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El macizo

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Panorámica general

Muestra la imagen pop-macizo-41.jpg ampliada El Gorbeia, la montaña vasca por excelencia, es sobretodo un lugar de contrastes: abruptos macizos kársticos en el norte y redondeadas cumbres de areniscas tapizadas de vegetación en el sur; coníferas y pastos en la vertiente cantábrica y abundantes bosques de frondosas en la mediterránea. Confluencia de fauna cantábrica y subcantábrica en constante lucha por el territorio y todo ello escenario de la intrigante obra de la historia de los ferrones, pastores y carboneros; entremezclada de leyendas de lamias, brujas y gentiles.

Esta enorme diversidad dota de un alto valor natural y patrimonial al que con sus 20016 Ha, es el mayor Parque Natural del País Vasco. Son numerosos los pueblecitos y agrupaciones de caseríos que bordean el parque. En ellos se ha mantenido la arquitectura tradicional, pero con marcadas diferencias según el valle que visitemos.

En el Parque existen cerca de 500 cavidades que alcanzan un total de 100 km. de recorrido. Estas cuevas han dado lugar a gran cantidad de leyendas, siendo Supelegor, una de las moradas de Mari, la Dama del Anboto. Los restos de carboneras, neveras, kirikiños (despensas de castañas) son un reflejo de otras formas de vida.

Existen yacimientos del neolítico y monumentos megalíticos, indicativo de una tradicional cultura pastoril, hoy representada por las majadas y chabolas de pastores que salpican las praderas del Gorbeia. Las pocas personas que se dedican hoy al pastoreo suben el ganado a los pastos de altura allá por el mes de mayo, permaneciendo hasta los primeros fríos del otoño.

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La cima del Gorbeia o Gorbeiagane está coronada por una cruz de aproximadamente 17 m. de altura. Dicha cruz (tercera que se erige en Gorbegiagane) tuvo origen en una recomendación del Papa León XIII a toda la cristiandad para conmemorar el fin del siglo XIX y el principio del XX, haciendo homenaje a Cristo Redentor. Dicha recomendación culminó, entre otras iniciativas, en que se erigieran cruces monumentales en cumbres de los montes más elevados. Es uno de los montes bocineros de Bizkaia, desde donde se llamaba a Juntas Generales en Gernika.El macizo de Gorbeia forma parte de una serie de montañas que cruzan el País Vasco paralelas a la costa cantábrica. Esta línea montañosa favorece la pluviosidad en los valles de la vertiente atlántica, dado que es el primer obstáculo que limita la penetración de los vientos húmedos del noroeste, predominantes en la región. A partir de esta línea de cumbres comienza la transición paisajística hacia los ambientes mediterráneos, produciéndose una importante reducción de la diversidad de especies vegetales eurosiberianas, a la vez que aumenta la presencia de especies de carácter mediterráneo.A pesar de que es posible apreciar signos de esta

transición bioclimática en la reducida escala que supone este espacio protegido, el Parque de Gorbeia puede considerarse como un territorio esencialmente eurosiberiano, donde la huella humana ha modelado el paisaje con mayor contundencia incluso que el propio clima.

La vertiente atlántica del Parque se caracteriza por la presencia de importantes plantaciones forestales, favorecidas por la rentabilidad que proporcionan a corto plazo y por la propiedad privada del suelo. Desde los fondos de valle hasta los 600 metros de altitud, la especie más cultivada ha sido el pino insignis (Pinus radiata), también denominado pino de Monterrey, cuyas plantaciones ocupaban a principios de los años noventa unas 2283 hectáreas de la superficie actualmente incluida en el Parque.

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A partir de este nivel altitudinal, se ha introducido una gran variedad de especies de coníferas, entre las que destacan por la extensión de las superficies ocupadas el ciprés de Lawson (Chamaecyparis lawsoniana), el alerce del Japón (Larix kaempferi), el pino laricio (Pinus nigra) y el pino albar (Pynus sylvestris).

La cubierta vegetal actual difiere bastante de lo que podría considerarse como vegetación potencial en esta vertiente norte, habiéndose producido la desaparición de la casi totalidad de los robledales, mientras que la mayoría de los hayedos aún existentes no son sino pequeños rodales que muestran signos evidentes de degradación. Destaca, sin embargo, el hayedo de Itxina, situado en un paisaje calizo de excepcional belleza, y el extenso bosque de Altube, que posee un singular interés faunístico y botánico por situarse buena parte de su superficie por debajo de los 600 metros de altitud.

La vertiente sur posee una cubierta vegetal mejor conservada, aunque también son palpables las huellas de la intervención humana en su paisaje. En esta parte del Parque llama la atención el predominio del bosque autóctono, representado principalmente por hayedos y robledales. Los hayedos se distribuyen principalmente por barrancos y zonas altas umbrías, donde son frecuentes las nieblas, mientras que los robledales de roble pedunculado se extienden sobre todo por los fondos de valle y suelos ácidos, siempre de forma escasa y fragmentada.

Muestra la imagen pop-macizo-44.jpg ampliada Una formación forestal muy extendida es el robledal de roble marojo o tocorno, a menudo en contacto con las manchas de roble pedunculado (Quercus robur) o de roble albar (Quercus petraea). Los marojales crecen habitualmente sobre suelos secos y arenosos, generalmente en laderas soleadas, y constituyen uno de los bosques más característicos del piso supramediterráneo.

La amplia extensión de este bosque y la existencia de pequeños enclaves de roble quejigo (Quercus faginea) son, entre otras, pruebas inequívocas de la transición bioclimática hacia la región mediterránea que comienza a tener lugar a partir de estas laderas sur de las montañas que forman la divisoria de aguas. Este paisaje forestal se completa con algunas repoblaciones de coníferas de crecimiento medio, aunque la extensión de estos cultivos no adquiere las dimensiones que alcanza en la vertiente norte del Parque.

El macizo de Gorbeia es, por tanto, un espacio protegido eminentemente forestal, en el que los bosques naturales y las repoblaciones ocupan alrededor del 70% de su territorio. El resto de su superficie está dominada principalmente por vegetación herbácea o arbustiva. Entre los espacios abiertos destacan los brezales, argomales y helechales, hábitats originados a partir de la degradación de los bosques naturales y de la tala de las plantaciones de coníferas, y los pastos y praderas montanas, consecuencia directa del manejo secular del territorio para el pastoreo.

Muestra la imagen pop-macizo-45.jpg ampliadaEn las zonas altas, a menudo intercalados entre pastos, praderas o bosques, son comunes los afloramientos y farallones rocosos, ambientes que poseen una singular importancia para un nutrido y singular grupo de aves.

Por último, en los fondos de valle pueden observarse algunas zonas de campiña, hábitat caracterizado por la alternancia de prados, setos y bosquetes, a cuya vera discurren las aguas de ríos y arroyos que surgen entre los bosques que pueblan ambas vertientes del macizo.

En Gorbeia vive un elevado número de especies animales. Se han contabilizado 166 especies de vertebrados, de las cuales 99 son aves y 36 mamíferos. En las alisedas y aguas limpias buscan refugio el desmán del pirineo, el visón europeo e incluso la nutria. La alteración de este hábitat hace que cada día su vida resulte más difícil.

Al aproximarnos al roquedo, nos sobresaltará la rápida huida de la lagartija roquera, podremos deleitarnos con el pausado vuelo del alimoche o contemplar el negro vuelo de las chovas perfilado contra las blancas rocas.

Posiblemente los frágiles y modestos anfibios nos pasen inadvertidos, sin embargo Gorbeia cuenta con una diversidad y riqueza única en el País Vasco, con un total de 11 especies. La escasa rana patilarga se esconde en el robledal, mientras los tritones se acercan a la charca.

Muestra la imagen pop-macizo-46.jpg ampliada En el bosque quizás podamos observar el rápido vuelo de un azor o de un gavilán, intuir la presencia de la marta o del gato montés, pero el animal más conocido es el ciervo. Introducido en el año 1958 después de que se extinguiera a finales del siglo XIX, cuenta en la actualidad con un apreciable número de individuos.

En Gorbeia se pueden diferenciar a grandes rasgos tres zonas:

Zona I

Sobre areniscas, las cumbres (Oketa, Pagazurri, Gorbeagane) y laderas de la vertiente sur en las que existen bosques primitivos de hayedos en las zonas altas y marojales en las solanas de las zonas más bajas.

Los ríos, en especial el Baias y Zubialde, están acompañados de hermosas alisedas con habitantes como el mirlo acuático, el martín pescador, el desmán del Pirineo y la nutria. De gran valor ecológico es el humedal de Altube con charcas, brezales turbosos y turberas incipientes refugio de muchos anfibios y las grandes extensiones de bosque primitivo que conforman el hayedo de Altube.

Esta área tan extensa, con poca población humana permanente, favorece la presencia de grandes mamíferos como el ciervo, el corzo y el jabalí, y aves como el águila calzada, gavilán, alcaudón real y pico picapinos.

Zona II

La segunda zona está integrada por las laderas arcillosas de la vertiente norte que descienden sobre el valle de Arratia. La vegetación primitiva la constituían los bosques de roble que han sido paulatinamente sustituidos por prados y cultivos y más recientemente por repoblaciones de diferentes coníferas. Aquí, el atractivo principal son los pintorescos conjuntos rurales como Ipiñaburu, Urigoiti o Gezala, que encierran grandes valores paisajísticos y culturales con molinos, ferrerías, casas-torre

Zona III

Por último, las zonas altas formadas por calizas. Con gran espectacularidad aparecen los escarpados roquedos de Aldamin, Hatxuri y Zanburu y el destacado Itxina (1000 m) con interesantes lugares como la cueva de Supelegor y el Ojo Atxular.

La vegetación predominante son los pastos montanos y arbustos dispersos, aunque en los roquedos abundan especies botánicas de gran interés científico. En estos grandes espacios abiertos no falta la presencia de las rapaces carroñeras, como el buitre y el alimoche.

 
 

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