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Hábitos acústicamente saludables

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El impacto del Ruido en la Salud

Es importante que tomemos conciencia de la repercusión del ruido que generamos en nuestro entorno y en nuestra salud, sin olvidar, el potencial beneficio que tiene la escucha de espacios sonoros llenos de tranquilidad. Más allá de la molestia, el ruido tiene la capacidad de enfermarnos (tanto si atendemos a él como si no). Su presencia genera, entre otros, los siguientes efectos negativos en la salud:

Pérdida auditiva:
por encima de un determinado umbral, el ruido puede generarnos pérdidas auditivas (temporales o permanentes) como consecuencia de una sobreexposición. Esto ocurre también con sonidos que puedan resultar agradables a quien los escucha como puede ser escuchar música con auriculares a un alto volumen.
Problemas de concentración y sueño:
hay actividades (laborales, educativas), que requieren de poco ruido para poder ser desarrolladas con eficacia.
Otras patologías:
Por otro lado los problemas del sueño relacionados con el ruido desencadenan otro tipo de patologías que se relacionan con pocas horas de descaso o con un descanso poco restaurador.
Potenciador del estrés y la ansiedad:
el ruido constituye un estresor. Las señales sonoras pueden actuar como alarmas. Si los sonidos cuentan con un volumen excesivo y son molestos, puede activar los mecanismo innatos del ser humano ante peligros o alarmas lo que contribuye a potenciar el estrés y la ansiedad.
Incremento de la presión arterial:
en última instancia un estresor contribuye a incrementar la presión arterial lo que aumenta la posibilidad de padecer un ataque al corazón.

¿Qué hábitos son acústicamente saludables?

El primer paso es el compromiso para con una misma o uno mismo, para con el resto de ciudadanía de Bizkaia, para con su fauna y para con sus paisajes sonoros de calidad.

Y porque el ruido no es un juego, este compromiso requiere de un acto consciente para identificar los hábitos de vida que están contribuyendo a una mayor exposición al ruido a mí alrededor, especialmente aquellos relacionados con el respeto a los lugares y momentos de descanso y relajación. Para ello, los hábitos a seguir son:

Prestar atención y valorar los sonidos que ofrecen los bienes naturales y culturales de Bizkaia:
por ejemplo, disfrutar de parques naturales y entorno protegidos desde una actitud de escucha de lo que el espacio me puede ofrecer a los oídos.
No generar sonidos que sean evitables, en cualquier ámbito de la vida:
trabajo, ocio, hogar, etc. Empatizar con las personas de nuestro entorno (vecindario, compañeros y compañeras de trabajo,…), en su necesidad de tranquilidad o descanso.
Salvaguardar los espacios sonoros tranquilos:
ser guardianes de los espacios de calidad sonora para potenciar su disfrute, como pueden ser parques, playas, paseos, etc.
Preservar los momentos de descanso y tranquilidad frente a sonidos molestos. Especialmente los periodos de descanso:
noches y fines de semana. Tener un ocio responsable dentro y fuera de casa. Adecuar nuestro volumen de comunicación, el horario de nuestros electrodomésticos y los horarios de nuestros momentos de ocio, para evitar al máximo las molestias.
Promover estos valores para la convivencia sonora entre las personas de mi entorno:
hacer partícipe a cuantas más personas mejor de los beneficios de este compromiso compartido en el que todo el mundo gana en convivencia y salud
 
 

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