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Revisión Catastral en Bizkaia

Información

¿Qué es la Revisión Catastral?

La revisión catastral es el procedimiento por el cual la Administración periódicamente determina el valor catastral a la generalidad de los inmuebles que ya lo tenían asignado previamente.

El valor catastral es un valor fiscal inmobiliario que se determinará de forma objetiva por la Diputación Foral de Bizkaia a partir de los datos obrantes en el Catastro Inmobiliario Foral y que se emplea principalmente para calcular la base imponible de algunos impuestos, en especial el Impuesto sobre Bienes Inmuebles. El valor catastral se establece para cada inmueble teniendo en cuenta tanto las características específicas de cada inmueble (superficie, aptitud para la producción, uso, antigüedad de la construcción, categoría edificatoria, etc.), como su ubicación en el municipio.

¿Por qué?

El motivo que nos ha llevado a realizar esta revisión ha sido la necesidad de obtener para cada inmueble una valoración referenciada al mercado inmobiliario que permita realizar una redistribución de la presión fiscal más acorde con el valor de los bienes y en consecuencia más justa. Paralelamente se ha procedido a la revisión y actualización de la Norma Foral del Impuesto de Bienes Inmuebles con el fin de ajustar los tipos impositivos a las nuevas valoraciones.

Además…

  • Porque han transcurrido más de 40 años desde que se establecieron los criterios vigentes de valoración.
  • Porque con las nuevas normas técnicas de valoración, los inmuebles se valoran con unos criterios uniformes, objetivos y actualizados, consiguiendo una mayor homogeneización de valores tanto dentro de un municipio como a lo largo de todo el Territorio Histórico de Bizkaia.

¿Cuál ha sido el proceso?

El proceso se inicia con la aprobación para cada municipio de las llamadas ponencias de valores, documentos que recogen los criterios, las zonas de valor, normas técnicas de valoración, delimitación del suelo que corresponda y elementos precisos que permitan llevar a cabo la fijación de los valores catastrales, los cuales deben ser notificados a sus titulares.

El proceso tiene dos fases diferenciadas:

1. Aprobación de la ponencia de valores, previa aprobación de la delimitación del suelo sujeto (suelo de naturaleza urbana y suelo de naturaleza rústica en este caso).

Tanto la delimitación del suelo como la ponencia, se someten a informes preceptivos de los Ayuntamientos, que velan para que las delimitaciones se ajusten a lo que marca el planeamiento urbanístico del municipio y para que la ponencia de valores tenga en cuenta las características del mercado inmobiliario del municipio.

2. Asignación individualizada de los valores catastrales. Una vez aprobadas las Ponencias de Valores, se asigna un nuevo valor a cada inmueble. El nuevo valor debe ser notificado a los titulares catastrales antes de finalizar el año anterior al de su entrada en vigor.


¿Cómo se calcula?

El valor catastral se determina de forma objetiva conforme a la información que consta en las bases de datos del Catastro Inmobiliario, aplicando los parámetros y criterios recogidos en las Ponencias de Valores.

Los principales factores de la valoración son los siguientes:

  • Ubicación en el municipio. Para ello se divide el municipio en diferentes zonas homogéneas de valor, que se establecen para cada uso, en base a los resultados de estudios de mercado.
  • Superficie. Una de las principales novedades es que el cálculo se va a realizar teniendo en cuenta la superficie construida (no la útil), en vez del coeficiente de participación de las escrituras.
  • Uso del objeto urbano (residencial, industrial, comercial, …) o cultivo (labor, frutal, invernadero…) de la parcela rústica.
  • Valor Óptimo de Cultivo (rústico). Es el valor del cultivo del terreno que se da en las mejores condiciones del terreno. Estos valores óptimos se pueden depreciar por las características de productividad o localización del terreno o aumentar al verse afectados por la cercanía a zonas urbanas.
  • Coeficientes correctores. Tanto en la valoración urbana como en la rústica, se determinan coeficientes que deprecian o incrementan los valores tanto de los suelos como de las construcciones. En el caso del suelo se tienen en cuenta factores como la cercanía a núcleos urbanos, altura, vivienda interior, etc. y para la construcción características como la antigüedad, estado conservación o la categoría constructiva.

¿Cómo me afecta?

El valor catastral es la base para el cálculo de algunos impuestos y tasas municipales, siendo el más destacado el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI). Como este nuevo valor catastral entra en vigor el 1 de enero de 2017, la repercusión en dicho impuesto tendrá efectos a partir de dicha fecha.

Los ayuntamientos fijarán un tipo impositivo, más bajo que el actual, con el que se determinará la cuota que corresponde a cada inmueble en el impuesto sobre Bienes Inmuebles en función de los nuevos valores catastrales.

A partir del mes de septiembre se notificará a cada titular cuáles son los nuevos valores catastrales de sus inmuebles. En esta página web le iremos informando puntualmente del proceso a medida que éste vaya cubriendo sus fases.

¿CÓMO PODEMOS AYUDARTE?

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