La IA, una herramienta. La creación, un acto humano

#Soul tech

06.10.2025 Tiempo de lectura: 6 minutos

Equipo editorial BizkaiaTech

Ilustración: Nerea Bermejo (Bermi)

La IA ha irrumpido en cada aspecto de nuestra vida como un elefante en una cacharrería. Es muy probable que todavía desconozcamos el verdadero impacto que tendrá; lo que parece evidente es que ya está revolucionando la forma en que estudiamos, trabajamos, consumimos y nos relacionamos.

La omnipresencia de la inteligencia artificial está haciendo florecer un interesante debate sobre las capacidades meramente humanas y sobre la posibilidad de que una tecnología las sustituya. ¿Qué hay de la creatividad; es posible que la IA sustituya al talento entendido como una virtud que hace que una persona destaque en una materia?

Según un estudio de Goldman Sachs, la IA podría automatizar hasta un 26% de las tareas en los sectores de artes y diseño. En esta misma línea concluye el informe de McKinsey que sitúa en un 30% el porcentaje de horas que podrían automatizarse.

Si Artemisia Gentileschi o Pablo Picasso hubieran utilizado las herramientas de IA para desarrollar su legado, ¿cuál sería su relevancia histórica?

Arantza Lauzirika es artista, Doctora en Arte y Medios Audiovisuales, y Profesora Titular e investigadora de la sección de Arte y Tecnología en EHU y está siendo testigo del impacto que esta tecnología tiene en la producción artística.

Lo tiene claro.

“La inteligencia artificial es una herramienta más”, defiende con convicción en una conversación con BizkaiaTech Magazine. “Puede ser útil y ayudar en los procesos creativos, igual que ha ocurrido antes con otras herramientas que, en su momento, fueron demonizadas o sobrevaloradas”, explica. La experta cree que pasará por lo que llama fases de alucinación, “ese momento inicial en que todo el mundo quiere usarla para todo, como si fuera la solución universal. Con el tiempo, cada cosa acaba ocupando su lugar y la herramienta se incorpora al flujo normal del trabajo”.

¿Cuáles son los aspectos concretos para los que la IA está resultando beneficiosa en el sector del arte? “Puede agilizar tareas mecánicas que, muchas veces, en trabajos autónomos y precarios, recaen por completo sobre el artista”, explica. Por ejemplo, y en el caso de una producción independiente de animación donde una sola persona hace absolutamente todo, la IA podría encargarse de procesos mecánicos o realizar tareas repetitivas. “En la industria, cada persona tiene un rol definido y esto es menos relevante, pero en la producción independiente puede marcar una gran diferencia y aligerar mucho este tipo de procesos”.

El debate sobre la inteligencia artificial en el arte no puede separarse de los miedos que ha despertado, y ella lo sabe bien. “Con la fotografía y con todas las tecnologías precedentes pasó algo parecido”, recuerda. Antes, un fotógrafo era a la vez artista y técnico. Con la popularización de la técnica fotográfica, surgió el temor de que cualquiera pudiera quitarle el sustento.

Para Lauzirika, “dominar la técnica no es lo mismo que crear”. Esto es, para sacar fotografías puedes dejarte llevar por lo que la cámara da, sin control ni criterio, y eso no equivale a creación. “Trabajar con una herramienta desde el conocimiento técnico es muy distinto a hacerlo desde un conocimiento creativo”, defiende.

LA INFLUENCIA DEL MERCADO Y LA MERCANTILIZACIÓN DEL ARTE

Su análisis se amplía cuando entramos en el papel del mercado. “El mercado busca beneficios, y hay intermediarios que viven del trabajo del artista. Cuando sus beneficios peligran, surgen los problemas”, explica.

Esto pasó cuando los artistas empezaron a colgar su trabajo en páginas web: se percibía como una amenaza para galeristas y marchantes, que defendían su papel como imprescindible. “La historia se repite constantemente, aunque cada vez en ciclos más cortos”.

En su trayectoria, siempre ha defendido el conocimiento abierto y las licencias libres, pero con matices. Hay que diferenciar entre conocimiento abierto para las personas y conocimiento abierto para que lo exploten empresas. “Una licencia libre, como Creative Commons, es positiva si el autor decide que su obra puede usarse citándole y sin fines comerciales. Pero cuando una red social te impone que todo lo que subes pasa a ser de su propiedad, hablamos de otra cosa”.

Recuerda, además, que desde los años 80, cualquier creación tiene automáticamente copyright sin necesidad de registro. En su opinión, “las licencias libres ayudan a flexibilizar el uso entre personas, pero el problema surge cuando grandes plataformas o empresas utilizan este contenido para lucrarse sin consentimiento”. Pero esto tampoco es nada nuevo. “Herramientas como Photoshop o programas de animación ya inventaban pasos intermedios que el creador no hacía manualmente. La diferencia está en la escala actual y en el tipo de uso que se le da, muchas veces para producir contenidos banales o virales. Supongo que, cuando pase la fiebre del chiste, volverá a colocarse cada cosa en su sitio, como ha ocurrido con otras modas”.

LA IMPORTANCIA DE INVERTIR EN EDUCACIÓN EN CULTURA

¿Y qué ocurre con el talento? ¿está influyendo la tecnología en la detección del talento innato?

Para Lauzirika, talento es también una palabra que se ha pervertido y mercantilizado, igual que otras como emprendimiento. “No creo en un talento innato; es una cuestión de educación y trabajo”. Hay muchos factores que influyen de manera determinante, como el contexto cultural y el educativo. La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) reconoce que la educación artística contribuye al desarrollo de habilidades esenciales como el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la creatividad, aunque insinúa que la magnitud de este impacto varía según el contexto y no siempre se mide en cifras exactas.

Por otro lado, según el informe PISA 2022 —un estudio internacional que mide el rendimiento y competencias de estudiantes de 15 años—, el 78 % de los alumnos en promedio OCDE alcanzaron al menos el nivel básico de pensamiento creativo, un indicador que, coinciden los expertos, refuerza la importancia de integrar las artes en la formación. Estas experiencias no solo enriquecen la expresión cultural, sino que refuerzan capacidades cognitivas clave para desenvolverse en la sociedad.

“Una sociedad que invierte en la educación en arte y cultura de sus jóvenes en las etapas escolares —visitando exposiciones, leyendo, aprendiendo a apreciar, utilizando como metodologías de aprendizaje los procesos creativos, ejercitándoles en la práctica, etc— está generando un público objetivo y un caldo de cultivo donde se naturaliza el consumo de la cultura y la apreciación del arte en todas sus facetas. Si eso no se fomenta, no hay base para que surja nada”.

Y no sólo se refiere a las personas dedicadas al sector del arte. Es algo trasversal y de un enorme poder transformador. Ser creativo no solo sirve en arte. Estas habilidades sirven en cualquier ámbito, no exclusivamente en el artístico. Así que hay un riesgo que no se puede ignorar. “Si el sistema educativo elimina la educación en estas competencias (es más, las cambia por clases de economía), estamos formando personas que solo aspiran a la fama y el dinero con el mínimo esfuerzo, algo que la tecnología actual facilita en exceso.

Su reflexión final se siente como una advertencia y una propuesta a la vez: la inteligencia artificial, como cualquier herramienta, no es buena ni mala por sí misma. Lo importante es cómo, para qué y con qué conocimiento se usa. “Al final, la creación sigue siendo un acto humano. Y eso no lo puede sustituir ninguna máquina. Cualquiera genera una imagen, solo el ojo experto y/o educado sabe darle sentido y ponerla en valor”.

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