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23 DE septiembre DE 2026 12:04
La exposición Aldeas, mil años en la tierra llega a Bizkaiko Arkeologia Museoa para revelar cómo surgieron las aldeas medievales
Departamento de Euskera, Cultura y Deporte
Bizkaiko Arkeologia Museoa acoge la muestra, producida por BIBAT, Museo de Arqueología de Araba, e incorpora importantes hallazgos arqueológicos de Bizkaia para explicar la evolución de las comunidades rurales medievales entre los siglos VIII y XV. La muestra que podrá visitarse hasta mediados de enero.
Herriak
Bizkaiko Arkeologia Museoa ha presentado hoy la exposición temporal Herriak mila urte lurrean / Aldeas, mil años en la tierra, una propuesta que invita a descubrir, a través de la arqueología, cómo surgieron, evolucionaron y transformaron las aldeas medievales que configuraron el paisaje y la organización territorial de gran parte de Comunidad Autónoma Vasca y Navarra.
En el acto de presentación han participado la diputada foral de Euskera, Cultura y Deporte de Bizkaia, Leixuri Arrizabalaga; el director de Bizkaiko Arkeologia Museoa, Etor Telleria; y Iñaki Garcia Camino, uno de los comisarios de la exposición.
La exposición, producida por BIBAT, Museo de Arqueología de Araba y comisariada por Iñaki García Camino, Juan José Larrea Conde, David Larreina García y Ernesto Pastor Díaz de Garayo podrá visitarse en Bizkaiko Arkeologia Museoa hasta mediados de enero. Para su presentación en Bizkaia se mantiene el planteamiento científico y museográfico de la muestra original, ampliando el discurso con materiales de yacimientos arqueológicos de Bizkaia que enriquecen la visión de conjunto sobre las comunidades rurales medievales.
Leixuri Arrizabalaga ha destacado que “esta exposición nos ayuda a hacernos preguntas sencillas, pero muy importantes: de dónde venimos, cómo vivían quienes estuvieron antes que nosotros y qué hemos heredado de ellos. Conocer aquellas comunidades, sus formas de vida y su organización nos permite completar páginas fundamentales de nuestra historia y entender mejor la Bizkaia que somos hoy.”
Con el conjunto de yacimientos y materiales representados, Herriak mila urte lurrean / Aldeas, mil años en la tierra ofrece una visión amplia de la diversidad de las comunidades aldeanas medievales de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra, al tiempo que permite identificar procesos comunes en su formación y evolución.
La exposición invita a reflexionar sobre los orígenes de muchos de los núcleos de población actuales y sobre el papel que estas comunidades desempeñaron en la construcción del territorio que conocemos hoy.
Una exposición sobre la formación de las aldeas medievales
La muestra sitúa el foco en los siglos de formación y consolidación de las aldeas, especialmente entre los siglos VIII y XV, aunque algunos de los yacimientos representados permiten seguir la evolución de estas comunidades a lo largo de buena parte de la Edad Media, llegando a nuestros días como son los casos de Gasteiz o Gorliz.
A través de restos arqueológicos, reconstrucciones y materiales procedentes de diversos enclaves, el público podrá conocer cómo se organizaban estas comunidades, cómo distribuían sus espacios de vida y trabajo, qué actividades económicas desarrollaban y de qué manera fueron transformando el territorio.
Hacer visibles unas comunidades que apenas dejaron huella
Uno de los principales objetivos de la exposición es poner en valor el avance experimentado por la investigación arqueológica durante las últimas décadas. Muchas de las aldeas altomedievales apenas dejaron estructuras monumentales y sus construcciones, realizadas principalmente con madera, tierra y otros materiales perecederos, resultaban difíciles de identificar.
Gracias al perfeccionamiento de los métodos de excavación y análisis estratigráfico, hoy es posible reconocer huellas como agujeros de poste, zanjas de cimentación, hogares, silos o fosas, que permiten reconstruir la vida cotidiana de estas comunidades campesinas y comprender mejor su organización social y económica.
Más que un conjunto de casas
La exposición muestra que las aldeas medievales eran mucho más que agrupaciones de viviendas. Constituían comunidades complejas, asentadas sobre un territorio que explotaban y transformaban mediante la agricultura, la ganadería, el aprovechamiento de los recursos forestales, la producción artesanal y metalúrgica o los intercambios comerciales.
El recorrido expositivo permite también observar cómo algunos asentamientos evolucionaron hasta convertirse en aldeas estables, cómo otros reorganizaron sus espacios en torno a iglesias y cementerios, o cómo determinados núcleos acabaron desplazándose o desapareciendo, aunque sus tierras continuaran siendo utilizadas.
Asimismo, la muestra aborda las relaciones de poder y las diferencias sociales que comenzaron a manifestarse con la consolidación de las parroquias y de las estructuras señoriales, reflejando el papel fundamental que desempeñaron las aldeas en la organización del territorio medieval.
Los yacimientos y las piezas
El relato expositivo se construye a partir de yacimientos excavados en distintos territorios, entre ellos Aistra, Bagoeta, Gasteiz, Zaballa y Zornoztegi en Araba; Argiñeta y Gorliz en Bizkaia; Santa María de Zarautz en Gipuzkoa; y Apardués en Navarra.
Las piezas seleccionadas permiten acercarse a todos los aspectos de la vida aldeana. Herramientas agrícolas como rejas de arado y hoces, cencerros, restos faunísticos, escorias metalúrgicas, molinos, recipientes cerámicos, llaves, agujas o fusayolas revelan cómo trabajaban, producían, almacenaban alimentos y desarrollaban actividades domésticas estas comunidades.
La exposición se completa con estelas, elementos arquitectónicos y materiales procedentes de las iglesias y los cementerios que formaban parte de la aldea, constituyendo espacios simbólicos y de representación, por lo que ayudan a comprender la dimensión religiosa y funeraria de la sociedad medieval.
La aportación de Bizkaia al relato arqueológico
La llegada de la muestra a Bizkaiko Arkeologia Museoa permite incorporar de forma destacada la documentación arqueológica del territorio. Entre los ejemplos más relevantes figura el yacimiento de Argiñeta, en Elorrio, donde las excavaciones realizadas por el museo han permitido vincular las conocidas estelas y sepulcros altomedievales con la comunidad que habitó el lugar y reconstruir parte de su evolución desde el siglo VIII.
Las investigaciones desarrolladas en Argiñeta han documentado viviendas, construcciones auxiliares, espacios de almacenamiento y trabajo, evidencias de producción textil y un cementerio que fue ampliándose progresivamente sobre antiguas áreas habitadas. Este caso constituye un excelente ejemplo de cómo las aldeas medievales transformaban sus espacios a lo largo de generaciones y de la creciente importancia que adquirieron los ámbitos religiosos y funerarios en la organización de la vida comunitaria.
La exposición incluye también destacadas piezas procedentes del territorio, como la ventana prerrománica de Santa María de Soscaño, muy similar otras 20 ventanas distribuidas por Bizkaia y una tapa de sepultura horadada de San Pedro de Berriz, tan característica d las necrópolis de las aldeas que se dispersaban por las laderas del monte Oiz.