Música gráfica: un viaje de la geometría al pentagrama

#Soul tech

16.12.2024 Tiempo de lectura: 5 minutos

Inge Conde

Ilustración: Inge Conde

Parece que la única forma de “ver” la música sobre un soporte es mirar directamente una partitura. Pero ¿qué pasaría si pudiésemos ver y entender los sonidos utilizando símbolos y formas extramusicales aunque no tuviésemos formación musical?

EL MATERIAL GRÁFICO

En este artículo voy a hablar de mi forma personal de componer música teniendo como punto de partida material gráfico. ¿Qué es eso de material gráfico? En mi caso, un conjunto de signos elementales y colores que forman una composición sobre el papel. Pero, antes de nada, tengo que confesarte que este tipo de obras resultantes del compendio entre lo gráfico y lo sonoro no lo he inventado yo. Lo que sucede es que, por un lado, es un campo bastante desconocido y por otro, las formas de abordarlo son infinitas. Al igual que no hay dos artistas que obtengan los mismos resultados tras pintar un mismo paisaje.

Cada vez que trabajo en una obra nueva, compongo dos veces; primeramente, realizo una composición visual que me resulte satisfactoria para posteriormente componer la música que está irremediablemente ligada a ella.

En mi caso, las formas elementales como la línea, el punto, las texturas, las formas geométricas y los colores - combinados correctamente- en una composición sobre papel, pueden darme suficientes posibilidades sonoras y tímbricas para plantearme hacer una música que respete la naturaleza, la densidad y las tensiones y distensiones de sus formas.

Las líneas pueden ser gruesas, finas, continuas o intermitentes. Pueden ir de un lado al otro del papel uniendo dos formas geométricas de distintas texturas. Incluso pueden salirse del papel. Lo cual podría interpretarse musicalmente como un final repentino del sonido atribuido a ese elemento.

Los puntos pueden ser grandes o pequeños. Pueden crecer tanto que se conviertan en una circunferencia dentro de la cual podríamos meter más líneas o más puntos.

Las texturas pueden ser rugosas, de grano fino, onduladas, suaves o ásperas. Las puedo dibujar o formar algún tipo de collage con texturas que encuentre en revistas.

Los colores pueden ser cálidos, fríos, apagados o vibrantes, claros u oscuros y cada uno de ellos puede evocar un sonido concreto. Hasta una melodía o unos acordes determinados.

La combinación y ordenación de todo lo anterior genera -lo que yo denomino- un “espacio abstracto bidimensional” creado sobre el papel. Todo espacio puede ser recorrido de un lado a otro siguiendo un orden o camino concreto. Lo mismo sucede con estos espacios abstractos. En vez de recorrerlos a pie, los recorremos con los ojos.

¿CÓMO CONVERTIR LO VISUAL EL MATERIAL SONORO?

Con el resultante gráfico delante, empieza una nueva etapa con la finalidad de llegar al mundo sonoro.

Primero hay que tomar una serie de decisiones. Hay que realizar un análisis de todo aquello que tenemos delante. La composición gráfica nos brinda información muy valiosa y ofrece un mundo de posibilidades musicales.

Toda música tiene un principio y un final; es por ello que en este momento decido cual va a ser el recorrido que voy a hacer sobre el papel de cara a estructurar la obra. La estructuración musical es algo importante porque generamos una línea temporal donde se pueden ordenar los eventos musicales, gestionar las densidades sonoras, clímax, etc. En definitiva, donde y en qué momento van a suceder las cosas de una manera estratégica.

Tras esta decisión comienzo a decidir con qué timbres o sonidos relacionaría los elementos que aparecen. Imaginemos que tengo tres líneas de color rojo trazadas ascendentemente en el papel y cortan con un cuadrado lleno de puntos pequeños. Lo que puede evocar es tres sonidos distintos que van aumentando de volumen hasta convertirse en ruido blanco (el ruido que hace una televisión sin señal). Quizá hayas llegado a mi misma conclusión, lo cual sería casualidad. Puede ser también que tu forma de interpretarlo sea completamente diferente. Esa es la magia de estas obras; que no hay dos personas que con un mismo resultado gráfico hiciesen la misma música.

Personalmente, el resultado sonoro final me importa que sea agradable de escuchar y aunque abunden ruidosos efectos durante el transcurso de la obra sonora, siempre conviven con sonoridades más agraciadas dentro de una tonalidad.

ESTO YA VIENE DE ATRÁS…

He de decir que esta unión entre lo visual y lo musical me llamó la atención hace ya algunos años de una manera natural, mientras acababa la carrera en el conservatorio superior, concretamente.

A raíz de llevar a cabo varios proyectos siguiendo esta vertiente, mi profesor de composición me enseñó una tesis doctoral realizada por Marina Buj en el año 2015: Partituras gráficas y gráficos musicales circulares en el Arte Contemporáneo (1950-2010). Marina desarrolla su labor en torno a la docencia, la investigación y la expresión artística.

En su tesis salen ejemplos de partituras dibujadas, partituras-collage, partituras fotográficas, video-partituras y hasta partituras fílmicas, entre otras.

Muestra obras de lo más variopintas, curiosas y desconocidas en la historia de la música, tanto a nivel visual como a nivel auditivo.

Pese a que existe una notoria concentración de estas obras en el siglo XX, no se pueden pasar por alto algunas obras musicales muy peculiares que han sobrevivido hasta nuestros días. Por poner un ejemplo, las provenientes de Francia y pertenecientes a una breve época denominada Ars Subtilior en el siglo XV; época en la que se concibió la música de una manera distinta y original, aunque poco práctica debido a la dificultad de lectura por sus formas. Una de las partituras más bellas y destacables es Belle, bone, sage del compositor Baude Cordier; una canción de amor con forma de corazón.

Las partituras gráficas nos recuerdan que los dos grandes mundos -el visual y el auditivo- pueden convivir de muy diversas maneras y pueden mostrar dos resultados artísticos que forman parte de un todo y que no distan entre sí necesariamente, satisfaciendo de una manera más amplia las necesidades expresivas de muchas y muchos artistas del pasado y del presente.

Etiquetas

  • #cultura
  • #innovación
  • #arte

Haznos caso, échale un ojo

Desliza para mostrar más