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Zona de almacén de carbón

El visitante que se acerca a El Pobal podrá disfrutar de tres ámbitos diferenciados, pero en estrecha relación: por un lado, las salas que integran el edificio ferrón, que es la principal construcción del conjunto; por otro, el habitáculo del molino harinero, que está completamente equipado y en disposición de funcionar y, finalmente, el testimonio de carácter residencial que representa la que fue casa-palacio de los Salazar, de estilo tardo-gótico, construida también en los primeros años del XVI para dar habitación a los ferrones.

Completan el conjunto dos hornos de pan, recientemente restaurados, y el viejo puente del siglo XVII que salva las aguas del Barbadún.

El palacio acoge la recepción del Museo y una exposición sobre la industria molinera en el primer piso.

 

Los equipamientos mecánicos del molino han sido reconstruidos íntegramente, sobre un depósito de agua, estolda y desagüe originales, del siglo XVII, recreando el modelo típico de la comarca encartada.

La ferrería se articula en torno a una nave principal que acoge la sala de los émbolos -el mecanismo para insuflar aire al horno de fundición, que las excavaciones arqueológicas han recuperado-, y la sala del mazo, que sorprendentemente ha conservado este valioso artefacto, además del yunque y del horno de reducción del mineral semienterrado en el suelo.

Ferrería

Un pequeño espacio abierto al taller, conocido como jauntzoile, es la oficina del siglo XVIII desde la que se anotaban las cantidades de carbón y mineral de hierro gastadas y se preparaban los sueldos que se entregaban periódicamente a los ferrones.

Transversales a esta nave, se disponen cuatro estancias adosadas: dos recintos destinados en su tiempo a almacén de los productos elaborados, convertidos hoy en salas de exposición de la industria ferrona, el espacio de las carboneras, y la fragua del siglo XIX, con su fogón central de cuatro hornos y herramientas de época, separadas ambas por un potente muro cortafuegos. Estos dos últimos espacios productivos exhiben con veracidad sus primitivas funciones.

El Pobal es además un museo que se prolonga al exterior, en un amplio y bello espacio ajardinado, con su sistema de captura de agua o presa, levantada sobre el lecho del río Barbadún, y el canal de 300 metros que transporta el fluido desde este dique hasta dos depósitos o anteparas: uno dispuesto junto al molino, para abastecimiento de éste, y otro, adosado a la ferrería, que almacena el agua para accionar la rueda mayor del mazo y la rueda menor de los émbolos.

 

La ferrería El Pobal se inauguró como museo, después de una importante restauración integral, el 17 de junio de 2004. En noviembre de 2006 fue galardonada en el certamen de los LivCon Awards de 2006 celebrados en Hangzhou (China) con el 3º premio y galardón de oro por su recuperación como patrimonio y proyecto medioambientalmente sostenible.

 
 

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