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Flora y fauna del parque natural de Urkiola

Información

 

El bosque caducifolio

 

Bosque caducifolio del Parque Natural de Urkiola. (Ampliar en una nueva ventana)

Vegetación

Los bosques caducifolios constituyen el hábitat más complejo de la zona templada de la Tierra. Su principal característica es el fuerte ritmo estacional del que están impregnados todos sus procesos vitales, respuesta a los fríos invernales. Ritmo que se manifiesta en numerosos procesos fisiológicos y, tiene su manifestación externa más visible en la caída otoñal y brote primaveral de las hojas.

En ausencia de intervención humana, los bosques cubrirían la práctica totalidad del Parque Natural de Urkiola, exceptuando las localidades extremas: roquedos y las zonas de turbera. Sin embargo, su extensión se ha visto muy mermada y, en la actualidad, representan aproximadamente la tercera parte de la superficie del Parque. A pesar de su escasa extensión superficial muestra una gran variabilidad, con bosques de muy diverso tipo.

El robledal es el bosque de las zonas más bajas, allí ocuparía todos los fondos de valle, y las laderas hasta los 600 m, sólo en los litosoles es desplazado por la encina (Quercus ilex). Su presencia actual es muy escasa, los bosques situados en las vegas se roturaron para convertirse en campos de cultivo, los situados en laderas se transformaron en pastos y su madera fue cortada para nutrir a ferrerías y para la construcción naval. En el Parque ocupa 35 Ha, menos del 1 % de la superficie. Distribuyéndose preferentemente en las zonas de Oleta y Mendiola.

Bosque robledal nevado. (Ampliar en una nueva ventana)

Existen dos tipos de robledal: en zonas de suelo profundo en fondo de valle, se da el robledal eútrofo. Se caracteriza por su enorme diversidad, junto al roble (Quercus robur), aparecen otros árboles, como el fresno (Fraxinus excelsior), tilo (Tilia platyphyllos), olmo (Ulmus glabra), arce (Acer campestre). Varios arbustos forman el sotobosque majuelo: (Crataegus monogyna), endrino (Prunus spinosa), etc. En el estrato inferior destacan las coronas de Polysticchum setiferum y otros helechos, como el helecho hembra (Athyrium filix-femina), junto a innumerables plantas nemorales como la consuelda (Symphytum tuberosum) o la pulmonaria (Pulmonaria longifolia). En zonas de sustrato areniscoso el bosque se empobrece, el roble toma un papel más relevante en el estrato arbóreo, en el que sólo asoma de vez en cuando la corteza blanquecina de algún abedul (Betula celtiberica) o las lustrosas hojas del acebo (Ilex aquifolium).

Ascendiendo en altitud, con el aumento de las precipitaciones, aparecen los hayedos, el bosque por antonomasia en la Europa templada, en cuyas umbrías cubiertas de musgo se desarrolla gran parte de la mitología europea y, para muchos, un símbolo de estas tierras. Sin embargo, el haya (Fagus sylvatica) es una recién llegada. Hace tan sólo 8.000 años permanecía acantonada en los Balcanes, refugiada tras los episodios glaciares, y únicamente se extendió cuando mejoraron las condiciones climáticas, avanzando hacia el oeste acompañada de otros árboles (abeto, abeto rojo,...), siendo, entre todos ellos, el que más lejos llegó. Hace poco más de tres mil años que consiguió cruzar los Pirineos. Hay autores que afirman que en el Norte de Europa aún continua con su expansión. La reciente llegada de esta especie a la península Ibérica invita a reflexionar acerca de lo relativo de la inmovilidad de las plantas.

El haya genera una intensa sombra, que provoca una gran competencia por la luz en su sotobosque, como se aprecia en aquellas zonas donde brotan árboles jóvenes, que crecen espigados alcanzando grandes alturas sin apenas engrosar el tallo.

Este hayedo trasmocho, situado en las proximidades del Santuario, es un claro ejemplo del aprovechamiento tradicional de nuestros bosques

Anémone con flores. (Ampliar en una nueva ventana)

De floración muy temprana, la anémone (Anemone nemorosa), muestra una clara preferencia por los suelos más pobres.

Hongo parásito de nombre Armillaria mellea. (Ampliar en una nueva ventana)Hongo parásito de nombre Armilaria de color miel (Armillaria mellea)

Armillaria mellea es un hongo parásito que se alimenta de madera de árboles vivos, pudiendo causar graves daños en hayedos y pinares.

Sorprendentemente, en algunos lugares aparecen, en cambio, árboles de grueso tronco que a muy baja altura muestran una intensa ramificación: son los hayedos trasmochos, con gran valor histórico, pues son el resultado de un uso ya casi abandonado, que obtenía la madera mediante la corta de sus ramas.

Aunque sumamente exigente en precipitaciones, el haya es prácticamente indiferente al tipo de sustrato, ocupando de igual modo areniscas y calizas. En función del suelo sobre el que se asiente, aparecen diferentes especies en su compañía. Cuando el sustrato es ácido y pobre, como las areniscas, el interior del bosque muestra una gran pobreza florística. Entre las pocas especies que sobreviven en estas condiciones destaca una gramínea de hojas finas Deschampsia flexuosa, el arándano (Vaccinium myrtillus) y la anémone (Anemone nemorosa). A veces en el interior de estos bosques aparece algún acebo (Ilex aquifolium) o abedul (Betula celtiberíca), estos bosques aparecen en las zonas de Mendiola, Sakonandi y en Condebaso, donde aparece en contacto con las formaciones de marojo (Quercus pyrenaica).

Cuando se asienta sobre calizas, la flora se enriquece, aunque la cobertura del sotobosque sigue siendo escasa. Los geófitos son frecuentes, gracias a sus reservas se desarrollan con rapidez, antes de que el haya cierre su dosel. Las bellas flores de la escila (Scilla lillio-hyacinthus), el ajo de oso (Allium ursinum) o el diente de perro (Erytbronium dens-canis), señalan el comienzo de la primavera, otras especies no son tan madrugadoras y se desarrollan cuando ya el bosque está sombrío, como la melica (Melica unfflora) o un primo del lastón, (Brachypodium sylvaticum. Por último algún arbusto como la adelfilla (Daphne laureola) muestra un follaje siempre verde con el que aprovecha los períodos primaverales y otoñales, en que el haya no posee follaje. Estos bosques pueden apreciarse en los macizos de Aramotz, Anboto y Arangio.

Ajo de oso (Ampliar en una nueva ventana)

Ajo de oso (Allium ursinum), parecido al ajo, aparece en grandes poblaciones en los hayedos húmedos.

En este vasto 20% de superficie del Parque cubierto de Hayedos destaca la presencia de otras "plantas"Teóricamente, el musgo y los hongos son un elemento importante para el crecimiento y supervivencia de los Hayedos. En condiciones más húmedas, el musgo cubriría las rocas y los troncos de árboles que sobresalieran de entre la hojarasca. Incluso en estos hábitat, su importancia como especie y su capacidad para extenderse es superior a las de las fanerogamas, raramente conocidas. Los hongos constituyen el grupo que más funciones realiza en el Hayedo. Además de su papel de descomponedor, detiene el ciclo de nutrición, digiere madera y hojarasca, con una segunda función simbiótica en las raíces de los árboles, que permite a éstas recoger alimento con increíble facilidad.En los otoños y primaveras lluviosas, estos seres, a caballo entre el mundo vegetal y el animal, salen de su clandestinidad y muestran sus cuerpos reproductores, las setas, entre las que cabe mencionar: los boletos (Boletus edulis), la lengua de vaca (Hydnum repandum), (Laccaría ametbystina) o las rúsulas (Russula ochroleuca).

El melojo (Quercus pyrenaica) es un árbol adaptado a unas condiciones de mayor sequedad, ya en transición hacia lo mediterráneo. Adaptación que se manifiesta en su morfología, con hojas profundamente lobuladas, que no se desprenden de las ramas después de secarse, sino que permanencen en el árbol hasta que, a finales de la primavera, las nuevas van a brotar. Se localiza en las zonas con sustrato silíceo como en la zona de Condebaso y, en general, en toda la zona sur del Parque. Muchas veces intercalado con el hayedo, los melojares ocupan los suelos más secos. Las especies que componen su sotobosque son una mezcla entre los robledales acidófilos y los brezales.

En Urkiola aparecen otros bosques de gran interés. Los abedulares, localizados en Txakurzulo y las laderas SE de Saibi, forman una vegetación pionera, previa al desarrollo de otros bosques. En los lugares de mayor pendiente y suelos más ácidos, el abedul (Betula celtiberica), forma unos bosques muy ricos en helechos y arándano (Vaccinium myrtillus). En situaciones semejantes, pero sobre caliza, donde la roca se adueña del paisaje, aparecen los bosques de pie de cantil, son lugares en los que la movilidad del suelo no permite la instauración de un hayedo maduro, siendo muy ricos en arbustos de avellano (Corylus avellana), mostajo (Sorbus aria) y tejo (Taxus baccata). En algunos puntos entre los hayedos acidófilos aparecen bosquetes de roble sésil (Quercus petraea), acompañado a veces del arce real (Acer platanoides), o el falso plátano (Acer pseudoplatanus).

Bosque con hojas de color ocre con las montañas de urkiola al fondo. (Ampliar en una nueva ventana)

Antes de la caída de la hoja, clorofila y nutrientes son reabsorbidos, adquiriendo los bosques el consabido tono ocre.

Haya solitaria de Zabalaundi. (Ampliar en una nueva ventana)

Los pastizales, ubicados en el territorio del bosque, conservan algunos vestigios del mismo como este haya solitaria de Zabalaundi.

Ecosistema del parque de Urkiola. Abedul, haya, avellano, hepática, tejo, pájaro carpintero, jabalí, salamandra, Ardilla,  ratonero común y búho. (Ampliar en una nueva ventana)

Fauna

El epígrafe bajo el que titulamos esta formación vegetal es un tanto ambiguo, ya que, en realidad, hace referencia a dos tipos de bosque: el hayedo y el robledal. El primero de ellos, como queda dicho, tiene una gran presencia en Urkiola, siendo la situación del segundo en la actualidad prácticamente vestigial. Es por ello que cuando hablamos de bosque caducifolio nos referimos, básicamente, al hayedo.

Una de las características más reseñables de este bosque es la relativamente pobre fauna que sustenta. Esto tiene su explicación en el escaso aprovechamiento trófico que de él obtienen los vertebrados superiores. La práctica ausencia del estrato arbustivo -motivada por la gran cobertura de la fronda de las hayas- hace que una enorme fuente de alimentación para las aves forestales, grandes consumidoras de bayas y frutos, quede anulada. Esta carencia básica del hayedo repercute en otros grupos de vertebrados. Los mamíferos carniceros poseen, en consecuencia, una fuente de alimentación menos extensa y el número de ejemplares que pueden vivir en él en estas circunstancias es menor que en otros bosques, donde su nivel de presas potenciales es de un rango superior. Circunstancias que se repiten en el robledal, por lo que solamente logran verse parcialmente afectados aquellos grupos faunísticos que no dependen directamente de la presencia de un estrato arbustivo potente en el interior del bosque. Tales animales son, en Urkiola y demás hayedos de la divisoria, de un lado, los micromamíferos y, de otro, los anfibios; es decir grupos faunísticos que básicamente desarrollan su vida sobre el suelo, estrato que en el hayedo tiene sus particularidades. En muchas zonas la superficie terrosa del hayedo se muestra desprovista de cualquier tipo de vegetación, incluso la muscinal. En otras zonas, el suelo no llega a existir ya que las hayas prosperan sobre la propia roca caliza. Roca viva y suelo sin vegetación suponen recursos alimenticios prácticamente nulos. Estos signos de pobreza biológica se ven atenuados y, en cierta medida, compensados por la presencia, a veces regular, otras no tanto, de un potente estrato foliar en descomposición. Este hecho, en apariencia poco trascendente, reviste una importancia básica para que cierta fauna vertebrada pueda ocupar el hayedo (los micromamíferos y la herpetofauna antes comentados). Entre las hojas de haya en descomposición habitan interesantes comunidades de artrópodos y otros invertebrados que son su fuente de alimentación; la retención de humedad es muy alta, lo que provee de un microclima idóneo para que diversas especies de anfibios vivan desligados una gran parte del año de las masas de agua.

Ave rapaz de nombre Cárabo apoyado en una rama. (Ampliar en una nueva ventana)

La rapaz nocturna con mayor presencia y mejor repartición en el Parque es el Cárabo (Strix aluco) debido a la gran superficie arbolada que posee Urkiola. El ejemplar de la fotografía es un joven recién salido del nido

La fauna que ocupa los hayedos es, en la práctica, similar a la que vive en los robledales atlánticos. La diferencia radica en las densidades de las poblaciones asentadas en un bosque tan desprovisto de recursos como el hayedo. Se ha hecho referencia al escaso aporte de alimento que éste puede suministrar a gran número de especies -sobre todo, de aves- pero tampoco ha de perderse de vista las dificultades, a menudo insalvables, que encuentran muchas aves y mamíferos de tamaño intermedio (mustélidos, básicamente) en el momento de instalar sus nidos y huras, respectivamente. Este impedimento adicional acaba por conformar una comunidad vertebrada de diversidad relativamente baja.

Una de las especies forestales mejor repartidas por el territorio del Parque es el cárabo, Strix aluco. Es un búho estrictamente forestal que encuentra en la extensa mancha arbórea de Urkiola un lugar idóneo para vivir sin mayores dificultades. Se trata de un ave de tamaño intermedio con plumaje pardo rojizo por el dorso y crema en el pecho y vientre, más o menos rojizo dependiendo de a cual de las dos fases de coloración existentes en la especie pertenezca. El canto es un ululeo audible durante el otoño y el invierno, su época de celo, que surge de entre el arbolado y llega a formar parte fundamental del paisaje sonoro del quieto silencio invernal de los bosques. Como casi todos los búhos, es poco probable observarlo en vuelo durante el día; en todo caso, puede llegar a moverse si se ve sorprendido por algún observador, la mayoría de las veces otro ave, en la rama donde permanece en reposo durante las horas de luz, su período de descanso. La especialización trófica de este ave se basa en la caza de micromamíferos que, tras ser atrapados por sus finas uñas, son digeridos en la rama de cualquier árbol. Por ello no es una especie que suela concentrar las egagrópilas que produce tras la digestión, como llega a suceder en otras especies de búhos.

Dentro de la extensa fauna forestal europea, los picatroncos o pájaros carpinteros se encuentran entre las especies caracterizadoras de estos ambientes arbolados. En el Parque Natural de Urkiola llegan a vivir dos de estas especies, el pico picapinos, Dendrocopos major, y el pito real, Picus viridis. La citada en primer lugar habita en el territorio del Parque con poblaciones muy exiguas. La causa permanece todavía inexplicada. En este tipo de aves cuya existencia se desarrolla en territorios forestados sin formar agrupaciones, esto es, que durante la mayor parte del año permanecen solitarias, la explicación habitualmente expuesta para justificar una densidad de población anormalmente baja suele ser la incidencia de la actividad cinegética, que aquí carece de verosimilitud, al ser muy difícil una acción directa de carácter generalizado sobre ellas. A pesar de esta situación general, su presencia en el Parque parece asegurada en la zona sur (hayedo de Condebaso). Como en la práctica totalidad de la avifauna forestal, es más fácil de localizarla auditiva que visualmente. El reclamo es un fuerte "quik", aunque también puede contactarse con ella al oir el típico tamborileo (golpes rítmicos producidos por el ave en madera hueca). Su plumaje es llamativo, una mezcla de blanco, sobre todo en el pecho, vientre y cabeza; negro, en la parte dorsal y cabeza, y rojo en el bajo vientre y parte posterior de la cabeza, esto último sólo en el caso del macho. Más pequeño de lo que parece cuando se le observa en vuelo, 23 cm de pico a cola, se alimenta de larvas de insectos que encuentra horadando la madera podrida, pero son las semillas de los árboles (hayucos, bellotas, avellanas, etc.) lo que forman el grueso de la alimentación del ave a lo largo del año. Para poder acceder a la ingesta de este tipo de alimento, cubierto por lo general de una cáscara coriácea, se sirve de la morfología de la corteza de los árboles, para encastrar las semillas en ellas y, a picotazos, abrirlas e ingerir su interior. Son los conocidos "yunques".

Águila calzada. (Ampliar en una nueva ventana)

En la gran mancha de frondosas del sur del Parque se asienta alguna pareja de águilas calzadas (Hieraaetus pennatus). Esta pequeña águila tiene una presencia únicamente estival en Europa.

Así como los picatroncos se encuentran entre las aves caracterizadoras de los bosques, la ardilla común, Sciurus vulgaris, es, junto con el lirón gris, Glis glis, uno de los mamíferos más exclusivos de los medios forestales. El primero es un animal de tamaño pequeño, con unos 23 cm de longitud corporal además de otros 15 o 20 cm de cola. Esta, muy peluda, es uno de los principales rasgos físicos para su identificación. El cuerpo posee dos zonas de color; la garganta y el abdomen son siempre blancos y el resto del pelaje, cola incluida, son rojizos, al menos en los individuos observados en el Parque. No obstante esto, el color corporal puede variar de un individuo a otro, llegando a existir animales con pelaje pardo oscuro. Las patas posteriores, que están más desarrolladas que las anteriores, son las que impulsan al animal en sus habituales saltos de rama en rama. En el pelaje de invierno desarrollan unos penachos de pelos largos en las orejas. Para criar, en ocasiones utiliza huecos de árboles, pero es frecuente que construyan nidos propios en la copa de los árboles, a veces aprovechando la plataforma del nido de algún ave. Contrariamente a la mayoría de los mamíferos, la vida de la ardilla se desarrolla principalmente durante las horas diurnas. Esta circunstancia es la responsable de que su observación no sea tan complicada de llevar a cabo para los observadores atentos en los recorridos por los bosques del Parque, si la comparamos con la casi imposible de otros mamíferos. A pesar de tratarse de un animal bastante habitual en la masa forestal de Urkiola, pasa desapercibida frecuentemente al tener que superar los observadores dos características de la vida de esta especie: puede ser considerado un animal silencioso

La rapaz diurna más característica de los medios forestales dentro de las zonas húmedas y templadas del hemisferio norte es el azor, Accipiter gentilis. En la actualidad, lamentablemente, puede asegurarse que el ave no se encuentra asentado en el Parque ni en las zonas aledañas al mismo. Otra rapaz, igualmente forestal, pero con una vida no tan íntimamente ligada al bosque como en el caso anterior, el ratonero común, Buteo buteo, sí lo hace y, además, con un nivel de presencia alto. Es la rapaz que, sin haber sustituido a ninguna otra -en realidad no cubre el hueco dejado en la biocenosis forestal de Urkiola por el azor, quizá mejor represente a los predadores alados forestales. Físicamente no tiene unos rasgos muy llamativos, el color dominante en su plumaje es el marrón. El pecho y abdomen tienen una base color crema con manchas marrones, ocurriendo lo mismo con la parte inferior de las alas. Es una especie con gran variabilidad individual en las características de colorido, existiendo ejemplares más claros y otros con mayor protagonismo del color marrón que en el patrón general descrito. Da sensación de ave pesada cuando se la observa en vuelo, con la cabeza ancha y corta y la cola no excesivamente larga. Una de sus tácticas de caza más habituales es permanecer posada en alguna rama del lindero del bosque, sobre un almiar de hierba o en cables y postes eléctricos al acecho de alguna presa. Es la manera más común de establecer contacto con esta especie. Tampoco reviste mayor dificultad detectarla auditivamente, al oir su reclamo, un "kiu" alargado emitido con cierta frecuencia cuando vuela. Su nombre castellano le hace justicia al tratarse de un animal que caza numerosos roedores (ratas de agua, topillos, ratas, etc.), sin despreciar los reptiles, como lagartos y culebras, así como, ocasionalmente, aves.

Gato montés (Ampliar en una nueva ventana)

De costumbres nocturnas, el gato montés (Felis silvestris), es un animal especializado en la captura de pequeñas presas, a las que da alcance en el suelo.

El jabalí, Sus scrofa, es, junto con el corzo, Capreolus capreolus, el mayor mamífero que actualmente habita en el Parque Natural de Urkiola. Es un animal de cuerpo robusto y compacto cubierto de duro pelaje oscuro. Tanto las patas como las orejas son cortas, los machos tienen los caninos muy desarrollados (colmillos), que le salen fuera de la boca. Las crías (jabatos) lucen un pelaje estriado horizontal durante los primeros meses de vida. El omnivorismo es la característica alimenticia del jabalí, sesgada hacia los vegetales. Los efectivos con que cuenta este súido en las masas forestales del Parque son ocasionalmente importantes, ya que a la población que reside en él de modo permanente (localizada en la zona suroccidental del mismo) se suelen añadir temporalmente aquellos animales procedentes de la zona alavesa, que buscan refugio tras las batidas efectuadas en zonas externas al Parque. Estos animales suelen penetrar, por lo general, en la zona noroccidental (Arrietabaso y Ezkubaratz) y, tras permanecer un breve espacio de tiempo allí, regresan a sus encames originales. No existen, por tanto, poblaciones fijadas en esta parte de Urkiola. Sus costumbres, más bien nocturnas en nuestra zona, debido a la alta transitabilidad humana, se pueden comprobar, por ejemplo, en el pastizal montano de la base de Anboto, donde las hozaduras realizadas por estos animales para comer raíces son renovadas constantemente. Sus autores son ejemplares que provienen de la zona forestal de Condebaso.

Cría de corzo (Ampliar en una nueva ventana)

Conocida su presencia en los bosques de Urkiola hasta finales del siglo pasado, su ausencia de la zona durante decenios parece haber tocado a su fin. En el verano de 1994 se ha registrado la cría del corzo (Capreolus capreolus) en el Parque

La salamandra común, Salamandra salamandra, es un anfibio de aspecto físico bastante particular, por presentar un colorido inusualmente vistoso entre las especies ibéricas. El color de su piel se reparte entre el amarillo y el negro, combinación llamativa donde las haya. La razón de esta presencia, que huye del mimetismo, hay que buscarla en su táctica de defensa frente a sus predadores potenciales. Su piel está cubierta de una secreción que es tóxica para la mucosa bucal de éstos, causándoles irritación en caso de captura. Así, su colorido sirve de recuerdo para aquéllos que anteriormente ya trataron de alimentarse a base de salamandra. Se trata de un animal robusto que realiza una vida nocturna, apareciendo ocasionalmente durante el día tras la lluvia. Vive muy ligado a ambientes húmedos y umbríos de los bosques, permaneciendo durante el día bajo piedras o entre la hojarasca. Se alimenta de insectos y moluscos, que da caza con movimientos muy lentos.




Referencia bibliográfica:
Autor:
Luis Viera (Geología).
José Miguel Olano, Francisco Solván y Josetxo Riofrío (Vegetación y fauna).
José Ramón Aihartza (Murciélagos).
Elena Barrena y Miren Ayerbe (La huella humana).
Título:
Urkiola.
Lugar:
Vitoria-Gasteiz.
Editor:
Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco.
Año de edición:
1995
Páginas reproducidas:
64-73 (ambas incluidas).
 
 
 

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