El Arco de Santa Ana es la única puerta de la muralla de Durango de la que queda constancia física. A través de ella transitaban los carros desde finales del siglo XVIII, no en vano la villa medieval fue un importante nudo de comunicaciones entre la costa y Castilla, y entre Bizkaia y Gipuzkoa. En 1743 el Ayuntamiento decidió sustituir la antigua puerta renacentista, ya muy deteriorada, por otra fórmula más acorde con los tiempos, labor que encargó al arquitecto Juan de Herdoiza. Siguiendo su diseño, Santa Ana se construyó en clave de lujo -monumental arco de triunfo de dos pisos-, con un lenguaje barroco, moderado, propio de la época y de la región. El equilibrio del conjunto, la imagen armónica de las partes, la belleza y, sobre todo, sus pretensiones monumentales además de funcionales de puerta de camino, son los principales valores del Arco de Santa Ana.
En el centro del casco antiguo de Durango.
C/ Andramari, 1