“El metaverso es el mundo que ya tenemos transformado y reconvertido” - Roberto Romero

#Soul tech

27.04.2023 Tiempo de lectura: 10 minutos

Equipo Editorial con ayuda de Roberto Romero

Ilustración: Malen Pazos

Camiseta de los Goonies, mandos de realidad virtual en las manos. Roberto Romero es ese niño de los 80 fan de los videojuegos que logró convertir su pasión por los contenidos inmersivos en su trabajo. Como director creativo tecnológico en el equipo de metaverso de Accenture Song, su misión es acercar este nuevo mundo a las personas con una fórmula mágica: tecnología y creatividad. Hablamos con él para descubrir qué le mueve y conocer su visión del metaverso.

Acabas de ser incluido en el ranking de Forbes de las 100 personas más creativas en el mundo de los negocios en España. ¿Qué significa para ti estar en esta lista?

Quiero pensar que es un reconocimiento al esfuerzo de los últimos 24 años y a la pasión que tengo por la creación de contenidos digitales, en lo que he enfocado toda mi carrera profesional. Desde el primer proyecto comercial que hice, aun siendo menor de edad, pasando por las empresas que fundé para perseguir un poco el sueño que tenía. A impactar el mundo, de tener una visibilidad con los contenidos que hacía, de entretener a la gente, a llevarla a entender mejor la tecnología. Creo que es un poco la suma de todo eso.

¿Cómo llegaste a este rol de director creativo tecnológico? ¿Cómo ves la relación entre la creatividad y la tecnología?

Para mí son prácticas indispensables, la una para la otra. Yo empecé mi carrera estudiando animación 2D, luego pasé a hacer animación 3D, cine digital, efectos visuales, videojuegos… Ha sido un poco esa perspectiva más holística de todo lo relacionado con la creatividad y la tecnología lo que me ha traído a donde estoy ahora. Esa etiqueta de director creativo tecnológico sucede cuando has estado liderando procesos en diferentes medios, que van desde las pantallas planas a los eventos físicos, y ahora, también la realidad virtual o aumentada.

Entiendo la creatividad y la tecnología como cosas que van juntas, una lleva a la otra. La creatividad necesita una tecnología con la que todo sea más fácil y usable. La tecnología en frente del usuario es algo como magia. Tiene que ser invisible. Cuando a ti algo tecnológico te parece fácil de utilizar es porque hay algo de magia en ese proceso. Te hago entender muy bien cómo funciona, para qué sirve, te simplifico el proceso, y eso es al final acercar la tecnología a la humanidad. Esa es una parte muy importante de mi proceso creativo. Y luego, obviamente, la tecnología necesita una capa por encima que haga que todo sea visualmente entendible, bonito. Al final, los seres humanos somos muy visuales, nos entra todo mucho por los ojos. Y también por los oídos, trabajo mucho una disciplina que es contenidos inmersivos, donde el sonido probablemente es el 51% de la experiencia.

¿Tienes libertad para dejar volar tu creatividad en Accenture?

Sí, me encontré con un equipo multidisciplinar, multicultural, muy creativo. Tenemos internamente todos los perfiles necesarios para realizar los proyectos, tanto de artistas como técnicos e ingenieros. Y me encontré con una posición que me resulta muy cómoda, quizá por mi espíritu emprendedor y de buscarme las formas para poder llevar a cabo los proyectos. Es una estructura que te da la oportunidad de liderar estos proyectos creativos, de explicar a los clientes este contexto e intentar hacerles más fácil la comprensión de la tecnología para incluirla en su día a día. Es algo que me encanta. Además, podemos hacer proyectos que se escalan muchísimo, que tienen impacto, que era el propósito por el cual me dedico a esto.

Tu equipo se enfoca en el metaverso. ¿Te definirías como experto en metaverso, o no se puede ser experto en metaverso porque aún no existe?

No es que no exista todavía. Metaverso tiene dos connotaciones muy importantes ahora mismo, y la principal tiene mucho que ver con el marketing. Lo que entendemos dentro del equipo de Metaverse Continuum Business Group, la unidad que creamos en Accenture para enfrentarnos a todas las necesidades de la industria, es que el metaverso es todo un espectro de diferentes tecnologías que confluyen en un momento temporal, pero que realmente lo que suponen es una evolución de Internet.

Internet es una gran red de telecomunicación, se basa en varias tecnologías que nos habilitan a generar contenidos, a generar interacciones, tanto con herramientas de ocio como productivas. El metaverso es esa siguiente evolución de Internet, donde confluyen muchas tecnologías, como la inteligencia artificial, el Internet de las cosas, edge computing, blockchain, la realidad virtual, la realidad aumentada, etc. Al final, esa confluencia de tecnologías es lo que ahora mismo estamos llamando metaverso, no solamente una de ellas. Por eso creo que “experto en metaverso” es como decir “experto en Internet”. ¿Puedes ser experto en Internet? Sí, pero ¿en qué parte de Internet?

Hay muchísimas connotaciones dentro de la palabra metaverso y todavía tenemos esa misión de divulgar y utilizar las palabras adecuadas acerca de él, para no llevar a engaños. El metaverso no es solo un entorno virtual en 3D, no es una plataforma ni son unas gafas de realidad virtual. Es toda esa amalgama de tecnologías que nos permiten generar esos contenidos, esas plataformas.

Una de las ideas en las que insistes para que no haya engaños es “los metaversos no existen”. ¿Nos la explicas?

Sí, la cita exacta es “No hay metaversos, solo hay un metaverso, lo que existe son plataformas en el metaverso”. Siempre centro mucho el discurso en este tipo de afirmaciones. Al final, uno de mis propósitos es que la gente deje de llamar a todo metaverso. De hecho, en las reuniones internas con mis equipos digo “no utilicéis la palabra metaversos durante toda la reunión, a ver si sois capaces”. Porque confunde mucho a los clientes, a la gente que no lo tiene muy claro. “Quiero hacer mi propio metaverso”, dicen algunos clientes. No, no puedes hacer tu propia Internet. Puedes hacerte tu plataforma, tu juego, tu entorno en el metaverso.

En los 90 hubo quienes creyeron que Internet no triunfaría, que no pasaría de una moda… ¿Crees que está pasando lo mismo con el metaverso, que mucha gente cree que no va a tener relevancia?

Totalmente, pero es normal. Creo que está dentro de la condición humana que nos genere rechazo cuando la innovación corre mucho. Porque los seres humanos no podemos escalar de forma exponencial como la tecnología, somos muy lineales. Nos cuesta mucho asumir los cambios y acostumbrarnos a ellos, sobre todo cuando no los entendemos del todo.

La primera reacción siempre es el rechazo. Y esto lo vemos en todas y cada una de las innovaciones que han sucedido en la historia. Pero la tecnología, y más propiciado por esta última pandemia, ha pegado un acelerón imparable, que nos está llevando a vivir casi una década antes de lo que teníamos previsto.

Están adelantando los tiempos de muchas tecnologías de vanguardia, estamos formando a muchos profesionales para que puedan responder a la necesidad y estamos generando todo ese ecosistema de herramientas, plataformas y contenidos que va a propiciar que el público en general pueda acceder antes de lo previsto a todo esto. Por supuesto, el público puede pensar “no, pero yo no quiero estar encerrado en un mundo virtual siempre, yo no quiero llevar unas gafas y que me pinten hologramas delante de la cara” o “yo no quiero estar localizable…” Está el debate de la ética con la inteligencia artificial y la privacidad. Nos tendremos que apoyar en la innovación, en las nuevas herramientas, en la tecnología, para ir definiendo cómo vamos a enfocar la conversación, cómo vamos a proveer al público de masas de esa tecnología, en qué forma, y sobre todo cómo vamos a ayudar a los gobiernos a que legislen mejor todo lo que está por venir. Ahí está la conversación abierta, que sin duda es apasionante.

En Accenture ayudáis a las empresas a entrar en este mundo. ¿El metaverso es para cualquiera?

Es para todos. En el 2007, con el primer iPhone, pasamos de estar conectados a la red solamente cuando estábamos con nuestro ordenador a estar 24h conectados. Supuso un gran cambio de paradigma. En aquel momento, muchas empresas pensaron “ya cuando esto esté más adelantado, ya estaré allí, ya buscaré mi comunidad”. Posteriormente, se demostró que esperar fue un error. Las empresas que cogieron el liderazgo de la situación en aquel momento son las que se han alzado como las grandes empresas de bolsa, como las grandes empresas tecnológicas de las últimas dos décadas. Incluso las PYMEs vieron como mejoraron sus resultados, porque estaban accesibles a todo el mundo, convirtieron negocios locales en negocios globales. Nuestro objetivo dentro de Accenture es hacer que las empresas entiendan qué significa toda esta revolución tecnológica y, sobre todo, cómo pueden obtener ventaja sobre sus competidores asumiendo el riesgo de ser pioneros dentro de esa revolución.

Ahora mismo tenemos varias empresas intentando tomar el liderazgo, como Meta o Microsoft, que tienen el objetivo final de hacer dinero. Para acceder al metaverso necesitas dispositivos creados por esas empresas, darles datos… ¿No debería haber un espacio en el metaverso que no dependiera de ellas, que fuera público?

De hecho, existe. Todo el metaverso no es Meta ni es Microsoft, no es ninguna de las grandes tecnológicas. El metaverso, como decíamos, es Internet, es la gran red. Y dentro de las grandes redes existen estándares. Al igual que hasta ahora en Internet teníamos estándares como HTML y cualquier persona podía construir su propia página web y dar acceso a los demás, aquí está pasando lo mismo.

Estamos en una transición entre estándares, estamos encontrando los estándares para este futuro del metaverso, de Internet. Y lo que estamos tratando de hacer es que sean abiertos, libres y accesibles para todo el mundo. Y luego, obviamente, estarán las plataformas que pondrán en valor estas compañías, que nos darán ciertos servicios con una capa gratuita, que intercambiaremos por datos. Internet siempre ha tenido esta etiqueta, un poco perjudicial, a mi modo de ver, de “todo gratis”. Nada es gratis, todo tiene un coste. Tenemos cuentas de Gmail porque firmamos un acuerdo de licencia para que ellos puedan leer parte del contenido de nuestros e-mails, tenemos acceso a Facebook porque les damos acceso a nuestra privacidad.

Al final, nos estamos utilizando a nosotros mismo como moneda de cambio pensando que esos servicios deberían ser gratuitos, pero no, para nada. Internet es libre, está basada en estándares y está abierta a todo el mundo. Esos son los pilares que se tienen que seguir manteniendo por el bien de la red de comunicación, porque si no ya no sería Internet, sería otra cosa. El metaverso no es más que una evolución, tendrá unos estándares y esa capa de libertad para que cualquiera de nosotros pueda crear nuestra plataforma y ofrecer los servicios que nos apetezca.

Siguiendo con el tema dinero. Se ha vendido un NFT de Beeple por 69 millones. ¿Qué opinas del hype de los NFTs? ¿Qué valor le ves tú?

Beeple es un artista 3D que generó durante un año de su vida una imagen artística por día. Y esa colección fue lo que se subastó, igual que en Sotheby’s se financian obras de arte. NFT es un valor para proteger las creaciones artísticas digitales. Y no solo las creaciones artísticas digitales, estamos viendo que los estamos utilizando para programas de recompensa de marcas de lujo y para muchas otras finalidades. No es más que una herramienta, y el valor que se le da es el valor intrínseco que puede tener el elemento que representan por sí. Ese valor puede ser relativo a las zapatillas Nike que me acabo de comprar, significa que esas zapatillas son mías.

O sea, también hay un mercado ahora de ítem físico que está subiendo muchísimo. La gente colecciona zapatillas u otros ítems y, al final, tener un NFT que certifica la propiedad es una herramienta más para generar ese mercado de valores que hay entorno a los objetos. Que tenga más o menos ética, que se comercien NFTs por cierta cantidad de dinero es algo muy a la libre opinión de las personas. Siempre ha pasado con el arte y con otros activos, y al final es algo natural. Pero que nadie tenga duda de que los NFTs son una buena herramienta, sobre todo la tecnología que hay por detrás, blockchain. Nos va a permitir hacer uso de ella para funciones que hoy aún no nos podemos imaginar.

En Internet no solo puedes aprender, sino también pasar tu mensaje al mundo. Ahora tenemos streamings en Twitch, personas que viven de la creación de contenidos en las redes sociales, mundos virtuales… ¿Cómo ves estos nuevos códigos?

Bueno, como os decía antes, desde el 2007 hemos vivido un cambio de paradigma en cuanto a las comunicaciones interpersonales. Toda esta dinámica de creadores de contenidos viene de esa época justamente. Es muy fácil llegar a la otra esquina del mundo en tiempo real, tenemos que aprovechar eso como una virtud y una ventaja que nos da. Yo esto lo veo como una gran oportunidad también para unir el mundo. Aunque estemos en el 2022, para algunas cosas parece que seguimos todavía en el siglo XX.

Tenemos que abrazar esta diversidad, ser muy consecuentes con que hay muchos tipos de personas, muchos tipos de cultura en el mundo y que la unión, que el conocimiento que te da el trabajar con personas de todo el mundo te enriquece como profesional y te da un contexto que hasta ahora no era posible. Es súper importante aportar a esta globalización de forma positiva. Al final, es una oportunidad que nos está dando todo esto que está pasando. Esta tendencia a crear y compartir contenido es una palanca más para transformar un poco la mentalidad de la gente.

Los perfiles jóvenes, que ya nacieron con toda esta máquina montada, tienen ventaja para entrar en este mundo profesionalmente. ¿En qué dirías que se tienen que especializar para destacar?

Como os he dicho, el metaverso es un término muy amplio. Hacen falta desde ingenieras, matemáticas, pero también filósofas, artistas… Es el mundo que ya tenemos transformado y reconvertido. El conocimiento siempre es indispensable, en cualquiera de sus áreas. Necesitamos filósofos para pensar en la ética, para generar de forma correcta los algoritmos de inteligencia artificial. Necesitamos ingenieras que aborden las nuevas redes de telecomunicaciones inalámbricas. Necesitamos artistas que nos provean de esas interfaces, de contenido de entretenimiento y de contenido formativo que sea más atractivo y fácil de consumir. Necesitamos a todos los perfiles.

Algunas profesiones se van a transformar de forma inevitable. Con los coches autónomos yo no vislumbro un futuro en el que necesitemos conductores, pero sí que hará falta alguien que controle esas flotas. Harán falta ingenieras, programadores, gestoras para que todos los servicios funcionen bien. Al final, creo que estamos yendo hacia una sociedad que trata de optimizar el tiempo libre de las personas a través de la innovación, y que esto va a ser muy importante en todos y cada uno de los sectores.

Si hacen falta todos los tipos de perfiles, ¿la clave es seguir tu pasión?

Sí. Cada persona tiene unas habilidades y unas apetencias, o una necesidad de querer ser algo. Creo que la gente tiene que descubrir qué es lo que le motiva, qué es lo que le apasiona, y eso llevarlo al extremo. Yo tuve la suerte y la mala suerte de nacer en una época en que no existían las carreras de videojuegos, ni las escuelas de animación o de 3D. Pero lo tenía muy claro y desde el principio intenté llevar mi pasión al límite, no me importó que no tuviera una carrera que hacer.

Creo que es importante también que cambie el modelo educativo desde este punto de vista, intentar fomentar las pasiones. En este contexto actual, la tecnología es muy importante, pero también lo son todas las demás disciplinas. Debemos seguir intentando enfocar nuestra juventud en que persigan sus sueños.

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