosistema.

 

Ampliación de la imagen ave El acceso al humedal se realiza por la carretera N-240 Bilbao-Vitoria, a la altura del km 38,5, frente al Hostal de Barazar. Se toma una pista en buen estado que en menos de 3 km nos deja en el parking del Area Recreativa de Saldropo.

El recorrido tiene una longitud de 1,5 km, en su totalidad de terreno llano, por lo que resulta muy fácil de realizar. A su vez, cuenta con gran interés naturalístico, paisajístico y etnográfico.

Algunos consejos:

 
  • No es conveniente adentrarse en el Humedal ya que se puede perturbar la fauna del lugar.
  • No arrancar o estropear flores o plantas, también son seres vivos.
  • Es interesante llevar una guía de campo, le descubrirá muchos secretos.
  • Por su propia comodidad, utilice botas o zapatillas de trekking.
  • No abandonar basura por el sendero, depositarla en los lugares acondicionados para ello.
  • Actuar, en definitiva, como meros observadores respetuosos con la naturaleza.