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Gure Gida

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Consultas Nº Identificación: 900006697

Matrimonio en régimen de comunicación foral con hijos mayores que conviven. Fallece la esposa sin otorgar testamento y tenían en común el préstamo de la vivienda habitual. ¿Puede practicar deducción por inversión en vivienda habitual sobre los importes correspondientes a la totalidad del préstamo incluso cuando no llegue a adquirir el 100 por 100 del inmueble (ya que tendrá que compartir la propiedad con sus hijos)?

En el momento del fallecimiento del cónyuge, al haber hijos comunes, todos los bienes se hacen comunes. En el momento del fallecimiento (sin haber testamento) la comunicación foral se transforma en comunidad de bienes entre el cónyuge viudo, de una parte, y los hijos que sean sucesores del premuerto, de otra, hasta la adjudicación del haber común.

La sucesión será por el haber común que es el 50 por ciento de los bienes. De modo que, mientras la herencia permanece sin aceptar (en situación de herencia yacente), no cabe entender que ninguno de los llamados haya adquirido aún ninguna cuota de propiedad sobre los bienes y derechos que la conforman y, por tanto, tampoco cabe admitir que al cónyuge viudo le corresponda un porcentaje de la vivienda y del préstamo superior al que ostentaba en la sociedad conyugal (del 50 por 100), al menos, en tanto en cuanto no se dividan y adjudiquen los bienes.

Según los datos aportados, en el momento en el que se acepte la herencia de la esposa y se liquide tanto ésta (la herencia) como la sociedad conyugal, el consultante se adjudicará, la parte del inmueble que le corresponda:

  1. or su participación en la repetida sociedad conyugal;
  2. por la conmutación del usufructo viudal; y
  3. por la asunción de la totalidad de la deuda que recae sobre la vivienda.

De modo que, en estas condiciones, la totalidad del referido préstamo pasará a financiar el porcentaje del inmueble propiedad del compareciente.

Con lo que, en definitiva, dicho préstamo pasará a financiar el porcentaje de la vivienda adjudicado al prestatario, y será deducible para él en su integridad.

De modo que, una vez aceptada y adjudicada la herencia, y liquidada la sociedad conyugal, todo ello conforme a los criterios expuestos, podrá considerarse que el consultante ha adquirido un porcentaje adicional de titularidad sobre la vivienda por la que pregunta, al menos parcialmente, mediante la asunción de una parte, también adicional, de la deuda que recae sobre ella, desde la fecha de fallecimiento de su esposa.

Con lo cual, el compareciente tendrá derecho a practicar la deducción por inversión en vivienda habitual desde ese momento (desde el referido día del fallecimiento de su esposa), mediante la presentación, en su caso, de las oportunas autoliquidaciones rectificativas.

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