La cruz de Kurutziaga es una pieza única por sus dimensiones y la calidad de su factura, así como por la significación que debió de tener en la época bajo-medieval en la villa de Durango. Esculpida en piedra arenisca oscura, mide 4,30 metros de altura y muestra diferentes escenas. En el mástil se enrosca la serpiente del Paraíso con cabeza de mujer y, en los elementos siguientes, aparecen representados el árbol del Bien y del Mal, la expulsión del Paraíso, la tentación de Eva y el pecado de Adán y un apostolado completo. Sin embargo, es el cuerpo superior el que tiene más importancia y mayor calidad, en él aparecen una representación del Paraíso, el Calvario, estilizaciones vegetales, ángeles tañendo instrumentos, y una imagen excepcional: la presencia, sobre la Crucifixión, de dos escudos en los que aparecen el Sol y la Luna, imagen pagana no extraña en el arte medieval, pero que aquí cobra excepcional importancia al relacionarse directamente con el sacrificio de Cristo.
Junto al casco antiguo de Durango, muy próxima a la iglesia de Santa María.
Calle Kurutziaga.