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Gure Gida

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Consultas Nº Identificación: 900006261

Una contribuyente se plantea cobrar de varias EPSV de las que es beneficiaria tras el fallecimiento de su esposo. 1) ¿Se debe imputar el cobro al año de fallecimiento del marido? 2) ¿Puede traspasar estas EPSVs a otras? 3) ¿Si los cobra en distintos ejercicios puede integrar el rescate en forma de capital al 60%?

  1. Un ingreso resulta exigible en el momento en el que el acreedor puede demandar el pago de la deuda a su deudor, o, correlativamente, en el que éste (el deudor) puede verse compelido al abono de lo que adeuda.

    En el caso que nos ocupa, el reconocimiento del derecho a la prestación exige, con carácter previo, que se curse la correspondiente solicitud (o petición) por parte beneficiario y según la normativa vigente resultan exigibles cuando transcurran cinco días hábiles desde el momento en el que, una vez determinada la persona del beneficiario solicite el cobro y presente toda la documentación acreditativa del derecho a la misma. De manera que, cuando el contribuyente opte por percibir la citada prestación en forma de capital inmediato, deberá imputar la renta así obtenida al período impositivo en el que venza el referido plazo máximo de cinco días hábiles, o en el que obtenga la percepción, si fuera anterior.

  2. En lo que se refiere a la posibilidad de movilizar los derechos económicos de una entidad a otra, es una cuestión de carácter financiero, no fiscal.

    A título informativo cabe señalar que los beneficiarios de las EPSV o planes de pensiones pueden movilizar sus derechos económicos a otros sistemas de previsión, siempre y cuando lo permitan las condiciones de garantía y aseguramiento de la prestación (en concreto, siempre que no medie garantía o compromiso sobre la cuantía a recibir). En cuyo caso, también deben figurar en las entidades de destino como tales beneficiarios, y no como socios ordinarios de las mismas. En estos supuestos, los rendimientos del trabajo correspondientes a los citados derechos económicos se deben imputar a los ejercicios en los que se cobren las prestaciones derivadas de los mismos.

    No obstante todo lo anterior, si lo que pretendiera la contribuyente fuera traspasar los derechos económicos que ostenta en las EPSV o planes de pensiones de los que era socio o partícipe su marido (en los que ella ostenta la condición de beneficiaria) a una EPSV o plan de pensiones propio, en el que tenga la condición de socia ordinaria o de partícipe (para la cobertura de sus propias contingencias), entonces es una prestación por fallecimiento que le corresponde en la entidad de origen, sujeta al IRPF, y al mismo tiempo una aportación de los fondos así recibidos a la EPSV o plan de pensiones de destino.

  3. Por último, la contribuyente podrá aplicar el porcentaje de integración del 60% solo una vez sobre los importes que reciba en forma de capital de los planes de pensiones o EPSV de los que es beneficiaria como consecuencia del fallecimiento de su esposo, con un máximo de 300.000 euros anuales (límite conjuto para de los sistemas de previsión social, y de los seguros colectivos que instrumenten compromisos por pensiones).

    De modo que, en el supuesto de que la contribuyente tenga que declarar las prestaciones recibidas por el fallecimiento de su esposo en dos o más períodos impositivos, podrá optar por aplicar el porcentaje de integración del 60% bien sobre la primera percepción, o bien sobre uno de los cobros posteriores, indistintamente, siempre que no aplique el repetido porcentaje de integración sobre las cuantías que reciba en más de un ejercicio por el mismo motivo (computando, únicamente, las prestaciones recibidas a partir del 1 de enero de 2014).

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