La presencia de los Agustinos en Durango data del año 1584, pero no sería hasta pasada la primera mitad del siglo XVII cuando se consolidara. Amparados por un legado particular de Domingo de Garro los religiosos iniciaron en 1662 las obras de un gran convento que constaba de iglesia y de una residencia con patio. La institución funcionó hasta la desamortización de José Bonaparte a comienzos del siglo XIX, a partir de entonces el conjunto se recicló hacia otros usos. Aún así la iglesia apenas ha sido alterada, se trata de un elemento de notables dimensiones con una planificación característica de finales del siglo XV, llamada tipo Reyes Católicos. Destaca la gran fachada rectangular vertical con un pórtico-lonja abierto a la calle por arcos de medio punto.
En las inmediaciones del casco antiguo de Durango, al otro lado del río.
San Agustinalde, 8-12.
Antiguo convento de San Agustín