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Instrucción de la Dirección Nº Identificación: 900004920

Uso del vehículo de forma notoriamente relevante y habitual para la obtención de ingresos, como consecuencia de la naturaleza de la actividad.

En los supuestos en los que el contribuyente acredite que la utilización de su vehículo en el ámbito empresarial o profesional es habitual y que resulta notoriamente relevante para la obtención de los ingresos, atendiendo a la naturaleza de la actividad que realiza, podrá deducir un 50 por 100 de los gastos derivados de la adquisición, importación, arrendamiento, reparación, mantenimiento, depreciación y cualquier otro vinculado a la utilización de un único vehículo por persona, con unos determinados límites máximos, que se aplican de forma separada en función de la naturaleza de los gastos de que se trate.

De modo que la Norma Foral 13/2013, de 5 de diciembre, fija un doble límite a la deducibilidad de estos gastos. Por un lado, establece que sólo resultará deducible un 50 por 100 de los gastos correspondientes a un único vehículo por persona, y, por otro lado, impone unos límites cuantitativos máximos de deducción, que se aplican separadamente:

  1. sobre los gastos por arrendamiento, cesión o depreciación, de una parte;
  2. sobre los gastos financieros derivados de la adquisición de los mencionados vehículos, de otra parte; y
  3. por último, sobre los demás conceptos relacionados con su utilización.

Las cuantías de los límites máximos de deducción deben ser prorrateadas en los supuestos de utilización del vehículo de que se trate durante un período inferior al año natural.

En los supuestos de entidades que tributan en atribución de rentas, los límites señalados se aplican por cada socio, heredero, comunero o partícipe que ejerza efectivamente la actividad. Consecuentemente, podrá entenderse afecto un vehículo por cada socio, heredero, comunero o partícipe. En estos casos, la prueba de que se utiliza el vehículo habitualmente en desarrollo de la actividad, y de que su uso resulta notoriamente relevante para la obtención de los ingresos, debe efectuarse atendiendo a la naturaleza de la citada actividad y a las tareas que desarrolle el socio, heredero, comunero o partícipe en cuestión.

Las cuotas del Impuesto sobre el Valor Añadido soportadas por la adquisición y/o utilización del vehículo que no resulten deducibles en ese Impuesto, por aplicación de lo dispuesto en el artículo 95.Tres.2ª y Cuatro de la Norma Foral 7/1994, de 9 de noviembre, del Impuesto sobre el Valor Añadido, forman parte del valor de adquisición del mismo y de los gastos derivados de su uso, respectivamente (sobre los que se aplican el porcentaje de deducción del 50 por 100 y los límites máximos de gasto legalmente previstos).

A estos últimos efectos, como ya se ha aclarado en el apartado 4.4 anterior, debe tenerse en cuenta que el reconocimiento de la eficacia fiscal de los gastos relacionados con la adquisición y utilización de estos vehículos no se ha articulado, en sentido estricto, mediante su consideración como elementos parcialmente afectos a la actividad, debido, en buena medida a su carácter indivisible, sino a través del establecimiento de los mismos límites, absolutos y relativos, a su deducibilidad que rigen en materia del Impuesto sobre Sociedades.

  1. Gastos derivados del arrendamiento, cesión o depreciación del vehículo.

    En estos casos, resulta deducible un 50 por 100 de los gastos derivados del arrendamiento, cesión o depreciación de un único vehículo por persona, con el límite de la cantidad menor de entre:

    1. 2.500 euros; o
    2. el 50 por 100 del importe resultante de multiplicar el porcentaje de amortización utilizado por el contribuyente por 25.000 euros.

    Los contribuyentes acogidos a la modalidad simplificada del método de estimación directa no pueden deducir importe alguno en concepto de arrendamiento, cesión o depreciación de estos vehículos. Estas cantidades se consideran incluidas dentro de la deducción a tanto alzado, del 10 por 100 del rendimiento neto previo, que se les permite practicar. Con lo que, para poder deducir estos gastos, es necesario que el contribuyente aplique la modalidad normal del citado régimen de estimación directa.

    Estos vehículos, cuyos gastos por depreciación se encuentran limitados, están excluidos de la libertad de amortización, de la amortización acelerada y de la amortización conjunta de los apartados 1.b), 2 y 3, respectivamente, del artículo 21, de la Norma Foral 11/2013, de 5 de diciembre, del Impuesto sobre Sociedades.

  2. Gastos financieros derivados de la adquisición de los vehículos.

    Resulta deducible respecto a un único vehículo, el 50 por 100 de los gastos financieros derivados de su adquisición, cuando el precio de adquisición del mismo sea igual o inferior a 25.000 euros.

    Cuando dicho precio de adquisición sea superior a 25.000 euros, será deducible el 50 por 100 de los gastos financieros que correspondan a la proporción existente entre 25.000 euros y su precio de adquisición.

    Esta deducción puede ser practicada por los contribuyentes acogidos tanto a la modalidad normal como a la modalidad simplificada del método de estimación directa.

  3. Gastos por los demás conceptos relacionados con la utilización de los vehículos.

    Adicionalmente, resulta deducible un 50 por 100 de los demás conceptos relacionados con la utilización de un único vehículo por persona, con un límite máximo de 3.000 euros.

    Esta deducción puede ser practicada por los contribuyentes acogidos tanto a la modalidad normal como a la modalidad simplificada del método de estimación directa.

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Instrucciones Dirección General Hacienda

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