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NEBERONDO (Durango)

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ACCESO

Situados en la plaza Ezkurdi de Durango, nos dirigimos por la calle San Agustinalde hacia el Museo de Arte e Historia, donde nos desviamos a la derecha por la calle San Roke. Pasamos bajo la circunvalación y ascendemos en fuerte pendiente por una estrecha carretera que, entre caseríos y pastizales, atraviesa el barrio de San Andrés (Iurreta). En su parte alta encontramos una pequeña ermita y poco despúes la estrecha carretera da paso a una pista de grava que nos interna en el pinar. Tras recorrer 600 metros la pista se bifurca. Continuamos por la izquierda, hasta llegar de nuevo a otra bifurcación (400 m). Siguiendo en este caso a mano derecha y ascendiendo durante un kilómetro, llegamos al área recreativa Neberondo.

Leyenda de mapas
  • Número de mesas
    10
  • Número de asadores
    8
  • Fuente de agua potable
  • Refugio
DESCRIPCIÓN
  • Recordemos ante todo que el área recreativa Neberondo está ubicada dentro de los límites del Parque Natural de Urkiola. Un panel informativo situado a la entrada del área señala la normativa específica que todos debemos cumplir al adentrarnos en este entorno privilegiado.
  • Sin duda alguna, el elemento más representativo lo constituye la nevera, una curiosa construcción de forma cupular que da nombre a esta área. En los alrededores, las mesas y asadores aprovechan las irregularidades del terreno para asentarse, distribuyéndose algunos de estos servicios entre el cercano pinar y una alambrada que protege una extensa repoblación de pinos y hayas.
  • Rodeando ésta última y bajando por un camino herboso que desciende junto a ella, llegamos a la fuente que se sitúa al fondo de una pequeña vaguada, sobre la que se asientan varias mesas y asadores.
VISITAS Y PASEOS POR LOS ALREDEDORES

La nevera

Merendero

Esta nevera es una de las muchas que en otros tiempos abundaron en nuestros montes, que servían para conservar en su interior la nieve caída durante el invierno. De esta manera, las poblaciones circundantes podían abastecerse de hielo durante un período de tiempo más largo.

Muchas de estas neveras eran propiedad de los distintos Ayuntamientos y su explotación salía a subasta una vez al año, contratando el arrendatario a los peones que debían llenar los pozos de nieve, cuidarla y cortar el hielo para los y las compradores y compradoras.

En la actualidad el profundo foso de esta nevera ha sido sellado, y su cúpula superior, construida en sillería, acondicionada a modo de refugio, albergando en su interior una chimenea central rodeada por varios bancos, todo ello protegido por una puerta giratoria que impide el paso del ganado al interior.

El barrio San Andrés

La carretera de acceso al área recreativa transita entre recios caseríos, desperdigados por la amplia ladera que desde la cumbre del Mugarra desciende hacia el valle del Ibaizabal. En la parte alta, en un agradable emplazamiento a la sombra de un reducido grupo de robles, encontramos la pequeña ermita de San Andrés, que da nombre al barrio. Desde este hermoso lugar podemos disfrutar de unas magníficas vistas sobre el municipio de Durango.

El día 9 de mayo, festividad de San Gregorio se celebra misa con bendición de agua. El sacerdote bendice los campos mediante una rama de laurel. A este día se le conoce como “arren eguna”.

El Mugarra

Peña del Mugarra

El área recreativa está situada al pie de la impresionante peña del Mugarra, cuya figura, particularmente esbelta vista desde el este, asemeja un gigantesco mugarri. Su cara norte está constituida por una pendiente muy pronunciada que se muestra en toda su grandeza sobre el área recreativa.

En esta ladera perdura un viejo sendero que asciende zigzagueante hacia la cresta, uniendo algunas bocaminas, camufladas en el roquedo, por las que antaño se extraía mineral.

Si miramos con detenimiento en la pared podemos observar una pequeña oquedad y, junto a ella, una carcomida estructura de madera en la que se sustentaba el cable por el que descendían las vagonetas cargadas de mineral.

En las zonas más impracticables, rocosas o de mucha pendiente, perduran algunas extensiones de encinar cantábrico, restos del bosque original, que unen, a su interés natural, su carácter relicto, dado su origen en épocas con características climáticas distintas a las actuales. Debido a ello, su regeneración, en caso de tala o quema, es muy dificultosa, siendo necesaria su conservación como ecosistema frágil y valioso.

Paseo al vivero Dolometa

Desde la parte baja del área podemos descender por una pista forestal hasta el cercano vivero Dolometa. En este lugar existe una casa forestal y, frente a ella, un abrevadero con su fuente y una mesa construida con una piedra de molino.

Todos los alrededores están poblados con especies forestales de distinto género. La variedad es la nota destacable y no nos será difícil reconocer, entre otros, algunos ejemplares de roble común y americano, abedul, fresno, ciprés, abeto, alerce... Acompañados con una sencilla guía de árboles, podremos disfrutar aprendiendo a identificar las numerosas especies exóticas y autóctonas que pueblan la zona.